El lÃder brasileño quiere la reelección pero no alcanza con un buen gobierno para romper la polarización que mantiene vivo al bolsonarismo. DesafÃos de una batalla que pone en juego su legado. |
Lula se está preparando para una de las batallas más importantes de su carrera polÃtica. Asà lo dicen dirigentes polÃticos que están trabajando en la campaña del Partido de los Trabajadores y reconocen que la elección de octubre está complicada.
Puede sonar exagerado que una figura que lideró la resistencia a la dictadura en uno de los sindicatos mas grandes de la historia de Brasil, estuvo detenido dos veces y fue presidente en tres oportunidades.
En 2022 todo suponÃa que serÃa la derrota definitiva de la extrema derecha brasileña, con Lula volviendo al poder luego de una brutal persecución y con todas las miradas puestas en el costado antidemocrático de un Bolsonaro que se negó a entregar el poder y avaló un levantamiento contra las instituciones de la democracia.
Mucho menos se pensó en un bolsonarismo con vida luego de las detenciones de los golpistas del 6 de enero de 2023 y la sentencia contra el propio Jair Bolsonaro. No alcanzó, el ex presidente hizo de su situaron un activo para movilizar a sus seguidores y mantener viva la llama del antilulismo.
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El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, dijo en una entrevista con LPO en la campaña de 2022 que el desafÃo más grande no era derrotar a Bolsonaro sino al bolsonarismo. Tenia razón. Lula le ganó a Bolsonaro pero su fuerza social sigue intacta y competitiva.
La extrema polarización que muestran las encuestas parecer haber detenido el tiempo. No importa que la gestión de Lula muestre números virtuosos de inversión, empleo, distribución de la riqueza, nueva clase media, reducción de la pobreza y un montón de etcéteras.
Tampoco es relevante la inteligencia o lucidez dado que el candidato de la derecha es Flavio Bolsonaro, el hijo mayor de Jair que se dedicó a ser el cajero de su padre y pocas veces se lo escuchó decir alguna cosa interesante. Como el padre, pero más básico.
Esa es una constante de los Bolsonaro, un clan que vive del estado hace décadas pero reniega de la intervención estatal y todos se dedican a ocupar roles silenciosos y defender posiciones radicales extremas que chocan contra cualquier posibilidad de gobierno sensato.
Se podrÃa decir que Lula hizo casi todo bien en su tercera presidencia pero un buen gobierno no rompe la polarización, mucho menos cuando está cimentando en aspectos morales e ideológicos. Es evidente que para ganar no importa la inteligencia sino poder conectar con lo que el electorado siente en el momento de la votación. La demanda mayoritaria de los brasileños en ese sentido es un interrogante que se saldará al momento de la votación.
Mientras tanto, Lula apela a su audacia para contener el frente internacional con una fructÃfera reunión de tres horas con Donald Trump en la Casa Blanca que busca evitar una intervención electoral, interna seducir a parte del establishment brasileño que no quiere la vuelta de Bolsonaro, trabaja para mantener solida su alianza de centro y prepara medidas para atacar un problema sensible que lo perjudica en las encuestas como es el endeudamiento de las familias.
Pero la polÃtica juega su partido, sobre todo los poderosos bloques de centro en el Congreso que le propinaron dos golpes duros al gobierno. En el Senado rechazando al juez de la Corte Suprema propuesto por la presidencia por primera vez desde 1894 y el Diputados derrumbando el veto de Lula contra la reducción de pena para Bolsonaro por el intento de golpe.
El progresismo en la región también está en vilo. Uno de ellos es Axel Kicillof, que apuesta a una alianza con Lula en una eventual vuelta del peronismo en 2027 que reactive una relacion bilateral congelada y relance un bloque sudamericano paralizado.
Por todos estos temas y por lo que significarÃa un retorno de los Bolsonaro al poder, Lula enfrentará esta elección como su última gran batalla de su extensa carrera polÃtica.
"El gran adversario de Lula es Lula. La gente compara el gobierno de Lula com el de Lula no con el de Bolsonaro. Además, en un momento de sentimiento por renovación, el propio Lula tendrá el reto de presentar algo de renovación-futuro", resume un importante dirigente que habla con el lÃder brasileño.
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