Vaticano

El Papa Francisco, la deuda y el servicio

La reunión de Alberto Fernández con el Papa Francisco es de una gran importancia de cara a la restructuración de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

La primera reunión de Alberto Fernández como presidente con el Papa Francisco se enmarca dentro de la primera gira europea del argentino. Sin embargo, el encuentro entre ambos jefes de Estado tiene una significancia particular. Todavía están frescas las imágenes de hace cuatro años, cuando el Sumo Pontífice recibió a Mauricio Macri y se mostró, cuanto menos, poco contento de hacerlo.

Diametralmente opuestas son las imágenes de la audiencia privada con Fernández. A ambos se los ve sonrientes, con gestos afectuosos, y en buena sintonía. Más allá de una reunión protocolar, la visita de Fernández al Vaticano tiene una gran significancia de cara a lo que se viene para la Argentina. El Estado más pequeño del mundo será la sede del encuentro entre el FMI y el gobierno del país para encaminar las conversaciones sobre la deuda.

La reunión se da, además, un día después de que el gobierno argentino confirmará a María Fernanda Silva como la primera mujer al frente de la Embajada ante la Santa Sede. Silva, también es la primera afrodescendiente en formar parte del Servicio Exterior de la Nación. Cuenta con una larga militancia en el catolicismo popular y en los derechos de las personas migrantes.

Monseñor Sánchez Sorondo, el argentino que desde 1998 se desempeña como Canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, encabezó una misa en las catacumbas del Vaticano junto al presidente. Fue previa a la audiencia con Francisco. Allí se recordó la memoria del General Juan Domingo Perón, además, Sánchez Sorondo le deseó "éxito" a la gestión de Fernández.

Curiosamente, en ese lugar exacto, en noviembre de 1972, previo al primer regreso de Perón a la Argentina, el mismo Sánchez Sorondo celebró una misa junto al Padre Carlos Múgica para el hasta entonces exiliado líder. La importancia simbólica del encuentro no escapó a los presentes. Hubo referencias al sacerdote asesinado en 1974, al mismo tiempo que Sorondo pidió por "la unión de los argentinos".

Fue el Padre Carlos Múgica quien supo decir que el peronismo tiene dos mil años, ya que es el cristianismo hecho política. Lo cierto es que la ligazón entre ambos movimientos es indisoluble desde el mismo nacimiento del justicialismo. Si bien en el Frente de Todos hay tradiciones políticas profundamente heterogéneas, el factor más ligado a la Iglesia Católica está muy presente. Especialmente en funcionarios como Gustavo Béliz, dirigentes como Eduardo Valdés, o los sectores más identificados con los movimientos sociales.

Hoy, los tiempos han cambiado y la laicidad del Estado es una bandera que ya no debería discutirse. Sin embargo, no puede desconocerse la importancia como líder geopolítico del Papa Francisco. Los principales escollos a la relación con el gobierno argentino será la cuestión del aborto. Fernández ya ha dejado claro que enviará la ley al Congreso a partir del comienzo de las sesiones ordinarias y que su intención política es impulsar su aprobación.

Si bien Fernandez aseguró que el tema no se trató en la reunión, en un comunicado, la Santa Sede afirmó que si se le pidió que no impulse la ley. Por ahora esto no ha sido un impedimento para que Jorge Bergoglio ponga el Vaticano a disposición para la reunión del gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional. Su rol será fundamental a la hora de lograr una restructuración de la deuda.

En febrero próximo, se reunirán Martín Guzmán y Cristalina Georgieva en la Santa Sede. Se espera que sea el primer paso público hacía un entendimiento entre el organismo multilateral y el gobierno argentino. La mediación de Francisco, un hombre ligado a Joseph Stiglitz, a su vez, maestro de Martín Guzmán, fue clave para comenzar llegar a un entendimiento.

Considerado por muchos como el dirigente mundial con mayor prestigio, al que todos los presidentes van a ver, Francisco es una figura muy polarizadora para los argentinos. Es mejor considerada por quienes integran el sector más ligado al peronismo que por aquellos que decidieron votar otras opciones. Quizás por eso aún no viene al país que lo vio nacer.

Desde que fue electo Obispo de Roma en 2013, Francisco visitó toda América Latina con la excepción de Venezuela y la Argentina. Esto contrasta con sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, cuyos primeros viajes apostólicos fueron a Polonia y Alemania respectivamente, sus países de nacimiento.

En un contexto profundamente polarizado, el Papa no puede ser el pastor de un sector del país, sino de todos. Ya se han dado los primeros pasos, el discurso de Alberto de terminar con la grieta y los constantes llamados a la unidad de los argentinos van en ese sentido. Seguramente en algún momento, su visita a Argentina se terminará concretando.

Por ahora, Francisco viene desempeñando un rol extremadamente importante para el país, más aún que cualquier visita. Colaborar a un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional, en momentos donde el Estado argentino sufre la peor deuda de su historia, es un servicio a la Patria más grande del que se le pudiera pedir a cualquier Sumo Pontífice.