Crisis energética

Europa se acerca a Irán y Venezuela ante la amenaza del apagón energético ruso

Europa rehabilita "el eje del mal", se aproxima a Irán y se inclina por normalizar las relaciones con Venezuela. Estados Unidos pasa por alto las violaciones a los derechos humanos en Arabia Saudita y Egipto.

 Los países occidentales necesitan garantizar el suministro energético en medio de las sanciones contra Rusia, una urgencia que está forzando un movimiento colateral e inesperado: el acercamiento con regímenes que hasta hace poco eran tildados de "parias". Mientras Bruselas prepara un nuevo paquete de sanciones que tiene en el centro a la importación de oro ruso, cada gobierno europeo se concentra en asegurarse el abastecimiento, sea a través de Venezuela o Irán.

Pese a las sanciones y la animosidad con Occidente, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, fue recibido la semana pasada por su par italiano en Roma. El encuentro con Luigi Di Maio se produjo en medio de las negociaciones para reflotar el acuerdo nuclear entre las grandes potencias y Teherán, aunque los cancilleres hablaron de incrementar el intercambio comercial bilateral. Abdollahian aprovechó su paso por Italia reunirse con empresarios en Milán.

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Josep Borrell había viajado semanas antes a la capital iraní para discutir un eventual levantamiento de las sanciones, pero en la práctica, el jefe de la diplomacia europea estaba preparando el terreno para un diálogo sobre la provisión de energía. Según las autoridades de Irán, el país podría producir unos 4 millones de barriles diarios de petróleo sin el bloqueo de Occidente. El presidente francés Emmanuel Macron pidió abiertamente una vuelta al mercado del crudo iraní y venezolano. 

Según las autoridades de Irán, el país podría producir unos 4 millones de barriles diarios de petróleo sin el bloqueo de Occidente. El presidente francés Emmanuel Macron pidió abiertamente una vuelta al mercado del crudo iraní y venezolano

Como adelantó LPO, la invasión rusa a Ucrania precipitó la decisión de la administración demócrata de suavizar el enfrentamiento con el gobierno de Nicolás Maduro. Es que el país caribeño produce actualmente unos 700.000 barriles diarios que podrían ascender a un millón. Sin embargo, el pacto entre rivales precisa de algunos gestos para justificar el cambio de posición. Lo mismo ocurre con España, que de acuerdo al medio La Información evalúa reanudar las importaciones de crudo venezolano.

El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, con su par italiano Luigi Di Maio en Roma. 

El presidente Joe Biden relajó el discurso confrontativo de Donald Trump y la dirigencia republicana y accedió a flexibilizar las sanciones contra Caracas si Maduro llegaba a algún tipo de acuerdo con la oposición venezolana. Ahora el gobierno de Pedro Sánchez busca unirse a México y otros países latinoamericanos para propiciar un pacto entre oficialismo y oposición, si bien el mandatario socialista había reconocido la "presidencia interina" de Juan Guaidó y denunció en más de una oportunidad las violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

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Al igual que en el caso de Irán, el aislamiento internacional de Venezuela también respondía a la situación interna de los disidentes y la persecución a figuras políticas que partieron al exilio. Pero en el tren de la normalización con Caracas, España dio luz verde a la postergada extradición de Ernesto Quintero, buscado por las autoridades venezolanas por una presunta estafa millonaria. La entrega o la protección de figuras vinculadas con la oposición al chavismo siempre fue una moneda de cambio para España. 

España dio luz verde a la postergada extradición de Ernesto Quintero, buscado por las autoridades venezolanas por una presunta estafa millonaria. La entrega o la protección de figuras vinculadas con la oposición al chavismo siempre fue una moneda de cambio para España

Maduro podría acercarse pronto a los dos millones de barriles diarios, como prometió hace poco, aunque no será el único país rehabilitado por Occidente ante la crisis energética. Acaso el viaje de Biden a Arabia Saudita expone de manera clara las concesiones que la Casa Blanca y sus aliados están dispuestos a ofrecer a cambio de gas y petróleo. Después de prometer en campaña que trataría a Arabia Saudita como un "paria" tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, Biden aterrizó en Yeda y le pidió al príncipe heredero Mohammed bin Salman que incremente la producción de petróleo para que baje el precio internacional.

 Joe Biden junto al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman.  

Bin Salman se opuso al pedido del presidente estadounidense: Arabia Saudita no solo produce más de 10 millones de barriles al día, sino que ha seguido los pasos de China e India y está comprando petróleo ruso con descuento y vendiendo el propio a precio de mercado. Al menos Biden regresó a Washington con la promesa de Qatar y Egipto de asegurar la provisión de gas natural. Para llegar a ese punto, tuvo que pasar por alto las arbitrariedades de su par egipcio Abdelfatah al Sisi respecto a los presos políticos.

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A mediados de junio, la UE acordó con Egipto e Israel un plan para importar gas natural licuado (GNL), que estipula un aumento de la producción. Europa y Estados Unidos han girado hacia los países de Medio Oriente y el norte de África, con historiales controvertidos en cuanto a derechos humanos y pese a la aproximación de muchos de ellos a Rusia y China en el último tiempo.

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Rusia no tiene sobre Irán la misma injerencia que tiene sobre Venezuela, y el ingreso de estos dos países al mercado internacional representa una fuente de tensiones. Moscú siempre aspiró a convertirse en el principal proveedor global de energía. Si la guerra continúa al menos hasta fin de año, las necesidades energéticas de Europa, que podrían paralizar la economía del bloque y llevar a una situación crítica en el invierno por venir, empujarán hacia la normalización de del vínculo con los Estados "parias" y el "eje del mal".