Congreso

La esposa de Alperovich dijo que una senadora radical sufrió violencia de género porque le gustaba

“Le encanta el maltrato; la violencia se da a dos”, le enrostró a Elías de Pérez, quien el lunes frenó la represión en Tucumán.

La esposa del gobernador tucumano Beatriz Rojkés de Alperovich apeló una vez más a las peores armas para sacarse la rabia, esta vez con un golpe bajo pocas veces visto: sugirió que su par radical Elías de Pérez es una justa víctima de violencia de género.

"Yo esperaba que alguien de la Banca de la Mujer saliese a defender a esta pobre mujer a la que han dejado sola y la han humillado. Sin embargo, sigue y ha hecho una excelente elección", comenzó Rojkés, durante su discurso en el Senado. 

"Quiero felicitarla, senadora, porque a pesar de todo el maltrato que usted ha sufrido -y que le encanta, porque la violencia se da de a dos, es como un matrimonio de violentos y de golpeados. La violencia se da de a dos", repitió la esposa del gobernador tucumano, con una siniestra media sonrisa y mirando a los ojos a Elías de Pérez, para que quede claro que aludía a ella. 

La senadora radical había pedido sin éxito tratar un proyecto para repudiar la represión de la policía tucumana y abrió un arduo debate, que la esposa del gobernador cerró con un discurso furioso, con dientes apretados y casi con lágrimas en los ojos.

Tanta era su rabia que hasta le recriminó a la santafesina Roxana Latorre por caminar durante su discurso, algo habitual en el pequeño recinto del Senado. “¡Esto es serio! ¡No puede sentarse!”, gritó, para sorpresa de su jefe de bloque Miguel Pichetto, a dos bancas de distancia.

Pichetto tampoco se salvó. Rojkés le pidió en el recinto archivar el pedido de repudio de su coterránea y el rionegrino no tuvo otra opción. No daba para pelearla. 

La esposa de Alperovich admitió que el sistema electoral tucumano se complejizó “por ampliar la participación” y “deberá corregir el próximo Gobierno”.

las constantes denuncias de fraude de la oposición y atacó personalmente a Elías de Pérez, con ninguneos y humillaciones que no son habituales en el Senado.

Le recordó que tuvo que declinar su candidatura a intendente por el acuerdo de Cano con el peronista Domingo Amaya. “Empapelo toda la capita y fue candidata a legisladora hace dos semanas. Ya no sabemos ni si es senadora o legisladora”, la increpó.

Y hasta casi la culpó por la represión de la policía de su marido, que se encargó de minimizar. “La actitud irresponsable de un policía que acercó un matafuego fue el marco ideal para que actúe quien más había contribuido al conflicto”, denunció.

Se refería a Elías de Pérez, quien en ese momento fue a la gobernación tucumana, logró entrar y le pidió a los policías que dejaran de reprimir. La escena fue repetida por todos los canales.

La senadora radical levantaba sus brazos con actitud de sorpresa cuando llegó la frase letal usada por la esposa de Alperovich para recordar y justificar que el marido le pegaba.

Para que la humillación sea completa, la definió como una mujer "que se la tira de virgen" y "se disfraza por ahí y como el otro senador, nunca supe qué es".  

No es la primera vez que Rojkés regala frases vergonzantes contra su propio género. Hace poco echó a manifestantes jactándose de su fortuna. “Yo tengo 10 mansiones, no una, pero estoy acá, pedazo de animal, vago de miércoles", le gritó. 

Y cuando al justicia tucumana absolvió a los acusados de la red de trata que habría raptado a Marita Verón, minimizó al proxenetismo. “Prostitución hubo y habrá siempre”, afirmó.

Aún así se ganó el cariño de Cristina Kirchner y entre 2011 y 2013 fue presidenta provisional del Senado, el segundo lugar en la línea de sucesión presidencial. Luego le dejó el lugar al santiagueño Gerardo Zamora.  

Elías de Pérez nunca habló de su vida privada pero es una activa militante contra la violencia de género, con participación en iniciativas de ley y manifestaciones. La esposa de Alperovich se sacó la furia revelando porqué le interesa tanto el tema.

Indignada, la radical no quiso hablar y sólo anticipó que presentará una cuestión de privilegio para repudiar a su coterránea.