Aerolíneas

Isela ganó la pulseada y Macri corrió a Lopetegui de Aerolíneas

Macri se reunió con Constantini y ubicó a Quintana para monitorear el ajuste de la empresa. Quiere detalles del plan en 20 días.

Mauricio Macri recibió ayer a Isela Constantini en Casa Rosada y le ajustó las tuercas a fondo para que defina de una vez un plan que empiece a hacer sustentable a Aerolíneas Argentinas, que según la propia ex General Motors, podría perder este año unos 1.000 millones de dólares.

Pero no todos fueron palos para la CEO de la aerolínea estatal que consiguió -en un tandem con el ministro Guillermo Dietrich- que el Presidente corra del área de influencia al vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, resistido por venir de la conducción de la contra, LAN Argentina. De hecho, los gremios del sector ya lo bautizaron "Lanpetegui".

Macri le sacó a Lopetegui todo el control del área de Transporte y puso en su lugar a Quintana que ahora deberá encargarse que Isela presente en 20 días un plan de ajuste detallado para Aerolíneas Argentinas.

Lopetegui era el encargado de instrumentar un ajuste de shock en la empresa, que colisiona que con el gradualismo que pretende imponer Constantini. La ejecutiva sospechaba que el secretario de la Jefatura de Gabinete empujaba un ajuste drástico en Aerolíneas para que crezca LAN.

En la reunión de ayer, Macri tomó cartas en el asunto para destrabar un ajuste que por las internas, venía demorándose. Justamente no estuvo Lopetegui y sí Mario Quintana, reubicado allí por el propio Presidente para monitorear a partir de ahora la gestión de Constantini.

Lo que no logró la CEO de Aerolíneas es que Macri le diga no al ajuste para reducir el déficit de la empresa, como ella pretendía. Al contrario, el Presidente le dio 20 días para que le lleve un detalle con hasta el último dato del plan para reducir los gatos de la compañía.

Los gremios que apoyan a Isela en su intento por convencer a Macri que modere el ajuste, le acercaron un argumento: Si hay gradualismo para bajar la inflación y el déficit fiscal, también debería haberlo en Aerolíneas. Macri convino -a medias- con esa idea, pero fiel a su estilo empresarial le exigió una hoja de ruta con metas detallas.

Constantini aseguró que de acá a fin de año logrará reducir en un 30% el déficit de la empresa, que según sus propias estimaciones este año podría escalar a u$s 1.000 millones. Es decir, promete reducir alrededor de 300 millones de dólares este año. Una meta durísima que proyecta conflicto sindical.

La propuesta incluye aumentar los ingresos, con un incremento del transporte de carga, de pasajeros a destinos más "atractivos" y, además, ofrecer a otras compañías el servicio de mantenimiento.

Pero a medida que va conociendo el sector, Constantini descubre que muchas de sus propuestas entusiastas son complejas de llevar a la práctica y hasta en ocasiones contraproducentes.

Como explicó LPO, la reducción de costos incluye unos 1500 retiros voluntarios, desprogramar los vuelos con los Airbus 340, la fusión entre Aerolíneas y Austral y la eliminación de rutas no redituables a capitales como Brasilia.

Lo que ella llama la unificación de las flotas, lleva tiempo. Y por ejemplo, para desprogramar los Airbus hay que esperar primero a que venzan los contratos -bajo contrato de leasi, porque no tiene sentido devolverlos antes y perder plata.

La ex General Motors escribió una carta a sus colegas de Aerolíneas para informar sobre la reunión con Macri. Detalló que fue el primer contacto formal con el Presidente, "quien mostró interés en los detalles del nivel de déficit y los desafíos que enfrenta la compañía".

El gremio del sector, Apta, mantuvo a principio de mes una reunión con Constantini, a quien le ofreció propuestas para mejorar la rentabilidad de la empresa.

El secretario general Ricardo Cirielli pidió "no sanear a la empresa, achicándola o reduciéndola, sino eliminando gastos causados por el despilfarro, ineficiencia o corrupción, y reemplazarlos por inversiones productivas y rentables”.

El gremio, además, rechazó la idea de paralizar las obras del hangar 5, con la excusa de “un ahorro” en los costos empresariales.

Fue luego de ese encuentro que Constantini le pidió tiempo a los gremios para convencer a Macri que no ajuste Aerolíneas.

Pero la reunión con el Presidente finalmente llegó, y la decisión de Macri para con la empresa fue implacable. Constantini lo admitió en su carta: "Fuimos convocados para dentro de 20 días para ahondar en detalles y precisiones sobre cómo reducir el déficit y continuar trabajando por la conectividad y competitividad de nuestras rutas".

A todo esto, Dietrich también estuvo en la reunión, pero con pobre gravitación. En el Gobierno algunos advierten que el Ministro más allá de las fotos con embajadores y funcionarios extranjeros, rehuye las decisiones drásticas que se imponen en su área, llena de déficit monumentales, como el que arrastra Vialidad o los subsidios al transporte. El contraejemplo de su par de Energía, Juan José Aranguren, no puede ser más evidente.

 Por eso, finalmente Macri se inclinó por Quintana para que le monitoree el ajuste de Aerolíneas.