El presidente de Chile enfrenta el desafÃo de resolver la decepción de los chilenos y saltar de la candidatura eterna a la complejidad de gobernar. |
En Chile ganó la rabia. Un descontento marcado y claro que explotó en el estallido social de octubre de 2019 y canalizó Gabriel Boric en 2021.
Tras cuatro años de una revolución que no fue, ese enorme malestar se fue con Kast, una figura que caminó por los márgenes de la democracia y en tiempos de alternancia entre la Concertación y Chile Vamos fue una figura marginal a la que nadie tomó demasiado en serio.
Un camino parecido al de Jair Bolsonaro en Brasil que ganó notoriedad por su apoyo a la dictadura y sus valores ultraconservadores que por la presentaron de proyectos de ley que sirvan para cambiar la realidad de los chilenos.
La rabia no tiene ideologÃa, busca respuesta rápidas que todos prometen pero nadie tiene la capacidad de implementar en un sistema polÃtico fragmentado en donde es una misión imposible construir una mayorÃa potente en el Parlamento. Hace cuatro años eligió a un ex lÃder estudiantil de izquierda que intentó jubilar a los dirigentes de la ex concertación y ahora a un pinochetista confeso que hizo campaña para seguir en dictadura.
Boric apostó todo a la reforma constitucional y perdió. Los cambios quedaron en el debe. ¿Podrá Kast hacer lo que no hizo Boric? La respuesta está en el aire.
El tono moderado del presidente electo en el discurso del domingo por la noche que fue abucheado por sus propios seguidores: Chile no tiene lugar para los extremos y los votantes no tienen paciencia para la moderación.
Gobernar es mas complejo que ser candidato. Kast fue demasiado tiempo candidato y ahora momento de gobernar. Ese será el desafÃo más importante de sus próximos cuatro años en un paÃs que no hereda descalabros económico ni grandes dramas sociales.
La seguridad y el orden es la bandera del nuevo gobierno y deberá cumplir con esa narrativa para comenzar con buen pie y no caer tan rápido como pasó con Boric.
En el entorno de Kast son conscientes de esto y afirman que "ahora es el momento de la verdad". A favor del lÃder de derecha chileno aparecen el momento de fuerte introspección en el progresismo que no tiene liderazgo claro, factores que ordenen la fragmentación ni mucho menos el perfil de oposición que llevará a cabo.
La rabia tiene poder pero se evapora rápido sino se detectan resultados rápidos. Ese es uno de los problema más importantes del paÃs trasandino y parte de la región.
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