Milei inauguró formalmente el perÃodo 144° de sesiones ordinarias en medio de un jolgorio desconectado de la creciente crisis industrial y la conflictividad por despidos. Lejos de la serenidad que podrÃan haberle prodigado los triunfos parlamentarios del verano, se despachó con una catarata de agresiones contra los peronistas, en un show que recordó a a sus épocas de panelista televisivo, más que al hombre de Estado que habÃa prometido encarnar.
En su mensaje a la Asamblea Legislativa, se jactó de sus recientes victorias polÃticas pero no ofreció un solo anuncio, algo que los presidentes se reservan para este tipo de ocasiones. "Hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal libre de default en 100 años, terminamos con la emisión monetaria que se usaba para financiar el desacalabro fiscal", dijo en el arranque.
Pero enseguida sepultó el orgullo por las victorias bajo las ganas de atacar a sus rivales, el clima se caldeó y Milei escaló el intercambio. Los trató desde el estrado de ser una "manga de delincuentes". "Por eso tienen a la suya presa y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum con Irán porque es una chorra", vociferó desaforadamente aludiendo a Cristina Kirchner.
Cada vez que un legislador opositor lo criticaba, sus seguidores o el propio presidente respondÃan. "Ustedes no pueden aplaudir porque tienen las manos tapadas de bolsillos ajenos", llegó a decirles a sus adversarios para descalificarlos por "corruptos".
Milei aprovechó el discurso para reivindicar la reforma laboral. "¡Qué alergia le tienen a los datos, el desempleo bajó!", exclamó sin precisar la fuente en un contexto signado por la desconfianza en el Indec.
La encendida verborragia de Milei contagiaba al oficialismo en pleno. En un tramo, la emprendió contra el peronista Germán MartÃnez, que lo contradecÃa desde su banca: "Dejá de mirarte en el espejo, MartÃnez, los chorros son ustedes", espetó. Y automáticamente, legisladores y activistas se unieron al grito de "tobillera, tobillera", otra vez en referencia a Cristina.
Los militantes libertarios habÃan recibido a su lÃder entonando las estrofas de la canción "Panic Show", de la banda La Renga. Desde el bloque peronista, atinaron a vocear el nombre de José Luis Espert, el renunciado diputado por sus vÃnculos con el presunto narco Fred Machado, y todo el oficialismo rompió al unÃsono al compás del primer cantito. "¡Pre - si - den - te!", gritaban con fervor.
Tanto los jueces de la Corte Suprema como los gobernadores presentes seguÃan la alocución de Milei con gesto adusto, acaso incómodos. El Presidente retomó este domingo la rabia adolescente que habÃa empezado a moderar tras la derrota electoral en territorio bonaerense, en septiembre pasado.
Con un discurso largo y repetitivo, inventarió logros que pertenecen al 2024, como el de la desaceleración de la inflación. También mencionó éxitos de dudosa consistencia: defendió el RIGI porque habrÃa creado, según dijo, 60 mil puestos de trabajo pero ese dato se contradice con las cifras oficiales de la SecretarÃa de Trabajo, que consigna solo 20 mil. Para colmo, se perdieron en dos años de gobierno libertario alrededor de 200 mil puestos de trabajo industrial.
"Robar está mal pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables para acumular poder excede cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario", expresó en otro pasaje de su intervención, y enseguida apuntó el incremento en la AUH y otras asignaciones. Y volvió a cargar contra el peronismo al considerar que convertÃan a los beneficiarios de planes sociales en "esclavos".
Luego, citó los indicadores del EMAE para demostrar que "hace dos años que la economÃa argentina crece", lo que no significa que mejore la situación del paÃs. No obstante, arriesgó: "la malaria se terminó".
Esos presuntos datos a favor, por lo demás, se desdibujaban enseguida, como cuando apodó a Juan Grabois como "oligarca disfrazado de pordiosero" y le dijo "Chilindrina Troska" a Myriam Bregman.
Mientras el Presidente se gritaba casi hasta la disfonÃa, Victoria Villarruel se mantenÃa impertérrita o chateaba de manera ostensible por su celular. En los palcos se dormÃa el ministro de Salud, Mario Lugones.
De las bancadas opositoras, se encontraban presentes los diputados de izquierda y una delegación de peronistas, integrada por diputados como Eduardo Valdés, Gustavo Bordet, Agustina Propato, Jorge Taiana y el puntano Jorge "Gato" Fernández. Luego se sumaron Germán MartÃnez, Victoria Tolosa Paz, Sabrina Selva, Natalia Zaracho, Juan Grabois y Juan Marino, que llevó un cartel negro que enunciaba una ecuación: "Milei = despidos".
Los senadores del interbloque de José Mayans no asistieron, en protesta por haber sido vulnerados en la composición de las comisiones de la Cámara Alta. Los diputados identificados con La Cámpora, tampoco.
Terminada la sesión, MartÃnez encaró a Menem para reprocharle la falta de decoro del Presidente. Mientras que el puñado de gobernadores aliados que asistió y permaneció todo el discurso sin aplaudir, se retiró sin comentarios.
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Que pelotudos somos los argentinos.