En el entorno de Lula dan por hecho la condena contra el ex presidente. El cara a cara con De Moraes y la estrategia de la Corte Suprema pensando en las elecciones de 2026. |
"Es la cuenta regresiva para los golpistas", esa fue la respuesta a LPO de un importante funcionario de Lula tras el primer cara a cara de Jair Bolsonaro con el tribunal que lo juzga por el intento de golpe de enero de 2023.
La seguridad de una condena contra el ex presidente es total de este dirigente y de la mayorÃa de los integrantes del gobierno de Lula. En el bolsonarismo también hay una suerte de resignación sobre la suerte de lÃder de la extrema derecha brasileña.
"Está todo definido por la alianza de gobierno con la Corte Suprema. Necesitan a Bolsonaro fuera de juego porque saben que pierden", reflexiona un dirigente muy cercano al ex jefe de estado.
La declaración de Bolsonaro ante De Moraes fue floja. Negó, claro, la existencia de un plan golpista pero reconoció que escuchó ideas de muchos asesores cercanos que buscaban impedir la asunción de Lula primero y, luego, sacarlo del gobierno tras la asunción.
Es sentido común. Perdiste las elecciones, reconoces el resultado y te vas. Es lo que pasa en las democracias. Bolsonaro argumentó que estaba deprimido y por eso no reconoció la victoria de su adversario.
En el telón de fondo de este juicio hay tres partidos que se juegan en simultáneo. El primero es el de al derecha que ya piensa en la estrategia para reemplazar a Bolsonaro que, condenado o no, está inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta 2030.
Aquà el problema es entre quienes seguir con el linaje bolsonarista y los que proponen una opción superada sin romper. Jair quiere a su hijo Eduardo, el menor de sus hijos y coordinador de las relaciones internacionales de su padre. Admirador de Donald Trump, con buenos vÃnculos en las segundas lineas republicanas y conectado con toda la ultraderecha global.
El problema para Eduardo es que no mide en ninguna de las encuestas serias. Está bastante por debajo de su hermano Flavio y la ex primera dama Michelle. "Jair quiere un leal que exprese todo lo que el representa", explica una fuente bolsonarista que no está de acuerdo con una eventual candidatura de Eduardo.
Además, ni el Centrao que controla el Congreso ni el mercado miran con agrado su postulación, un dato relevante para la gobernabilidad de Brasil. Por fuera de los Bolsonaro aparece el gobernador de San Pablo, Tarcisio Gomes da Freitas, el mejor posicionado para ganarle a Lula y quien mas consenso genera entre todos los sectores. Pero Bolsonaro no está dispuesto a entregar el liderazgo y eso pone a la derecha en crisis.
El otro es el de las Fuerzas Armadas que se juegan el prestigio. Para los militares brasileños tener a representantes sentados en el banquillo de los acusados es muy fuerte y no pasó ni luego de la dictadura.
Por eso, la institución militar se desentendió de las acusaciones de hombres fuertes como Walter Braga Netto o Augusto Heleno. En esa lÃnea, el ex asesor de Bolsonaro, el coronel Mauro Cid, salvó de las acusaciones al jefe del ejército, quien dijo que se negó a toda la cura del golpe que pergeñaban sus compañeros de armas que integraban el gobierno.
El último es el partido de la Corte Suprema, pilar clave de todo este proceso judicial pero que también incluye una lectura polÃtica. Una fuente que conoce de cerca al Supremo aseguró que los jueces están apurados para condenar a Bolsonaro y sacarlo de la cancha. "Hay un visión sistemica. Ellos creen que Bolsonaro es una amenaza para la democracia y es la chance para que la derecha se reconfigure en una referencia mas moderada", apunta.
Bolsonaro y el espejo de Trump
La vision de los magistrados es, por un lado, quedar como los defensores de la democracia y la Constitución y no quedar atada a la reelección de Lula, algo que ven complicado dada la caÃda de imagen. "Ellos ven con buenos ojos a Tarcisio", explica.
En efecto, Bolsonaro enfrenta un segundo semestre determinante para su vida en donde deberá decidir si se ajusta a derecho o busca protección en embajadas amigas (sugerencia de un sector del ex presidente) para construir la narrativa de persecución desde el exilio. Un espejo con Trump como adelantó LPO.
Lula mira todo con atención, seguro de su capacidad de liderar un frente que no tiene alternativas competitivas y desconfiado de revertir (nuevamente) la caÃda de imagen que reflejan algunas encuestas.
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