La caída de Mikhail Fridman, el último de oligarcas que aterrizó en España

El dueño de la cadena de supermercados DIA es el último de los magnates vinculados a Putin que enfrenta graves acusaciones en la justicia española.

 El próximo 12 de septiembre, cuando Mikhail Fridman se presente en la Audiencia Nacional como investigado por la caída del grupo tecnológico ZED, pasará a engrosar la lista de magnates rusos que enfrentan problemas con la justicia española. La historia de los ricos de Moscú en España es tortuosa e implica al círculo del presidente Vladimir Putin, a las grandes fortunas que florecieron tras la caída de la URSS, a la mafia e incluso al omnipresente José Manuel Villarejo, el ex policía que tiene grabaciones comprometedoras de media clase política y empresarial ibérica.

El flamante propietario de la cadena de supermercados DIA, Mikhail Fridman, está siendo investigado por varios delitos en torno a la caída de ZED, una multinacional española de servicios móviles. La fiscalía sospecha que el empresario lideró una serie de acciones para llevar la compañía a la insolvencia y luego comprarla "a un precio irrisorio muy inferior al del mercado".

Hasta el momento Fridman había logrado desmarcarse de las responsabilidades sobre los malos manejos en ZED, pero ahora enfrentará varios delitos graves (contra el mercado, administración desleal, insolvencia punible y corrupción en los negocios) si se demuestra que orquestó las decisiones en perjuicio de Zed tal como sospecha la policía en base a correos electrónicos y mensaje de Whatsapp.

A pesar de que parte de la relación entre España y Rusia pasa por los juzgados, existen también grandes acuerdos empresariales en transporte y la energía. Ferrocarriles Rusos y Talgo llevan dos décadas haciendo negocios y el operador de energía nuclear ruso Rosatom trabaja con compañías españolas como Iberdrola, Técnicas Reunidas y Enusa.

La operación para hacerse con el control de DIA también está bajo sospecha de haberse realizado con un esquema similar, aunque por el momento la justicia no la ha señalado. El banco Santander por el contrario, principal acreedor de DIA, está investigando el origen del dinero de Fridman, preocupado por su historial, en el que figura una multa de 835 millones de dólares en Estados Unidos por sobornos.

También aparece salpicado en la sanción de 775 millones de euros al banco holandés ING, que estaba siendo investigado por fallos en la prevención del blanqueo de sus clientes. La fiscalía española tenía indicios de que la entidad estaba colaborando con empresas de Fridman para hundir ZED, pero finalmente ING llegó a un acuerdo con la justicia holandesa; prefirió pagar la multa y que la investigación acabase.

Una larga lista

Antes que Fridman otros compatriotas pasaron por trances similares en juzgados españoles: Oleg Deripaska, el hombre más rico de Rusia en 2008 apodado "el rey el aluminio" e Iskander Makhmudov, magnate minero metalúrgico con una fortuna de 4,7 billones de dólares. Todos ellos tienen un perfil similar; rondan los cincuenta años e hicieron fortuna en la década de los noventa cuando las grandes empresas públicas soviéticas pasaron a manos privadas y empezó a florecer una generación de oligarcas multimillonarios.

Deripaska y Makhmudov fueron acusados de tener vínculos con la mafia rusa que opera en España. Según el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu controlaban varias empresas de aluminio en Rusia que la organización criminal había ido conquistando y de donde obtenían el capital que luego blanqueaban en España. Deripaska admitió que había pagado a organizaciones criminales para proteger sus empresas.

 Vladimir Putin y Oleg Deripaska. 

El empresario aluminero también ha sido sancionado en Estados Unidos por la "trama rusa" que investiga la implicación del Kremlin en la victoria presidencial de Donald Trump. Deripaska tenía vínculos con Paul Manafort, jefe de campaña de Trump quien le había propuesto una campaña para beneficiar al gobierno de Putin influyendo en la política y los medios estadounidenses.

La justicia se fue familiarizando con apellidos Deripaska y Makhmudov a raíz de grandes investigaciones contra la mafia rusa en España como la "operación Avispa" (2005 y 2006 ) que llevó a la detención de varios capos instalados a lo largo del litoral mediterráneo o la "operación Troika" que desveló los vínculos con altos funcionarios de la administración Putin como los exministros Anatoli Serdikov, Victor Zubkov, Dimitri Kozak y Leonid Reiman.

La conexión Villarejo

Pero hay más. La historia reserva un papel al ex comisario Villarejo, actualmente encarcelado bajo acusación de haber hecho negocios de espionaje aprovechando su posición como funcionario público y famoso por grabar todos sus acuerdos que salpican a algunas de las figuras más importantes de la política y el empresariado en España. En uno de esos audios se escucha a Villarejo conversar con otro policía que le habla de sus nexos con "el mayor extractor de oro de Moscú" y los planes de ambos para ayudarle a establecerse en España y llevar sus negocios en el país que en aquel momento se reducían a "un hotel en Alicante y algunas propiedades", según las grabaciones.

A pesar de que parte de la relación España Rusia pasa por los juzgados, existen también grandes acuerdos empresariales en los sectores del transporte y la energía. Ferrocarriles Rusos y Talgo llevan dos décadas haciendo negocios y los trenes españoles cubren rutas importantes como Moscú - Nizhni Nóvgorod y Moscú - Berlín. También el operador de energía nuclear ruso Rosatom trabaja desde hace cuarenta años con compañías españolas como Iberdrola, Técnicas Reunidas y Enusa.

El ex comisario Villarejo

El capital ruso a su vez tiene desde hace años puesta la mira en España como demuestra el volumen de propiedades adquiridas en el Levante, la costa andaluza y el archipiélago balear, con frecuencia a precios desorbitados. La prensa local de Mallorca informaba ya en el año 2008 que los magnates rusos se estaban haciendo con las mejores propiedades de la isla a través de inmobiliarias radicadas en Moscú. El precio no era nunca un problema y las operaciones se cerraban, de media en los seis millones de euros.

El gobierno español ha favorecido estas llegadas con un cambio en la ley en 2013, que "regala" la residencia a los inversores extranjeros que compren una casa de al menos medio millón de euros o depositen un millón en un banco español. La mayoría de beneficiarios de esta Golden Visa han sido chinos y rusos.