Opinión
El triste final del MAS en Bolivia
Por Augusto Taglioni
La elección del domingo será la confirmación de la descomposición total de MAS. La paranoia de Evo y la ineptitud de Arce están cerca de darle un aliado a Trump y Milei.

La izquierda boliviana está a punto de oficializar su implosión. En la practica es un hecho, el MAS, el movimiento que fundó Evo Morales y permitió por primera vez la llegada al poder de un líder indígena, ya no existe más. La interna que se abrió con la llegada de Luis Arce al poder se llevó puesto a todos, no hubo voluntad de procesar las diferencias. 

El mayor responsable de esto es Evo Morales, quien nunca estuvo dispuesto a compartir el liderazgo y especuló con manejar al presidente con el control remoto. Es curioso, porque fue el propio Evo el que impuso desde Buenos Aires la candidatura de su ex ministro de Economía en detrimento de los favoritos de las bases que se reunían en los plenarios de Bolivia: Andrónico Rodriguez y David Choquehuanca. 

Esa fue la primera gran grieta en el evismo. Los que se fueron y los que se quedaron tras el golpe de estado de 2019. Esa herida no cerró al día de hoy, el kilómetro cero de la ruptura. 

La obsesión de Evo Morales 

Pero lo cierto es que el más manejable fue el abanderado de la traición. Arce se rodeó de leales anti-evo y su gobierno estuvo más preocupado en aislar al ex presidente que en gestionar bien. Esto es un punto para Evo: la gestión de Arce es muy mala, con una brecha cambiaria al 100 por ciento, inflación y la inminente pérdida de un recurso clave como el gas. 

Pero el problema central no fue ese sino la política. La paranoia de Evo lo llevó desconfiar de todos y no legitimar a ningún mediador para resolver la crisis. Ni Lula, ni el Grupo de Puebla ni su ex vicepresidente Alvaro García Linera. Todos traidores. O candidato o nada. Terminó en nada o algo peor.

El triste final del MAS en Bolivia

La falta de instancias para procesar la ruptura trajo como resultado una elección con dos candidatos que no mueven en las encuestas y la derecha moderada como Samuel Doria Medina o la extrema derecha de Jorge "Tuto" Quiroga como favoritos par el balotaje. 

De cumplirse esto, los protagonistas del golpe de estado contra Evo en 2019 estarían volviendo al poder con el respaldo de las urnas, prácticamente sin hacer campaña. Un regalo para Donald Trump y Javier Milei de parte de una izquierda que se autoboicoteó para llegar a esto.  

La paranoia de Evo lo llevó desconfiar de todos y no legitimar a ningún mediador para resolver la crisis. Ni Lula, ni el Grupo de Puebla ni su ex vicepresidente Alvaro García Linera. Todos traidores. O candidato o nada. Terminó en nada o algo peor.

No hay expectativas. Llegar al balotaje es un milagro, al menos le reconocen a LPO dirigente de las dos orillas. "Andrónico no logró ser el candidato de la unidad y no enamora a los revistas y Eduardo del Castillo juega para la derecha y mide 1 punto", afirma un mediador resignado. "Y lo de Evo esperando que el voto nulo gane, es insólito", agrega. 

La última encuesta de Atlas Intel a la que accedió en exclusivo LPO, ubica a Andrónico Rodriguez por debajo del voto en blanco nulo. El presidente del Senado está cuarto con 11,4 y el nulo suma 14,6 un número que Evo querrá capitalizar. El candidato de Arce, Eduardo Del Castillo quedaría sexto con 8,1 por debajo del "No sé". Los dos ganadores, Tuto Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina con 22,3 y 18 respectivamente. 

El triste final del MAS en Bolivia

La evaluación de Arce que publica la consultora brasileña, caracterizada por su precisión, es lapidaria. El 75 por ciento desaprueba al presidente y el 68,4 tiene una evaluación negativa del gobierno con la corrupción y la inflación como principales preocupaciones. 

En el ranking de imagen de líderes políticas, Atlas destaca a Quiroga primero con 36 puntos y a Doria Medina tercero con 26. El rechazo lo concentran todos dirigentes del MAS: Evo Morales con 70, Arce con 77, Andrónico con 66 y Del Castillo con 63. Difícil.

El futuro luego de las elecciones es aún peor. Evo está atrincherado en el Chapare para que no lo detengan producto de las causas judiciales abiertas en el último años y amaga con la implementación de una estrategia de insurrección que despierta una suerte de rebelión indígena que solo ve él. 

En el caso de Luis Arce, se va por la puerta de atrás y con rumores de una posible salida de Bolivia a Venezuela o Cuba. 

Nadie se hace cargo, como ocurre en las internas. La culpa es del otro. La realidad es la obsesión de Evo de no relegar el liderazgo y la ineptitud de Arce para gestionar y rodearse de un equipo inteligente en términos políticos terminó siendo una bomba expansiva contra lo que supo ser uno de los movimientos sociales más importantes del continente. Crónica de un triste final que no valoró toda la sangre corrió antes del regreso al poder. 

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  • 1
    peronistademarthaolgado
    19/08/25
    15:51
    Calcado con ARGENMONA! Habla de la degradación cultural que es la larga descomposición del Kirchnerismo. Ojalá Evo se anime a lo que la Doctora no se animó y encabece una insurrección indígena para no cerrar el ciclo de manera incontestable
    Responder
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