Latinoamérica
Lawfare selectivo
Por Augusto Taglioni
El cierre del Congreso en Ecuador y el rol de Estados Unidos en Paraguay desnudan las contradicciones del progresismo regional. El giro de Estados Unidos diluye la narrativa del Grupo de Puebla.

Hace casi una d√©cada que el progresismo latinoamericano sostiene la narrativa del "Lawfare" como mecanismo de victimizaci√≥n ante el "poder real". Una tesis que plantea que existe una coordinaci√≥n entre actores y locales e internacionales para perseguir a l√≠deres populares a trav√©s del Poder Judicial para frenar procesos de transformaci√≥n vinculados a la ola de gobiernos progresistas de principios de los 2000. 

Suele repetirse que aquello que se hac√≠a en el siglo XX con golpes militares, ahora se opera con medios de comunicaci√≥n y sentencias judiciales. 

El caso emblem√°tico fue la detenci√≥n de Lula en 2018 en Brasil en el marco de la Operaci√≥n Lava Jato comandada por Sergio Moro y termin√≥ con la inhabilitaci√≥n para ser candidato en las elecciones de ese a√Īo y la posterior prisi√≥n que lo tuvo en la c√°rcel de Curitiba 580 d√≠as. Sin embargo, Lula se apega poco y nada al concepto, algo que si exprimen Rafael Correa, Cristina Kirchner o Evo Morales de forma constante.

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Correa es destinatario de varias causas, algunas de ellas ins√≥litas como la que lo acusa de mandar a secuestrar a un diputado opositor y otras m√°s veros√≠miles como  la que investiga la compra barriles de petr√≥leo a Petrochina a un precio muy por debajo de su valor real que fueron endosados a trav√©s de bancos europeos. Tambi√©n existe la medi√°ticamente conocida como "Sobornos 2012-2016", que parece una copia de la causas de los cuadernos de Oscar Centeno en Argentina, que en la versi√≥n ecuatoriana tiene como base probatoria la libreta de una ex secretaria que "decidi√≥" anotar supuestas coimas en 2018, varios a√Īos despu√©s de terminado el gobierno. Esta causa le vali√≥ a Correa una sentencia que lo inhabilita a ocupar cargos p√ļblicos por 25 a√Īos.

El caso emblem√°tico de lawfare fue la detenci√≥n de Lula en 2018 en Brasil en el marco de la Operaci√≥n Lava Jato comandada por Sergio Moro y termin√≥ con la inhabilitaci√≥n para ser candidato en las elecciones de ese a√Īo y la posterior prisi√≥n que lo tuvo en la c√°rcel de Curitiba 580 d√≠as. Sin embargo, Lula se apega poco y nada al concepto, algo que si exprimen Rafael Correa, Cristina Kirchner o Evo Morales de forma constante.

 El l√≠der de la izquierda ecuatoriana est√° condenado y no puede ser candidato por una reforma constitucional implementada por Lenin Moreno en febrero de 2018 que proh√≠be que quien haya ejercido dos mandatos consecutivos, vuelva a presentarse. En Argentina, la causa que alimenta la idea de la proscripci√≥n no es d√≥lar futuro o el memorando con Ir√°n, las m√°s flojas de todas las que fue acusada Cristina, sino Vialidad que, junto a Hotesur-Los Sauces, son las m√°s serias y de las que tiene m√°s dificultades para ejercer su defensa. 

Cristina y Correa, en un evento contra el Lawfare en Buenos Aires.

Aqu√≠ se combinan dos cosas. Una realidad de corrupci√≥n en Brasil, Ecuador y Argentina existente antes de la llegada de estos gobiernos y una ofensiva clara de jueces y fiscales como Sergio Moro, Diana Salazar en Ecuador o Claudio Bonad√≠o y Diego Luciani motorizada por ambiciones personales, egos desmedidos y v√≠nculos con los partidos opositores. 

