Editorial
Cambios en el Senasa, descuidar la sanidad animal puede costar caro
Por Carlos Milicevic
El gobierno de Milei desreguló la vacunación contra la aftosa y generó críticas entre los productores.

Estos meses hemos visto como se han realizado muchos cambios en las normas de Senasa referidas a la sanidad animal. Lamentablemente muchas de ellas han sido gestadas por fuera del organismo rector de la sanidad e inocuidad que es el Senasa.

El organismo atraviesa una situación delicada. A las intromisiones políticas se le suma la poca valoración que se da a sus agentes, que con magros salarios buscan otros horizontes laborales. En este último año, más de 600 profesionales, técnicos y hasta directivos han dejado el organismo.

El Senasa es un organismo técnico, que debería ser de Estado y no de Gobierno, y cuya pérdida de liderazgo e institucionalidad podemos pagar caro.

Hace un tiempo comente que, con el pretexto de desregular, solo se bajaban los estándares sanitarios y de control para facilitar las importaciones de productos veterinarios, herbicidas y demás. Siempre es bueno que exista mayor competencia, pero siempre y cuando las exigencias y calidades al menos sean las mismas.

Otra vez la motosierra en el INTA

Ahora, salió una norma que permitiría a los veterinarios privados vacunar contra la Fiebre Aftosa. Es increíble que se desconozca que esta práctica ya estaba permitida desde el año 2010 y que muchos productores la hemos usado. Eso sí, su implementación garantizaba la cadena de frio. También es cierto que lamentablemente esta posibilidad fue poco utilizada.

Pero quienes tomaron esta decisión desconocen claramente que el sistema sanitario argentino, en cuanto a fiebre aftosa, es de carácter mixto: público-privado. Y que, además, funciona bien hace décadas. Sumado a vacunas de alta calidad, nos permitió resolver los diferentes focos que lamentablemente atravesó nuestro país en el pasado. Pero sobre todo este sistema es quien da las garantías sanitarias a los diferentes mercados de carne.

Senasa atraviesa una situación delicada. A las intromisiones políticas se le suma la poca valoración que se da a sus agentes, que con magros salarios buscan otros horizontes laborales. En este último año, más de 600 profesionales, técnicos y hasta directivos han dejado el organismo

Es inaceptable que otra norma salga sin las discusiones mínimas necesarias en los ámbitos naturales que existen, tanto por ley o por las diferentes normas del Senasa: llámese Cosalfa, comisiones técnicas, Coprosas, o hasta consejo consultivo.

Seguramente sea cierto que hay algunos problemas, o algún abuso de cierto ente sanitario. En ese sentido, ha sido lamentable la decisión de algún muy mal funcionario de turno, que quitó de los convenios entre Senasa y los entes sanitarios la posibilidad de auditarlos administrativamente. Bien se puede, resolución mediante, volver a dichas auditorias, y así evitar estas distorsiones. O quizás si se pretendía resolver algún caso como el que hemos leído últimamente, se podría haber desregulado la elección de los entes en un determinado radio de cercanía.

Pero queda claro que estas decisiones no tienen profundidad y valoraciones técnicas, sino que obedecen a funcionarios muy mal asesorados por determinados personajes; que avasallan permanentemente la institucionalidad del Senasa. ¿Qué necesidad de romper cosas que funcionan bien, en vez de corregir alguna desviación?

Esto ya lo vivimos en el pasado, y son los mismos actores, tanto políticos como sectoriales, que nos llevaron a la debacle sanitaria de la aftosa y su ocultamiento. Pareciera que estas medidas vienen más vinculadas a ciertos intereses comerciales, intentando de esta manera la penetración en el mercado ganadero a través de tercerizar compras y aplicaciones.

Pero lo más preocupante es que esto puede no solo tener impacto sanitario, sino sobre todo en los mercados. ¿Cómo le explicaremos a los mercados y sus auditorias que conviven vacunas con diferente duración, y/o el cambio del sistema de vacunación?

La situación mundial respecto a la Fiebre Aftosa está en el peor momento en décadas, el mejor ejemplo son los focos de Sudáfrica o ahora en Grecia, que hace décadas no tenían problemas. En el 2025 Alemania, Hungría, Eslovaquia, Turquía y Chipre tuvieron inconvenientes, y en 2026 Chipre nuevamente y ahora Grecia. Es increíble que, en momentos de enorme sensibilidad mundial, en vez de fortalecernos, de resguardarnos, bajemos la guardia.

La ganadería vive un buen momento, esperemos no perdamos otra oportunidad. 

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