Después del fracaso del ADN, la embestida de Kirchner contra Clarín pierde fuerza

En las últimas horas la agresividad del gobierno contra el multimedios alcanzó un nuevo pico, justo después que arreciaran las versiones de un fallido intento de acuerdo entre Kirchner y Magnetto. Todavía golpeado por el fracaso del ADN a los hijos de Ernestina de Noble, la nueva ofensiva del kirchnerismo perdió consistencia y sumó actores chapuceros. Porqué ya se habla de un fracaso de la estrategia de "pinzas".
En las últimas 24 horas el kirchenrismo, fiel a su pasión por los impulsos, lanzó una nueva ofensiva contra el Grupo Clarín que acaso podría provocar el indeseado efecto de exponer el agotamiento de la caja de herramientas a la que venía apelando el gobierno para martirizar al principal multimedios del país.

Es que el fracaso del análisis del ADN de Marcela y Felipe Noble, dejó abierta una crisis al interior del oficialismo que recién ahora empieza a vislumbrarse en toda su profundidad. Como se sabe, Kirchner basó su embestida contra Clarín en una típica operación de pinzas: con un brazo se avanzaba sobre el capital simólico del grupo vinculando a su dueña con la Dictadura y la horrorosa apropiación de menores; y con el otro se golpeaba el corazón económico, con una triple play letal: fútbol, cable y Papel Prensa.


Pero pasado el tiempo, sólo la primera de estas tres operaciones se coronó con éxito. El intento por desmembrar la fusión Cablevisión-Multicanal sigue rebotando entre los juzgados y las dependencias del Poder Ejecutivo; y la toma de control de Papel Prensa recorre un camino similar, con el agregado bizarro y simpaticón que Guillermo Moreno le imprime a sus iniciativas.

Del drama a la comedia

En ese marco, en los últimos días se habló con insistencia de una tregua trabajosamente sellada entre Kirchner y el CEO de Clarín Héctor Magnetto, volátil, plagada de las desconfianzas del caso y la imposibilidad fáctica –para ambos- de rebobinar sin más, al ritmo del pragmatismo propio de hombres de negocios, los agravios acumulados.

Sin embargo, más allá de la certeza de las versiones, algo pasó en las últimas horas que reactivó la pelea. Teatro o realidad, el tiempo lo dirá. Pero lo cierto es que si se trata de dramaturgia, el gobierno pareció abandonar el drama para inclinarse por la comedia.

Ayer la ex interventora del Indec Beatriz Paglieri, devenida en mujer fuerte de Guillermo Moreno en Papel Prensa, se despachó con un extenso reportaje en la agencia oficial Télam (con foto) en el que intentó jugar con la ironía y habló de la “triple apropiación” de Papel Prensa. Argumento que Paglieri tuvo la gentileza de repetir hoy en una entrevista radial.

También ayer se anunció que luego de meses de macerar el tema, finalmente el director de la UIF, José Sbatella, denunció penalmente al multimedio y al JP Morgan por “manipulación de precios de acciones" en su salida a Bolsa en 2007.

Las acciones del grupo, que fueron compradas por las ex AFJP, salieron al mercado con un valor de 35 pesos y tiempo después fueron cayendo hasta los 9 pesos. El “arrepentido” ejecutivo del JP Morgan Hernán Arbizu, calificó toda la operatoria como “el saqueo de las AFJP”. El ex banquero que enfrentaba en Estados Unidos una denuncia de sus empleadores por robarse 3 millones de dólares, no dudó: viajó a Buenos Aires y se presentó ante la UIF a principios de este año para autodenunciarse.

Se trata de una mega denuncia que involucra a decenas de empresarios de primer nivel como el constructor Eduardo Constantini o el petrolero Carlos Bulgheroni. Y aquí empieza a verse la endeblez de esta nueva embestida kirchnerista, que o bien es producto de cierta desesperación, o se trata de un telón discretamente corrido para cubrir la tregua sospechada –y desmentida- con Magnetto.

