Pablo Quirno acusó a Lula de aislarse por razones ideológicas pero en Brasilia recuerdan que el presidente tuvo 192 reuniones con Jefe de Estado. Claves de una crisis inédita. |
Javier Milei nos llevó a una crisis diplomática de dimensiones inéditas con nuestro principal socio comercial. Nadie se atrevió a tanto. Milei lo hizo y está orgulloso.
El lÃder libertario parece haber jugado un pleno para fortalecer su liderazgo vertebrado en tres variables: la derrota de Lula en octubre, la victoria de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos en noviembre y, en consecuencias, su propia reelección en octubre de 2027.
En el medio y bajo ninguna certeza de éxito se llevó puesto una relación bilateral de dos siglos de historia. Una peligrosa moneda al aire.
La respuesta de Lula es lógica. Milei llegó a su paÃs para participar de un acto de la oposición, lo acusó de ladrón y corrupto y calificó de basura calva a un juez de la Corte Suprema. Como si fuera poco, siguió con la misma tónica durante las entrevistas y agotó la paciencia de un gobierno que viene tragando saliva.
La furia en Brasilia es total pero no solo con Javier Milei sino también con Pablo Quirno. En el gobierno de Lula observaron con atención todas las entrevistas en la que el canciller balbuceó para justificar lo injustificable y hasta lo mandaron a estudiar conceptos generales de polÃtica exterior en el Instituto de Servicio Exterior de la Nación, institución que este gobierno pensó seriamente en cerrar y en el que frenó los ingresos.
Pero hay dos elementos que llamaron especialmente la atención en Brasil de la narrativa usada por Quirno en sus intervenciones. Una es la idea de un Lula aislado que el gobierno decidió plantear tanto en el comunicado del martes por la noche como en la rueda prensa posterior del ministro.
Sin embargo, si contrastamos datos públicos podemos observar que desde que Lula llegó al poder en 2023 tuvo 192 reuniones con Jefe de Estado y de Gobierno representando a 76 paÃses. Veamos el detalle: tuvo 10 encuentros con el francés Emmanuel Macron y otros 10 con los alemanes Olaf Scholz y Friedrich Merz.
Si pasamos a la región podemos destacar 6 encuentros con lÃderes paraguayos (Mario Abdo y Santiago Peña), 6 con presidentes de Bolivia de los cuales dos fueron con el actual presidente Rodrigo Paz, una con José Antonio Kast en Panamá y dos con el ecuatoriano Daniel Noboa y el panameño José Raúl Mullino. Además, el presidente de Brasil fue invitado a las cuatro cumbre del G7 (que suman 10 si se tiene en cuenta los 8 años anteriores) y presencia en la ASEAN y la Unión Africana.
En el caso del canciller Mauro Vieira tuvo 654 encuentros de alto nivel desde 2023 y solo en junio se reunió con el nuevo canciller de Perú, dos veces con el de Chile y los ministros de Panamá, Ecuador, República Dominicana y Costa Rica. Esta semana, Vieira recibió en Brasilia los cancilleres de Chile, Suecia y México y estará en la toma de posesión del colombiano Abelardo De la Espriella.
No son datos de un gobierno que se mueva en soledad. Pero la inserción o aislamiento no solo se mide solo en cantidad de presencias en cumbres o encuentros bilaterales sino en la relevancia sistémica de un liderazgo. Lula ya tuvo contactos con Keiko Fujimori, supo sostener a Paz en medio de las protestas en Bolivia y dejó en claro la importancia del vinculo con Chile, es decir, tres paÃses que tienen gobiernos de derecha.
Otro de los enojos es porque Quirno dijo que "fuimos informados, a cinco dÃas de que Maduro fue retirado del poder, que Brasil dejaba la representación nuestra en Venezuela. Cuando Argentina tenÃa ciudadanos en riesgo de vida, presos polÃticos en riesgo de vida".
Un funcionario que estuvo cerca de ese proceso explicó a LPO que "es una absoluta mentira. Solo dejamos la representación de intereses de Argentina, mediante previo aviso, meses después de que los asesores de Maria Corina Machado se escaparon de la residencia en Caracas hacia EE.UU".
"Mientras estuvieron ahÃ, a partir de las elecciones de agosto, Brasil y la bandera aguantaron el tirón del acoso de Maduro y Cabello a ellos dentro de la residencia. Fue, durante meses, el único tema de nuestra relación bilateral con ellos, con peleas públicas entre BrasÃlia y Caracas de por medio. El propio gobierno argentino nos agradeció públicamente y la oposición venezolana también lo hizo, sin lugar a dudas", añadió.
La situación es la peor posible y habrá que esperar para saber los daños materiales generados por esta crisis. Las lÃnea rojas trazadas a Milei fueron cruzadas completamente y todo indica que la tensión será total hasta que el domingo 4 de octubre el Tribunal Superior Electoral de Brasil confirme quien será el presidente. Si gana Lula se abrirá un escenario incierto.
En Brasil son claros, no habrá cambios en la relación mientras Milei se siga comportando de esta forma y hasta podrÃa empeorar. "Tenemos buena relación con todos, esa es nuestra vocación. Menos con Milei, por motivos obvios", completó este dirigente brasileño.
Por lo pronto, el aislamiento de Lula aparece solo en el imaginario libertario que considera que más relevantes en términos globales recibir premios de organizaciones ignotas y ser recibido detrás de un escenario que tener un rol activo en cumbres, conflictos y acuerdos comerciales.
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