Veteranos

Por orden de Biden, regresan los militares latinos que fueron deportados después de servir a Estados Unidos en las guerras

Una ley de la era Clinton le permitía a los jueces de migración deportar a México a los soldados que pelearon en Irak, Afganistán o Vietnam y cometieron delitos. LPO habló con ellos en exclusiva.

Mauricio Hernández Mata platicó a LPO que cuando regresó a San Diego, después de participar en seis años en más de cien misiones armadas en Afganistán, algunas de ellas traumatizantes, le costaba mucho trabajo adaptarse de pronto a una vida en la que ya no tenía que pelear por preservar su vida.

"Yo ya estaba en casa, pero mi cuerpo, mi sistema nervioso seguía predispuesto al combate, y entonces cometí un error", dijo el soldado. Lo enviaron poco más de un año a prisión y, al salir, sin atender su estrés post traumático, lo deportaron a México donde no había estado desde que, a los siete años, había llegado a California. Fue hace más de una década.

Robert Vivar, un activista que ha ayudado a regresar a Estados Unidos a docenas de veteranos de guerra deportados comentó a LPO que se sabe de más de 500 ex militares, muchos de ellos veteranos de combates desde Vietnam hasta Irak, que fueron deportados a sus países.

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"La mayoría fueron expulsados a México, y a países centroamericanos, pero sabemos de algunos que se han reportado de Sudamérica y de África. A mi no me extrañaría que haya veteranos de guerras estadounidenses deportados en Argentina, y si leen el reportaje y desean regresar, tienen la oportunidad", aseguró Vivar.

Los veteranos deportados a menudo critican al gobierno federal y dicen: "Si fui lo suficientemente bueno para ofrecer mi vida por Estados Unidos, creo ser lo suficientemente bueno para poder vivir en el país que considero tanto mi país que le ofrecí mi vida".

Robert Vivar, un activista que ha ayudado a regresar a Estados Unidos a docenas de veteranos de guerra deportados comentó a LPO que se sabe de más de 500 ex militares que fueron deportados a sus países. 

Para Hernández Mata, una cosa es que una persona jure que defenderá a Estados Unidos contra todo enemigo interno o externo, y otra muy diferente que efectivamente defienda de así a su país. Su caso fue reconocido en los últimos días por la directora del programa del Departamento de Seguridad Interior (DHS) para veteranos deportados, Debra Rogers:  "Usted, Mauricio Hernández Mata, es un ejemplo de ciudadano estadounidense", le dijo.

Robert Vivar, uno de los promotores del regreso de los militares deportados. 

De acuerdo con Vivar, las deportaciones de militares entre los que había héroes de combates comenzaron luego de que en 1996 el entonces presidente Bill Clinton firmó una reforma migratoria que contenía dos puntos: dar a los jueces de migración todo el poder de decisión y elevar a categoría de delito agravante todo acto que amerite al menos 365 días de prisión.

Yo ya estaba en casa, pero mi cuerpo, mi sistema nervioso seguía predispuesto al combate, y entonces cometí un error.

En las fuerzas armadas había muchos residentes legales en el país, incluidos los que habían llegado a Estados Unidos muy pequeños, solo hablaban inglés y daban por hecho que se trataba de su país. Tanto que decidían ir al frente.

Entrenados para ser agresivos, para saltar al combate de un momento a otro, para matar, para salvar sus vidas o las de sus compañeros, dijo Vivar, la mayoría de los soldados regresaba envuelta en la violencia o con estrés post traumático y nadie les ayudaba, entonces algunos cometían errores, y terminaban deportados.

"Podíamos regresar dos soldados del mismo frente y cometer, si tu quieres, la misma falta, pero a mí me deportaron y al compañero, por ser estadounidense, lo incluyeron en un programa de rehabilitación, le atendieron los traumas con que regresó, le dieron todo tipo de ayuda", dijo Mauricio.

Vivar comentó que en la reforma migratoria de 1996 simplemente se les olvidó que podrían castigar a militares que habían servido en las fuerzas armadas.

Podíamos regresar dos soldados del mismo frente y cometer, si tu quieres, la misma falta, pero a mí me deportaron y al compañero, por ser estadounidense, lo incluyeron en un programa de rehabilitación.

Casi sin excepción, los soldados que deportaron a México por ejemplo llegaron a un país que les era totalmente extraño, donde no conocían a nadie, sin dinero y sin tener a dónde ir durante años hasta que los mismos deportados comenzaron a organizarse para ayudarse.

Más tarde y durante años la Administración de Veteranos estadunidense fue la única institución que sin importar la condición migratoria de los soldados ni dónde se encontraran, los reconocía como militares y les ayudaba en lo que podía.

Pero el 2 de julio del 2021, el presidente Joe Biden giró una orden ejecutiva para iniciar un programa que explorara vías para ayudar a los soldados deportados a regresar al país y asegurarse de que regularizaran su condición migratoria.

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El Departamento de Seguridad Interior (DHS) recientemente tomó previsiones para que en el evento de que un ex miembro de las fuerzas armadas, que todavía no es ciudadano estadounidense, se viera involucrado en una situación que pudiera llevar a su deportación, las autoridades consideren antes que ha prestado un servicio armado.

Vivar, uno de los principales promotores del programa del presidente para veteranos deportados, dijo que hasta ahora han conseguido regresar 65 militares que habían sido expulsados, y esta vez tienen ayuda coordinada del DHS, de la Administración de Veteranos y de otras instituciones.

El activista latino dirige una organización de deportados en Tijuana, México, con el lema de "no abandonar a nadie", el mismo que siguen los marines o infantes de marina. Ha ayudado a regresar desde combatientes de la guerra en Vietnam hasta soldados que fueron a Irak y, como Mauricio Hernández, a Afganistán.