Opinión
Algo se rompió en el corazón de Europa
Por Augusto Taglioni
Alemania y Francia enfrenta un crecimiento de la ultraderecha que pone en riesgo la continuidad de los proyectos de Macron y Scholz. La apuesta de Meloni.

Las elecciones del pasado domingo dejaron una marca en los dos países más importantes de Europa. Los triunfos de la ultraderecha en Francia y Alemania exponen una crisis en el corazón y motor europeo que abre un mar de interrogantes en relación a su futuro.

La jugada de Macron de adelantar los comicios es audaz y arriesgada y ordeno rápidamente el marco de alianzas que no necesariamente lo favorece. El líder francés, que goza de un protagonismo europeo como nunca antes desde su llegada al poder en 2017, tiene un apoyo popular moderado que tiende a bajar cuando propone medidas de ajuste que encienden la llama de una sociedad francesa con vasta cultura de movilización.

El factor que le permitió a Macron revalidarse fue el "cordón sanitario" contra al ultraderecha, la idea que los extremismos no son bienvenidos en tierra gala y que siempre es peor tener a Le Pen en el poder. Con eso, construyó la narrativa electoral y diseñó las alianzas en la Asamblea Nacional. Un buen socio en esa tarea fueron los Republicanos, el partido supo tener como líder a Nicolás Sarkozy que ganó terreno sobre todo en este último mandato.

Radiografía de la ultraderecha europea que encandila a Milei

Pero ese bloque se partió y un sector importante de los conservadores franceses anunciaron una inédita con la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Que la líder de la extrema derecha haya ganado las europeas no significa que venza en las legislativas. A eso apuesta de Macron, pero sí el clima se presenta como de mayor debilidad para el presidente.

Del otro lado también se ordenaron las piezas de manera sorpresiva luego de un acuerdo de toda la izquierda, un rejunte que va desde el socialismo y el comunismo a Nupes de jean Luc Melenchon, un líder que busca seducir a votantes de los sectores populares disgustados con Macron y que suelen votar a Le Pen.

Es justamente ese dato el que entusiásma a este frente: entre los indignados franceses, el voto es cabeza a cabeza entre la extrema derecha y la extrema izquierda. 

Macron juega a una retórica progresista que desempolva cuento tiene a Le Pen en frente pero se ollvdia cuando le toca ejercer el poder. ¿será el fin de ese cordón sanitario que le dio la chance de gobernar una década con apoyo popular medio o bajo? Será cuestión de esperar a las urnas de un proceso electoral que se configura bajo tres ejes: seguridad, poder de compra, poder adquisitivo de la población e inmigración.

Macron juega a una retórica progresista que desempolva cuento tiene a Le Pen en frente pero se ollvdia cuando le toca ejercer el poder. ¿será el fin de ese cordón sanitario que le dio la chance de gobernar una década con apoyo popular medio o bajo? Será cuestión de esperar a las urnas de un proceso electoral que se configura bajo tres ejes: seguridad, poder de compra, poder adquisitivo de la población e inmigración.

Olaf Scholz.

Alemania, por su parte, la crisis es menos estruendosa, no por falta de gravedad sino porque los alemanes son moderados hasta para estar en crisis. Olaf Scholz es un jefe de estado desdibujado con pocos logros para mostrar (uno de ellos fue evitar el colapso energético en medio de la guerra en Ucrania) en tres años de gobierno y solo se dedica a mantener a la coalición que lo llevo al poder y reúne a liberales, ecologistas y socialdemócratas.

Sin Merkel se perdio la jefatura europea y casi nadie piensa en Scholz para consultar alguna cuestión relevante. Eso también se vio en las urnas de las europeas donde las dos fuerzas mas votadas fueron CDU y Alternativa por Alemania. Los primeros están en el proceso de transición de la etapa Merkel, una de las estadistas más lúcidas y relevantes la historia moderna que con el correr de los años su peso político sigue creciendo.

