El acuerdo que firmó favorece a Iran. El retorno agresivo hacia Sudamérica y los desafÃos para las legislativas de noviembre. |
El acuerdo que firmó Donald Trump con Irán no dejó contento a casi nadie. El explosivo editorial del The New York Times resumió parte de esa sensación de descontento que se volvió transversal tanto para Demócratas como para los republicanos.
La fuerzas de las crÃticas es directamente proporcional a lo que Trump presumió durante estos meses que iba a hacer mediante las amenazas y bravuconadas que nos tiene acostumbrados.
La realidad marca con contundencia el fracaso de su gestión en este conflicto por varias razones. Una de ellas es que Estados Unidos no forzó un cambio de régimen, ni logró agitar movilizaciones y mucho menos exterminó una civilización.
Todo lo contrario. El régimen está mas fuerte, prácticamente no sintió el asesinato del lÃder supremo Alà Jamenei y ahora su hijo no se sabe hasta que punto está al mando. Esto es irrelevante dado que quien se consagró con la centralidad es la Guardia Revolucionaria.
Pero además de no haber cambiado de manera estructural nada de lo que Estamos Unidos dijo cambiar, Irán quedó con más beneficios que antes. Adquirió un poder de policÃa con el peaje del Estrecho de Ormuz que antes no existÃa, mantuvo intacto su capacidad misilÃstica, volvió al acuerdo nuclear de 2015 de Barack Obama respecto de las condiciones para el programa nuclear y, como frutilla del postre, logró que Estados Unidos y sus aliados del Golfo financien la reconstrucción del paÃs.
Por todo esto es que la retirada de Trump está mas cerca de la rendición y la claudicación que de una negociación magistral de un lÃder que se percibe poderoso. La incursión fue un fracaso total y rompió la relación con Israel que desconoce este pacto y seguirá con su agenda bélica en la región.
Ahora, el lÃder republicano no tiene más que recostarse nuevamente en una región sudamericana que parece estar diseñada para sus intereses con la posible victoria que tendrá su candidato colombiano, Abelardo De la Espriella.
Si concreta esta victoria, Washington puede gozar de la subordinación total de Ecuador, Colombia y el nuevo chavismo aggiornado con su alanza Delcy RodrÃguez. Todos ellos conforman un eje de alianza que le da control sobre el caribe y se suman a Milei y Peña, los dos sudamericanos que le rinden pleitesÃa.
De todas formas, el desafÃo mas grande que enfrenta Trump superar los trastornos internos que dejó esta ofensiva en Medio Oriente en su imagen, la inflación y el desempleo y que puede poner en jaque la elección de medio término de noviembre que definirá las mayorÃas legislativas para los dos últimos años de mandato republicano.
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