Sin embargo, en la teoria del Lawfare no todas las injusticias, intervenciones y abusos de poder parecen estar dentro de la agenda de prioridades. Hace un a√Īo, la embajada de Estados Unidos en Paraguay lanz√≥ dur√≠simas acusaciones contra el ex presidente Horacio Cartes y el vicepresidente Hugo Velazquez, a punto tal que este √ļltimo fue corrido de la carrera presidencial. 

En la teoria del Lawfare no todas las injusticias, intervenciones y abusos de poder parecen estar dentro de la agenda de prioridades. Hace un a√Īo, la embajada de Estados Unidos en Paraguay lanz√≥ dur√≠simas acusaciones contra el ex presidente Horacio Cartes y el vicepresidente Hugo Velazquez, a punto tal que este √ļltimo fue corrido de la carrera presidencial.

En un m√©todo ins√≥lito, Estados Unidos inici√≥ un proceso judicial sin tener procesos abiertos en el pa√≠s y presiona para que lograr la extradici√≥n. En este caso, tampoco hay pruebas que confirmen Ning√ļn l√≠der del Grupo de Puebla se expres√≥ al respecto e incluso, el Frente Guas√ļ de Fernando Lugo se encontr√≥ en una posici√≥n inc√≥moda a la hora de pronunciarse sobre algo que afectaba a su adversario principal pero era una clara intromisi√≥n. 

Otra muestra de hipocres√≠a aparece con la actual crisis en Ecuador. Guillermo Lasso tiene mandato hasta 2025 pero la oposici√≥n lanz√≥ un juicio pol√≠tico basado en varias causas que, si fuera desde el prisma de la izquierda, no tendr√≠a pruebas suficientes para ser llevado a cabo. 

Ante la inminente salida, Lasso se aferra a la figura constitucional de la muerte cruzada para cerrar el Congreso y adelantar elecciones. Si bien el correísmo y sus aliados han impulsado esto mismo para sacar al Presidente y convocar a elecciones en otros momentos la gestión del banquero, ahora habla de autogolpe e ilegalidad a pesar de contar con el aval de la Corte Constitucional, la misma que autorizó el proceso de juicio político. En definitiva, si la muerte cruzada es una facultad que puede ser aplicada por el Congreso, también lo es para un Presidente que no tuvo ni la posibilidad de aprobar reformas que consideró validas para su gestión.

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Otro caso del que se habla poco es de la causas judiciales contra los opositores en Bolivia. La denominada "Golpe de Estado 1 y 2" que llev√≥ a la c√°rcel a Jeanine A√Īez y Luis Fernando Camacho, detenido adem√°s por "instigaci√≥n al terrorismo" y cuyos fueros al ser gobernador no fueron respetados. Esto no quiere decir que ambos dirigentes no tengan que dar respuesta de su rol en el brutal golpe de Estado contra Evo Morales en 2019 pero en el mismo gobierno se sienten incomodos ante la violaci√≥n de garant√≠as constitucionales que tambi√©n inclina la balanza en favor del oficialismo para las elecciones de 2025. 

"A√Īez y Camacho son golpistas, pero yo quiero ganarles en las urnas y pretendo que sus procesos judiciales est√©n ajustados a derecho", reconoce alguien muy cercano al presidente Luis Arce. 

Horacio Cartes, ex presidente de Paraguay.

La misma izquierda que ve irregularidades en la muerte cruzada ecuatoriana es la que sali√≥ en defensa de Pedro Castillo que, sin tener todos los argumentos que le permiten hacerlo por Constitucion, cerr√≥ el Congreso ante un inminente juicio pol√≠tico. Tampoco hubo expresiones de solidaridad cuando el Congreso destituy√≥ a Mart√≠n Vizcarra o forz√≥ la renuncia de Pedro Pablo Kuzcysnki, ambos elegidos por el voto popular. Per√ļ ya se convirti√≥ en un meme, pero ninguno de los que vocifera contra la politizaci√≥n de la justicia decidi√≥ tomar posici√≥n cuando la causa Odebretch que sacudi√≥ al Partido de los Trabajadores en Brasil, se llev√≥ puesto a cuatro presidentes, uno de ellos termin√≥ suicid√°ndose antes de ser detenido. 