Macron sufre una paliza electoral contra Le Pen y adelanta las elecciones legislativas en Francia

Pero mientras el gobierno no encuentra el rumbo y CDU diseña nuevos liderazgos que lo devuelvan al poder el año que viene, la fuerza que crece el ritmo del descontento a Alternativa por Alemania, una fuerza de ultraderecha que se hizo fuerte en los viejos territorios de la ex Alemania Oriental comunista y en donde el muro no es con ladrillos sino salarial y de bienestar. 

Sin Merkel se perdio la jefatura europea y casi nadie piensa en Scholz para consultar alguna cuestión relevante. Eso también se vio en las urnas de las europeas donde las dos fuerzas mas votadas fueron CDU y Alternativa por Alemania. Los primeros están en el proceso de transición de la etapa Merkel, una de las estadistas más lúcidas y relevantes la historia moderna que con el correr de los años su peso político sigue creciendo

Pero lo que une esta situación de debilidad en las dos principales potencias europeas es la crisis que comenzó en 2011 como rebote de la crisis de 2008 en EEUU y puso en cuestionamiento el estado de bienestar europeo. Eso dio lugar a fuerzas euroescépticas, provocó la crisis en Grecia, el Brexit, el fin de lo sistemas políticos tradicionales y una situación económica relativamente inflacionaria que nunca termina de despegar.  Además, la guerra en Ucrania que obligó a Europa a pelearse con quien le vendía gas barato, encareciendo de la calidad de vida en el viejo continente.

Un contexto de crisis de la que Europa no logra resolver con autonomía por los impedimentos para avanzar en acuerdos sin pasar por el filtro de los intereses de Washington.  

 Algo se rompió en el corazón de Europa

La audacia de Merkel de acordar con Vladimir Putin los gasoductos terminan de romperse con el inicio de la guerra y el resurgir de la OTAN que sigue ubicando a Europa bajo el ala de Estados Unidos y el intento récente de Macron de forjar el vínculo con China se topa con los aumentos de los aranceles impuestos por la Unión Europea.

 La autonomía estratégica de europea es un sueño que descansa en las oficinas de Bruselas y consolida un crisis que se prolonga. 

Mientras tanto, en el G7 aparece una carismática Giorgia Meloni que con la espalda más ancha por su victoria en las europeas, mete mano en los documentos finales en contra del aborto y fortalece una inédita alianza con el Papa Francisco.

Meloni es una politica profesional que entiende las reglas del juego y enfrenta desafíos cruciales en Italia, donde los gobiernos tienen enormes dificultades para completar los mandatos. La italiana obtuvo casi el 30 por ciento y con eso comenzó el liderazgo de una coalición que busca no caer en los extremos. 

Meloni es una politica profesional que entiende las reglas del juego y enfrenta desafíos cruciales en Italia, donde los gobiernos tienen enormes dificultades para completar los mandatos. La italiana obtuvo casi el 30 por ciento y con eso comenzó el liderazgo de una coalición que busca no caer en los extremos

Ella no oculta su perfil de conservadora, nacionalista y cristiana pero lejos de ser un problema para Bruselas parece haberse convertido en una solución para contener a los más radicales y negociar reformas con los europeístas. Sin ella, no hubiera sido posible que el húngaro Viktor Orban guardara bajo la alfombra su vínculo histórico con Putin para destrabar los recursos de Europa a Ucrania o la alemana Úrsula Von der Leyen se garantizara los votos para continuar al mando de la Comisión Europea. 

En términos partidarios se identifica con los tories británicos, los republicanos de EEUU, Likud israelí y Vox de España pero en el poder convive con putinisas y anti-putinistas y se ofrece como nexo entre polos opuestos, suaviza la agenda ambiental y de género de la agenda global y como silbando bajito instala a Roma como la capital europea. Con Macron y Scholz enfocados en los problemas internos, Meloni irrumpe como un factor ordenador en medio de un continente convulsionado .

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