¿Cuál era el destino de la plata que Flavio le pidió al Banco Master? La guerra en la Corte Suprema de Brasil expuso los intereses que se cruzan en la previa de una elección clave para la región. |
La película que Flavio Bolsonaro pensó para homenajear a su padre destapó una olla de financiamiento espurio que vuelve a azotar a Brasil como en los tiempos de Lava Jato.
La diferencia es que lo que diez años atrás eran los sobornos de Odebretch con empresas públicas y el gobierno del Partido de los Trabajadores, ahora es un banco acusado de estafar a jubilados y pensionados con un vínculo directo con la familia Bolsonaro y sus aliados de derecha.
Volvamos al hecho. Flavio Bolsonaro pidió 136 millones de reales para hacer una película, un monto que no se usa ni en las grandes producciones cinematográficas del mundo. Lo que quedó en la superficie es un mecanismo utilizado por el clan que gobernó Brasil entre 2019 y 2022 para financiar la campaña electoral y la estadía de Eduardo Bolsonaro en Nueva York.
La campaña de Flavio se vio comprometida por eso y su cerrado apoyo a los aranceles que impuso Donald Trump a la economía de Brasil. Por eso, mandó a jugar a uno de sus aliados principales: André Mendonça, el juez de la Corte Suprema nombrado por Jair en 2021 y que reporte pura y exclusivamente a Michelle, la ex primera dama. El objetivo fue poner el foco en el vínculo de Vorcaro con Alexander de Moraes y forzar la salida del verdugo del bolsonarismo del máximo tribunal.
El mito libertario del aislamiento internacional de Lula
Esa situación desató una guerra sin precedentes en la Corte. Esto no es menor porque con las Fuerzas Armadas devaluadas tras la mancha que implica haber coqueteado con las ideas golpistas del bolsonarismo, el Supremo se volvió en estos años el verdadero poder moderador de Brasil. Sin embargo, la crisis actual los muestra mas como proxy de las fuerzas disputan la presidencia en Brasil que del rol de poner la democracia y la institucionalidad en el rol que corresponde.
En este juego, Lula oscila entre su vocación de mediación al apelar a la neutralidad del presidente del STF, Edson Fachin, y la estrategia de levantar el secretario de sumario para exponer a Bolsonaro como hizo Flavio Dino, ex ministro de Justicia nombrado en la corte por Lula y que cuenta con su bendición para ser candidato a presidente una vez que Lula se retire del juego político.
Otro tema importante es la causa contra el hijo de Lula cuyo relator es Mendonça. La investigación afirma que "Lulinha" intercedió en favor del lobista Antônio Carlos Camilo Antunes en negociaciones con el Ministerio de Salud e investiga el desvío de hasta 6.300 millones de reales 1.240 millones de dólares).
Lula, a diferencia de la falta de respuesta de Bolsonaro, dio luz verde para seguir con la causa y afirmó que su hijo no gozará de ningún privilegio. Sin embargo, en tres meses Mendonça se convirtió en el nuevo Sergio Morro arropado por anti-lulismo y buena parte del establishment brasileño volvió al registro de 2014. En ese contexto fue que Flavio recuperó terreno.
La semana que viene habrá un pleno en donde se tomarán decisiones y el poroteo es constante. ¿Se mantiene la investigación sobre los nexos de los Bolsonaro con Vorcaro? ¿Se aparta a De Morales? ¿Qué capacidad tiene el bolsonarista Mendonça de continuar su ofensiva? La moneda está en el aire.
Lula tiene la posibilidad de nombrar otro juez y este sería un buen momento para sumar una voz racional en medio de la locura pero las elecciones están demasiado cerca.
De esta manera es que Brasil atraviesa momento de extrema tensión y polarización. Según las últimas encuestas dan una ventaja cada vez más chica de Lula en primera vuelta y un empate técnico en el segunda.
La siempre precisa Atlas Intel da cuenta de esta situación en su última medición que indica que Lula mantiene una ventaja de 6 puntos en primera vuelta pero Flavio Bolsonaro gana por dos décimas en el balotaje.
Pero si a este proceso electoral le faltara condimentos se le agrega una crisis inédita en las entrañas de la Corte Suprema de Justicia de Brasil que expone buena parte de los intereses que se cruzan en esta elección.
En el equipo de Lula ven la mano de Marco Rubio, el Departamento de Estado y la CIA en cada uno de los movimientos de sus enemigos para embarrar la cancha y advierten que lo que siga Donald Trump el día de elección en un recuento apretado puede ser dañino.
Por eso, sin demasiadas expectativas, apuestan a un encuentro en la Asamblea General de la ONU que retome el vínculo con Washington. El signo de los tiempos, la polarización, la potencia del bolsonarismo como fuerza social y este clima de época solo puede lograr que un dirigente sin ningún mérito conocido tenga chances reales de derrotar a uno de los líderes más importantes de la historia moderna que, además, viene de hacer un muy buen tercer gobierno en la potencia más grande de Sudamérica.
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