Es que fuentes del oficialismo, confirmaron a LPO que “va a ser muy difícil de probar y en el mejor de los casos llevaría años, la supuesta responsabilidad de Clarín en meniobras de lavado o defraudaciones financieras, a través del JP Morgan”. Es decir, la denuncia, que seguramente Sbatella hizo de buena fe, acaso sea “fulbito para la tribuna”.

Un abogado amigo

Movida, tan enternecedora como la irrupción que se produjo esta mañana en las oficinas del diario, de dos inspectores de la Comisión Nacional de Valores (CNV) exigiendo los balances de la compañía en el período que va de 1976 a 1978. Arqueología contable que acaso ignore las leyes que regulan la prescripción de la exigencia de mantener esa clase de registros, que razonablemente expira al cumplirse una década.

Pero lo más entretenido, es que esa “inspección” tuvo por objeto apresurado, investigar los dichos de una denuncia presentada ayer mismo, por un peculiar abogado que se proclama públicamente simpatizante del kirchnerismo en general y de Aníbal Fernández en particular. Se trata de Antonio Liurgo, que ya brindó otros valiosos servicios a la causa en el pasado, como denunciar –cuando no- al vicepresidente Julio Cobos. En ese momento, Liurgo se presentó ante el juzgado de Daniel Rafecas, minutos después que Aníbal convocara a la ciudadanía a presentar demandas contra el mendocino.

Ayer, pidió a la Justicia que investigue la “posible comisión de delitos de lesa humanidad de Clarín y La Nación en la operación de compra de la compañía Papel Prensa en 1977”. Y por esas casualidades de la vida, la denuncia quedó radicada en el juzgado de Norberto Oyarbide, hoy mismo salvado de otro juicio político, por la mayoría automática que tiene el kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura.

Como toda base para su denuncia, Liurgo se limitó a entregar el libro "Silencio por Sangre" escrito por Daniel Cecchini y Jorge Mancinelli y editado por el semanario Miradas al Sur.

Niños cantores

Pero como el kirchnerismo es afecto a las desmesuras, no le alcanzó con estas iniciativas para dejar en claro lo que aparenta ser un nuevo berrinche del ex presidente. Como en un coro un tanto monotemático, el titular de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) Daniel Reposo, también sintió hoy la necesidad de expresar públicamente su enojo porque los integrantes del directorio de Papel Prensa cobran un sueldo pese a que desde “hace 18 años no han tenido una sola reunión ni trabajo alguno”. Acusación que involucra a todos los directores que nombró el Estado en los últimos siete años, entre otros, Alberto Fernández y Dante Dovena.

Como sea, Reposo cumplió con el libreto y anunció que pedirá a la CNV que investigue el hecho denunciado.

Horas después, quien se subió al ring fue el abogado y representante del Estado en la papelera, Alberto González Arzac, quien pidió “la disolución” del Consejo de Vigilancia de Papel Prensa, que él mismo integra.

Pero no deben sorprender las contradicciones ni la superposición de líneas de ataque. Se trata de la misma apuesta al caos que Kirchner repite cada vez que se enfrenta un callejón sin salida. Misma estrategia que lo lleva a forzar a sus diputados y senadores a “trabar todo”, impugnar y si es posible evitar todo normal funcionamiento del Congreso. Lo que sea antes que la derrota. Hay que reconocerle la voluntad de pelea.

El problema –para Kirchner- es que empieza a ser evidente que el griterío de las últimas horas, parecería esconder la desorientación que tiñe al oficialismo, luego del fiasco de los ADN. Es que en el gobierno ya discutían que grupo amigo se iba a quedar con el espacio vacante que imaginaban dejaría la implosión del multimedios, luego que se supiera la “verdad”. Y como en tantas otras ocasiones, el conejo demostró su gusto por lo inesperado y eludió una olla que algunos imprudentes le habían preparado, antes de tomarse el trabajo de cazarlo.