Denuncian que la reforma de Cristina es una maniobra para ponerle el jefe de la Side al próximo presidente

La oposición rechazó por "oportunista" el anuncio y advierte que "es demencial" darle las escuchas a Gils Carbó.

La oposición no tardó en salir a cuestionar la reforma al aparato de inteligencia anuncia ayer por Cristina Kirchner, y denunció que detrás del anuncio se esconde una maniobra de la Presidenta para nombrar a una conducción afín para los próximos cuatro años, además de cuestionar el traslado de las escuchas a la Procuración.

Una de las más elocuentes con sus críticas fue la diputada nacional Patricia Bullrich, que puso la lupa en que "el próximo gobierno va a tener un director y un subdirector kirchnerista", ya que el Senado lo elegirá con mayoría simple y por un período de cuatro años.

La legisladora macrista calificó como "demencial" que las escuches pasen a la órbita del Ministerio Público Fiscal. "Desde la perspectiva operativa tiene que ir a la Corte, que es el máximo poder de la Justicia. Y además esto es poner al zorro a cuidar a las gallinas. Darle este poder a Gils Carbó es algo inaceptable para la democracia argentina", planteó en radio Mitre.

En tanto, el senador nacional Ernesto Sanz coincidió en que "hay que disolver la Side" y "reconstruir unos servicios de inteligencia democráticos y limpios", pero advirtió que "no vamos a aceptar que eso sea el método para borrar todo lo que ha sucedido durante estos doce años en ese fondo de reptiles que ha sido la Side".

El radical adelantó que no respaldará el proyecto del Gobierno, al que calificó como una "nueva operación de impunidad que hoy ha puesto sobre la mesa la Presidenta". "No vamos a aceptar que un gobierno a punto de terminar su mandato, de forma unilateral y sin consenso, con el pretexto de una reforma necesaria trate de borrar el pasado", completó.

Desde el massismo, el diputado Darío Giustozzi opinó que "no se gana en calidad política e institucional insistiendo con la idea de darle más poder a Gils Carbó y La Cámpora". "Si se va a crear una agencia autárquica con los servicios de inteligencia es preferible que dependa de la Corte Suprema y no de sectores afines al ejecutivo de turno", exigió el jefe del bloque del Frente Renovador, que destrozó el discurso de la mandataria.

Por su parte, el titular del bloque de diputados radicales Mario Negri señaló que "una nueva ley de inteligencia no se hace a los atropellos, requiere consenso". El cordobés recordó que Cristina "no respetó un renglón de la Ley de Defensa, de Seguridad Nacional y de Inteligencia" y que "durante 12 años usaron los servicios de inteligencia para espiar a militantes al servicio del poder".

Su compañero de bloque Julio Cobos afirmó que "esperábamos otra cosa de la señora Presidenta" porque "el país está atravesando por una crisis institucional". El ex vicepresidente también expresó su preocupación por el traspaso de las escuchas al área de Gils Carbó. "Estamos al horno", lamentó.

Por otro lado, el ministro de Defensa Horacio Jaunarena analizó la situación en diálogo con radio La Once Diez y explicó que "no hay que caer en la ingenuidad de pensar que porque se cambie la ley va a mejorar la situación, si no está dispuesto a cumplirla no sirve para nada". Al respecto indicó que "el Ejército está haciendo inteligencia interna pese a que la ley lo prohíbe. Lo que tiene que existir es una disposición al cumplimiento estricto de las leyes. Este Gobierno durante diez años, violó las leyes, está haciendo inteligencia interna".

Uno de los más duros con la Presidenta fue el secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits. El dirigente consideró en diálogo con la Agencia Judía que el discurso "fue reduccionista en su análisis e inapropiado en este escenario. No hizo foco donde debería hacer, y confunde todo". "Debió tener otro eje, lamentar la pérdida del fiscal Nisman, dar las condolencias a sus familiares", cuestionó. En una entrevista con radio La Red calificó como "desproporcionado y macartista" el relato de Cristina.

Por su parte, la diputada del GEN Margarita Stolbizer consideró que "antes de dar ningún paso" el Gobierno "debe explicar los once años que manejó la inteligencia, que fue paraestatal prácticamente". Agregó que la ex Side "ha sido más funcional a la política y persecución de gente, que a cualquier otra función", por lo que reconoció como "necesaria" una "reforma".

La senadora Gabriela Michetti opinó que con la nueva agencia "no hay un cambio sustantivo" respecto a la SI, y estimó que "este tipo de decisiones que se toman como reacción, en este caso a lo que pasó con Nisman, no tienen la suficiente evaluación y que parecen ser más como de coyuntura o de análisis superficial de la realidad, son peligrosas".