Cuatro candidatos se disputan la sucesión de Mauricio Macri y el estratégico manejo de la Casa Parlamentaria de la ciudad. Quiénes están con más chances, las hipótesis que sobrevuelan y el efecto de la campaña en la pelea política. Además, una mirada a la nueva Legislatura, el rol opositor, la búsqueda de un bloque de centro izquierda y la llegada de la dirigencia de Pino.
Con la campaña electoral porteña ya como parte del pasado, la batalla en la ciudad de Buenos Aires se librará en la Legislatura donde al menos cuatro diputados se disputarán la codiciada vicepresidencia que, en este caso tras la renuncia de Gabriela Michetti, el elegido estará en la línea sucesoria del jefe de gobierno.
Así las cosas, luego de que Federico Pinedo, titular del bloque del PRO en Diputados, declinara su candidatura como legislador, la aparición de Fernando de Andreis al frente de la boleta pateó la discusión para la segunda mitad de año donde, entre otras cosas, el PRO tendrá que aprobar el Presupuesto 2010.
El debate interno muestra a cuatro candidatos: los peronistas Cristian Ritondo y Álvaro González, el michettista Martín Borrelli y, en menor medida, el jefe de la bancada porteña, Oscar Moscariello.
Si bien en la primera mitad de año fuentes cercanas a Mauricio Macri aseguraban que el ex presidente de Boca desconfía de los peronistas, la victoria de Francisco de Narváez y Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires, podría modificar aquella postura.
En este marco, el que correría con mayor ventaja sería Ritondo, quien apostó fuertemente al ex dueño de Casa Tía cuando todavía en el macrismo siquiera se daban el lujo de ilusionarse con una victoria en tierras bonaerenses.
“Hoy los peronistas ya no están devaluados, más aún después de las elecciones con un triunfo histórico”, explica a LPO un alto funcionario de Bolívar I.
Aunque “el colorado” recién sale de la campaña electoral, no se descarta que hacia el 10 de diciembre pueda jugar algún rol en la decisión final. ¿Podría peligrar la alianza? Nadie lo cree. Pero todos apuntan que el PJ va a ser un eje fundamental para construir la presidencia de 2011.
Por su lado, impulsado por el actual vicepresidente de la Legislatura, Diego Santilli (quien tendría un lugar asegurado en el Ejecutivo) aparece González, quien preside la estratégica comisión de Presupuesto y Hacienda.
De perfil bajo y tono tranquilo, logró cosechar una buena relación con los bloques opositores desde la comisión que preside lo que le permitió un buen margen de maniobrabilidad para negociar sus votos.
Borrelli, ¿la caída?
En este contexto, la situación de Borrelli ya no parece tan clara como hace algunos meses. Si bien cuenta con el inconmensurable apoyo de Michetti, el desgaste que le produjo haber sido el jefe de campaña y, en consecuencia, ser indicado como uno de los responsables del 31%, podrían minar su carrera hacia la vicepresidencia de la Legislatura.
Además, un problema extra: el legislador michettista no cuenta con el aval de sus pares con los que, por el contrario, mantiene fuertes enfrentamientos en el recinto.
Una última opción es la de Moscariello. Dentro del macrismo creen que es el que tiene menos chances e inclusive cuentan que los primeros seis meses de 2008, cuando recién asumían los nuevos legisladores, los opositores “acuerdistas” intentaban cerrar negociaciones con Moscariello que no llegaban a destino.
La situación generó inquietud en Bolívar I y recién la segunda mitad de año, con la irrupción a “todo terreno” de Santilli, las leyes empezaron a salir.
El único punto a favor que tiene es que su elección sería una perfecta diagonal para Macri: evitaría los dos PJ y no le daría el control parlamentario a un legislador resistido por la oposición.
Nueva Legislatura
Así las cosas, el vicepresidente será un actor central en la Legislatura que viene. Es que, a diferencia de la actual donde existe una “mesa chica” para alcanzar los 31, todavía hay un signo de pregunta sobre qué actores serán los que arriben a un consenso mínimo.
Por el contrario, una simple mirada a lo que se viene muestra que el PRO mantuvo su bloque de 26 (logró que los 11 que puso en juego renueven), es decir, a cinco del quórum propio.
Por el lado de Pino Solanas, ingresarán 8 legisladores de la mano de Fabio Basteiro, titular de APA (Asociación de Personal Aeronáutico), que juega con la CTA, quien conoce los vericuetos de las negociaciones a partir de su trabajo en APA con las patronales.
“A diferencia de la gente de (Luis) Zamora, acá hay cuadros políticos de verdad. No nos vamos a partir en 8”, asegura a LPO un alto dirigente vinculado al cineasta.
Entre otros nombres, María América González, la ex diputada Delia Bisutti y el líder del socialismo auténtico, Jorge Selser, serán parte de una bancada. A ellos se les sumaría el economista Martín Hourest, hoy alejado de Claudio Lozano.
La mayoría de estos diputados presentan un perfil claramente opositor a las políticas de Macri en todas las áreas.
En la Coalición Cívica ingresarán seis nuevos para conformar un bloque de ocho. Sin el lopezmurphysta Marcelo Meis, los legisladores de Carrió prometen batallas internas entre los dirigentes del ARI y los de la línea dura de la UCR.
Finalmente habrá que ver qué ocurre con los nuevos kirchneristas de la Legislatura. Es que a diferencia de Diego Kravetz, actual titular del bloque del FPV, o Juan Manuel Olmos (vicepresidente segundo), el perfil de los que ingresan es netamente opositor y no permitirán obtener de manera tan sencilla normas que requiere el Ejecutivo.
De los nuevos, Francisco “Tito” Nenna (líder de la ofensiva sindical contra Macri y hombre fuerte de Ctera) y María José Lubertino prometen dar pelea.
No obstante Mateo Romeo, quien se sumaría a la actual legisladora Silvina Pedreira (ambos del Suterh) podrían armar un bloque peronista aparte. Ellos, con Raúl Fernández, podrían ser parte de los votos que necesite Macri.
El panorama se completa con una idea que ronda sobre la cabeza de muchos legisladores progresistas: armar un bloque de centroizquierda que contenga a Gabriela Cerruti; Juan Cabandié (kirchnerista, nieto recuperado por Abuelas); algunos (¿ex?) ibarristas como Gabriela Alegre y Raúl Puy; Gonzalo Ruanova y los restos kirchneristas opositores para llegar a un bloque de nueve que se transforme en la segunda minoría arriba de la CC.
Esto implica también ganar en comisiones y poder interno en el juego legislativo.
En este esquema para sumar a Kravetz, dado su pasado, buscarán darle un buen lugar pero lejos de la presidencia de una bancada opositora.