Estados Unidos suele estar en el blanco de las críticas de los progresismos que gobernaron la década pasada. Está claro que existen antecedentes históricos para desconfiar pero lo que se omite es que el gobierno de Biden cambió la lógica de Trump o incluso de Obama en lo que respecta a intervenciones en la región. Ellos jugaron roles claves en la crisis en Venezuela, el golpe contra Evo o el suministro de información para el Lava Jato de Moro a través del Departamento de Justicia y el FBI.

Sin embargo, con la extra√Īa excepci√≥n de Paraguay a la que el Grupo de Puebla no le dedic√≥ ni un comunicado, Estados Unidos fue un soporte inesperado para los nuevos progresismos. Reconoci√≥ r√°pidamente a Lula y conden√≥ el golpe de Estado, tiene una excelente relaci√≥n con el Frente de Todos, Cristina Kirchner incluida, y defiende los gobiernos de Boric en Chile y Petro en Colombia. 

Una fuente que conoce de cerca la diplomacia estadounidense asegura a LPO que Washington mira dos cosas: la estabilidad política y el avance de la ultraderecha

¬ŅCu√°l es la raz√≥n del giro? Una fuente que conoce de cerca la diplomacia estadounidense asegura a LPO que Washington mira dos cosas: la estabilidad pol√≠tica y el avance de la ultraderecha. Los estallidos sociales de 2019 en Chile y Ecuador y en 2021en Colombia son fotos que Estados Unidos no quiere que se repitan, especialmente ante el riesgo de los extremismos que ganan terreno en medio de la incertidumbre, el cansancio y el caos. "Los Dem√≥cratas no quieren a Milei, Bolsonaro o Kast. Har√°n todo lo que puedan para evitarlo", apunta. 

Entonces, la narrativa estudiantil antinorteamericana que suele escucharse a menudo por estos lares queda desactivada en un contexto en el que el nacionalismo soberanista se ve reflejado en Bolsonaro, Kast o Paraguayo Cubas. ¬ŅAlguien se anima a denunciar que Estados Unidos articula con la Corte Suprema de Brasil la inhabilitaci√≥n de Bolsonaro para las pr√≥ximas elecciones? Las carpetas de denuncias contra el ex presidente siguen creciendo y al gobierno de Lula no le tiembla el pulso que eso avance. 

Esto no significa que los reclamos de Correa o Cristina no tengan asidero en un escenario de confrontaci√≥n y polarizaci√≥n, lo que parece d√©bil es la mirada lineal que sugiere que todo viene orquestado desde el mismo lugar bajo las mismas intenciones. Hay algo de la l√≠nea discursiva que se est√° cayendo, porque el fondo de lo que denuncia Correa y Cristina se asemeja a lo que Trump y Bolsonaro dicen que hacen con ellos mismos para que no ganen las elecciones. 

Si todo es Lawfare, nada es Lawfare, y si el fondo est√° en defender la voluntad popular y la democracia, el desaf√≠o es cuidar el sistema de representaci√≥n en su totalidad, algo que no parece estar entre los objetivos de los que dicen estar perseguidos. La politizaci√≥n de la justicia es un problema que no necesariamente se reduce a las izquierdas. 

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  • 1
    Jan Merola
    Hace 4 días
    13:57
    Nunca nada es todo, ni todo es nada. Dejá de lado los absolutos y mirá los matices.
    No podes contrarrestar una teoria, claramente no absoluta, simplemente buscando la excepción.
    Existe el Lawfare, pero no viene todo de los mismos lados. Es una práctica de la rémora monárquica judicial, una herramienta a utilizar por la mano que lo logre.
    Y eso no quiere decir que las izquierdas tengas que ser tan boludas como para no utilizarlas tambien...
    Muy pobre tu análisis Taglioni. Buenas tardes
    Responder