San Telmo
Avanzan las obras para restaurar la antigua Biblioteca Nacional y convertirla en un Centro cultural dedicado a Borges
Se trata de un imponente edificio en México al 500. Borges fue su director durante casi dos décadas.

Avanza el proyecto para restaurar el majestuoso edificio de la antigua Biblioteca Nacional, lugar que tuvo a Jorge Luis Borges y Paul Groussac como directores. Además del centro de estudios dedicado al escritor, el espacio albergará las bibliotecas personales de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. 

La intención es que el lugar se convierta en un gran centro cultural guiado por la impronta de Borges, que trabajó allí por casi dos décadas. Estuvo desde que en 1955 la Revolución Libertadora lo nombró director de la Biblioteca Nacional hasta el regreso del peronismo al poder en 1973, momento en que pidió la jubilación.

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Cuando la obra esté terminada, los visitantes podrán ver la Sala Borges: una recreación exacta del espacio en el que el escritor trabajaba. Estarán incluso con sus muebles originales, actualmente en la sede de Agüero.

Además del centro de estudios dedicado al creador de El Aleph, el antiguo edificio de la Biblioteca Nacional albergará las bibliotecas personales de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. La intención es que el lugar se convierta en un gran centro cultural guiado por la impronta de Borges, que trabajó allí por casi dos décadas. 

La idea es abrir la biblioteca al público en general, en especial a los vecinos del sur de la Ciudad. Por eso habrá una sala dedicada a la lectura informal y otra parte accesible a investigadores: podrán consultarse las bibliotecas de Ocampo, Bioy y Borges, pero bajo supervisión y estrictos controles. 

Se espera que parte de la puesta en valor pueda verse a fin de año, cuando abran algunos de los salones. Interrumpida por la pandemia, la obra se retomó en marzo de este año y tiene un plazo previsto de 12 meses.

Borges en su famoso escritorio circular, que está en la sede de Agüero y volverá a la antigual Biblioteca nacional en San Telmo.

El edificio fue declarado patrimonio nacional en 2004 y es uno de los inmuebles que mejor define a la Argentina pujante de principios del siglo XIX. Antes la Biblioteca Nacional Mariano Moreno había estado en el Cabildo y luego en la Manzana de las Luces, en ese momento se la denominaba Biblioteca Pública. Previo a la mudanza al actual edificio, diseñado por Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga, la mayor biblioteca argentina funcionó durante casi un siglo en San Telmo.

El edificio fue declarado patrimonio nacional en 2004 y es uno de los inmuebles que mejor define a la Argentina pujante de principios del siglo XIX. Se trata de un diseño del arquitecto italiano Carlos Morra, que dejó su huella en edificios emblemáticos como la escuela Presidente Roca de Tribunales.

Se trata de un diseño del arquitecto italiano Carlos Morra, que también dejó su marca en la escuela Domingo Faustino Sarmiento (Callao al 400), el actual laboratorio de idiomas de Filosofía y Letras (25 de mayo al 300) o la escuela Presidente Roca en Tribunales.

Precisamente Julio Argentino Roca fue uno de sus principales mecenas y le encargó varios trabajos. Según se explica en una nota de La Nación, el edificio que ocupó la antigua Biblioteca Nacional fue pensado para la Lotería de Beneficencia, pero Groussac logró persuadir a Roca para destinarlo a una biblioteca.

Hoy las estanterías del salón principal están vacías, pero se espera que cuando culmine la puesta en valor vuelvan a estar pobladas de libros. No solo eso: la iniciativa contempla que el lugar se vuelva un multiespacio cultural. Así lo pensó Borges, que desde sus comienzos como director quiso volver popular a la Biblioteca Nacional. Por eso él mismo dicto talleres de escritura, pero también abrió el edificio a talleres de expresión corporal, conferencias y actividades varias.

El vitral que reproduce la constelación sur, el conjunto de estrellas que incluye la Cruz del Sur, está almacenado y en los próximos meses comenzará su reparación. Por el momento los restauradores se están ocupando de los vitrales más simples. El edificio de estilo neoclásico tiene en su interior columnas griegas, techos abovedados y piso de mosaico.

La iniciativa contempla que el lugar se vuelva un multiespacio cultural. Así lo pensó Borges, que desde sus comienzos como director quiso volver popular a la Biblioteca Nacional. Por eso él mismo dicto talleres de escritura y abrió el edificio a talleres de expresión corporal y conferencias.

Allí también funciona el Centro Nacional de la Música y la Danza, pero en el último año del segundo gobierno de Cristina Kirchner se reformularon sus usos. En ese momento se decidió restituir el edificio a la Biblioteca Nacional para convertirlo en su Anexo Sur, bautizado con los nombres de Groussac y Borges, sus directores más emblemáticos.

La restauración de los vitrales del edificio de México al 500.

El actual proyecto fue diseñado por el entonces director de la Biblioteca Nacional, Horacio González. El primer paso fue la recuperación de un edificio que estaba abandonado. Parte del impulso tuvo que ver con la insistencia de Laura Rosato y Germán Álvarez, investigadores de la Biblioteca Nacional y apasionados de Borges. Ellos fueron quienes encontraron en varios libros de la antigua Biblioteca Nacional anotaciones de su ex director. Algunas de esas notas luego formaron parte de sus obras.

Durante el macrismo, con la asunción de Alberto Manguel, se esperaba que avanzara la puesta en valor proyectada por González, pero los fondos nunca llegaron a pesar de las promesas y anuncios del ex secretario de Cultura,   Pablo Avelluto.

La restauración de la antigua biblioteca forma parte de una iniciativa conjunta de los ministerios de Obras Públicas y de Cultura, a cargo de Gabriel Katopodis y Tristán Bauer. Nación invertirá 4,4 mil millones de pesos en 78 proyectos distintos.

Durante el macrismo, con la asunción de Alberto Manguel en la Biblioteca Nacional, se esperaba que avanzara la puesta en valor proyectada por González, pero los fondos nunca llegaron a pesar de las promesas y anuncios del ex secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

El edificio ubicado en la calle México al 500 se llevará una inversión de 231 millones de pesos para la primera etapa de la obra. Con ese dinero se restaurará la fachada principal de inmueble, las fachadas laterales. Las fachadas de la Sala Williams, bautizada en honor al compositor Carlos Williams, las cubiertas y todas las aberturas exteriores. La Sala Williams funcionó en su momento como la sala de lectura.

Uno de los principales problemas que tiene la antigua biblioteca son las humedades y las filtraciones del subsuelo. Ese espacio, que Borges menciona en El libro de arena, servirá para elaborar un proyecto de restauración del edificio en una próxima etapa.

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  • 2
    p2018
    28/08/22
    10:09
    Fusiladora, el único libertador es San Martin
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  • 1
    alma
    27/08/22
    18:09
    Qué irónico que durante un gobierno peronista se haya decidido empezar esta obra, durante el macrismo se paralizó, y ahora se vuelva a impulsar. Que pensaría Borges?
    Responder