Provincia

De Narváez atraviesa una severa crisis y hay dudas sobre su candidatura

El empresario no quiere financiar la campaña y medita bajarse. La golpiza a un periodista, síntoma de su final.

Enterados de la golpiza que Francisco de Narváez le propició a un periodista, no pocos massistas coincidían en una hipótesis: su descontrol se debe a que no sabe como bajar su candidatura a gobernador de una manera decorosa. 

“Está buscando una excusa para bajarse”, coincidían, con mucho de intuición. El colorado está con un pie afuera y la prueba fue que se negó a dar una entrevista con Clarín para este fin de semana, en una sección de candidatos a gobernador.

"No habló porque le iban a preguntar cosas que aún no tiene claras", fue la enigmática explicación desde el massismo. Curioso que a 20 días del cierre de listas, De Narváez tenga alguna duda tan intensa que se pierda la oportunidad de dar su visión para la provincia en el diario de mayor circulación.

La salida de Darío Giustozzi no sólo lo dejó como único candidato a gobernador del Frente Renovador, sino que carga en su mochila la responsabilidad de ser uno de los mayores aportantes de la campaña de Sergio Massa.

El colombiano dijo angustiado hace algunas horas: "No puedo volver a perder". En rigor, lo que no quiere es desembolsar los cientos de millones que va a costar financiar la primaria en toda la provincia y arriesgarse a un mal resultado que lo obligue bajarse antes de la general o ir directamente al papelón final. Esa es su duda.

Por eso, días atrás se le habría escapado que se baja, lo que fue tomado por Perfil para hacer una nota que se vio forzado a desmentir.

De hecho, la llegada de De Narváez al Frente Renovador en enero, anunciada en conferencia por Massa, tuvo entre sus objetivos tener una fuente más de ingresos, además de condicionar a Giustozzi.

El tigrense intentó calmar a sus referentes. “Quédense tranquilos que no bajará con candidatos”, quiso tranquilizarlos.

Fue una verdad a medias: Graciela Camaño siguió pululando por los distritos con sus candidatos, le organizó la mayoría de las recorridas a De Narváez y fue la principal detractora de Giustozzi.

“Massa se perdió con De Narváez y Camaño y ahora debe pedirle votos a los dirigentes que durante un año ignoró y hasta le armaba internas”, interpretan en el Frente Renovador.

La sangría podría seguir. Gabriel Katopodis (San Martín), Carlos Selva (Mercedes) y Luis Acuña (Hurlingham) están anotados como las próximas repatriaciones del FpV. Katopodis siempre fue bien considerado por el kirchnerismo que resalta la coincidencia ideológica con uno de los alcaldes más progresistas del massismo.

Selva está intentando un difícil regreso al FpV vía Sandro Guzmán, su par de Escobar. El problema es que Wado de Pedro lo tiene entre ceja y ceja porque lo humilló repetidas veces al derrotar a su medio hermano Ustarroz. De Acuña se habla de un pase en los próximos días pero debería disputar su candidatura en una primaria con Juanchi Zabaleta.

Los candidatos de Massa de la tercera sección no tienen la puerta abierta del Gobierno, porque los intendentes se la cierran. Malena Galmarini los llama a diario para saber si no se fueron.

Los más cercanos a Massa, sólo se imaginan un papel decoroso en las primarias y no descartar un retiro, para evitar un papelón en octubre.

Quedarse con el antecedente de unos puntos a nivel nacional puede o no representar un capital futuro para Massa, pero a De Narváez poco le puede sumar una derrota más. Y menos perdiendo mucha plata.

Su incomodidad con ese escenario fue tan grande que no llamó a Massa cuando salió a promover, sin éxito, una interna amplia en agosto de todos los candidatos a gobernador opositores, cuando muchos de los candidatos locales del Frente Renovador jamás aceptaban ese escenario.

“Yo puedo aceptar internas para sumarle a Massa, pero no pintarme de amarillo porque de esa no vuelve”, repiten algunos de ellos.

De Narváez no escucho esas hipótesis. Quiere un escenario favorable para jugar o definir, de una vez por todas, si retira su candidatura. Antes de volver a descargar su furia a los golpes.