Crisis energética

Rusia corta el suministro de gas a Alemania y Scholz cree que será permanente

Gazprom cerró el gasoducto Nord Stream por tareas de mantenimiento, pero la industria alemana advirtió al gobierno sobre una parálisis en la producción. Las alternativas en la provisión llegan tarde para Alemania.

 El gobierno alemán está lamentando como nunca la dependencia del gas ruso. Gazprom, la empresa estatal gasística de Rusia, cortó este lunes el suministro a Alemania por trabajos de mantenimiento en el gasoducto Nord Stream 1, una medida que afectará también a buena parte del continente. Si bien la paralización estaba contemplada, el canciller Olaf Scholz sospecha que podría tratarse del primer paso antes de un cierre unilateral y definitivo por parte de Moscú, o sea, el peor escenario para la economía más grande de Europa.

El cierre temporal del Nord Stream se extenderá por los próximos diez días y pone en riesgo no solo el suministro a terceros países como Francia, Reino Unido, Bélgica y Dinamarca, sino una disparada del precio del gas. En el Ejecutivo alemán también tomaron nota de otra decisión adoptada hoy por Gazprom: un nuevo recorte del flujo enviado a Austria e Italia, luego del aplicado semanas atrás. Francia ya no recibe gas ruso desde mediados de junio.

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La incertidumbre en Berlín es total. El ministro de Economía, Robert Habeck, reconoció que el corte absoluto es una opción probable y el país tiene que prepararse "para lo peor". La titular de Exteriores, Annalena Baerbock, admitió que la carestía energética divide a la sociedad, pero se opuso una vez más a retrasar el cierre de las tres centrales nucleares que quedan en Alemania. Parte de la oposición y los sindicatos exigen a Scholz un tope al precio del gas para los hogares. Lo mismo le transmitieron al canciller los principales empresarios alemanes en una reunión que mantuvieron este lunes. 

El Parlamento aprobó el uso del carbón para alimentar las centrales eléctricas, Habeck anunció la construcción de terminales de gas natural licuado y la perforación conjunta con Países Bajos de un yacimiento en el Mar del Norte ya está en marcha

Mientras tanto, el gobierno busca alternativas al gas ruso. El Parlamento aprobó el uso del carbón para alimentar las centrales eléctricas -con el voto de Los Verdes, el partido de Baerbock, que curiosamente rechaza el uso de la energía nuclear-, Habeck anunció la construcción de terminales de gas natural licuado (GNL) y la perforación conjunta con Países Bajos de un yacimiento en el Mar del Norte ya está en marcha. Además, Alemania viene reemplazando el gas proveniente de Rusia por el de Noruega.

 Annalena Baerbock, ministra alemana de Exteriores, durante su reciente visita a Japón.

"Estamos a las puertas de una crisis enorme en cuanto al suministro de energía. Alemania importa un 35 por ciento de gas desde Rusia y no ha habido una diversificación a lo largo de los años. A pesar de que muchos países europeos están importando GNL desde Argelia, EEUU y Qatar, Alemania no tiene terminales y su construcción no estará lista hasta dentro de un año, por lo que tendrán que racionar los suministros de cara al invierno para que los hogares no se queden sin gas", señala a LPO Bianka Szabó, experta en temas energéticos y de sustentabilidad.

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A su vez, destaca que las autoridades alemanas han decidido "reducir las temperaturas en las piscinas públicas y planifican hacer lo mismo en los edificios residenciales, aunque afectará a los ciudadanos". "En Italia han regulado las temperaturas de los hogares para el invierno, así pueden ahorrar energía. Los vecinos de Alemania que se verán afectados por el cierre del Nord Stream deberán buscar fuentes alternativas. La legislación de la UE permite que si se corta la provisión en un país se puede reorientar el flujo desde otros países, sobre todo de aquellos con acceso a GNL. Pero llevará tiempo construir la infraestructura necesaria", explica. 

Alemania no tiene terminales de GNL y su construcción no estará lista hasta dentro de un año, por lo que tendrán que racionar los suministros de cara al invierno para que los hogares no se queden sin gas

Scholz también sospesa el rescate financiero de Uniper, la empresa importadora de gas ruso más grande de Alemania, pese a que el gobierno de Finlandia descartara que la estatal finlandesa Fortum, accionista mayoritario, se incline por esa opción. La crisis energética es el talón de Aquiles de la economía alemana, que experimenta una inflación récord en las últimas tres décadas, su primer déficit comercial desde 2008 y una amenaza real de una caída considerable de su producción industrial a la mitad.

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Las empresas del sector químico y del acero pidieron al gobierno que, en caso de racionamiento, privilegie a la industria por sobre las casas particulares, y advirtieron que la situación podría derivar en despidos y la paralización parcial de la actividad. Desde el inicio de la invasión a Ucrania, en febrero pasado, Alemania logró reducir el consumo de gas ruso en un 20%, pero se trata de un recurso esencial para calefaccionar los hogares y mantener el ritmo de crecimiento económico.

El vice canciller y ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck. 

En teoría, las sanciones contra Rusia no alcanzan a la provisión de gas, por lo que la empresa Siemens declaró que los problemas técnicos vinculados al funcionamiento del Nord Stream 1 se pueden resolver a la brevedad sin violar los compromisos acordados en Bruselas. El problema es que Scholz está convencido de que Vladimir Putin suspenderá el suministro para golpear a Alemania y forzar así al canciller a negociar.

Como indicó este medio, el apoyo retórico de Alemania a Ucrania chocó con los intereses energéticos propios desde un principio, resintiendo la relación bilateral. Junto con el presidente francés Emmanuel Macron y el premier italiano Mario Draghi, Scholz intentó mediar con el mandatario ruso para destrabar la guerra y llegar a algún tipo de acuerdo. A esta altura, los políticos alemanes, en el gobierno y en la oposición, se lamentan por haber mantenido la dependencia sin plantearse los efectos para el desarrollo del país. 

Junto con el presidente francés Emmanuel Macron y el premier italiano Mario Draghi, Scholz intentó mediar con el mandatario ruso para destrabar la guerra y llegar a algún tipo de acuerdo

Szabó asegura que el continente puede reforzar el programa REPowerEU, aprobado en marzo pasado, que alienta a los países a cubrir hasta el 90% de sus reservas de gas, si bien reconoce que Alemania y los más dependientes del gas ruso difícilmente puedan alcanzar esta meta. "Los países se pueden ayudar entre ellos, pero estas iniciativas van en contra de los objetivos del cambio climático. Alemania tendrá que reabrir centrales eléctricas de carbón", dice la académica de Sciences Po de París. De esta forma, el gobierno de coalición de Alemania está listo para resignar sus promesas de una transición energética sustentable.

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"En el corto plazo es imposible reemplazar el suministro desde Rusia. El programa REPowerEU prevé sustituir dos tercios de la provisión para fin de año, un objetivo muy optimista. Muchos países, no solo Alemania, sino en el exbloque soviético, tienes sus infraestructuras energéticas muy vinculadas a Rusia. La diversificación es un buen signo, pero en vez de invertir en renovables se está invirtiendo más en combustibles fósiles. Europa deberá elegir entre asegurar sus suministros y los objetivos de mitigación climática", apunta.