En Vicente López se vive una pelea feroz entre el intendente del radicalismo K y el PJ local. Presionó a Kirchner para bajar una lista peronista y que figure solo la suya. Como no lo logró, enojado, bajó su candidatura “testimonial”. Ahora intenta una boleta “espejo” que le sume votos. La historia secreta en la interna de García y Lorenzino.
El intendente de Vicente López, Enrique “Japonés” García, ostenta un interesante récord. Fue el primer candidato “testimonial” en bajarse, ya que el sábado firmó como primer candidato a concejal en su distrito y apenas 72 horas más tarde renunció a su candidatura. En el medio, una voraz interna con el peronismo local que llegó a oídos del propio Néstor Kirchner.
“Un radical no puede proscribir al justicialismo en Vicente López es una locura”. La frase elocuente pertenece a la tercera candidata a concejal en la lista del PJ, Graciela Aleñá. Justamente, la funcionaria de Vialidad Nacional se erigió como vocera de la fuerte disputa política entre García, un radical K que tras la ruptura de Julio Cobos se mantuvo junto al kirchnerismo, y el PJ local comandado por el diputado provincial Guido Lorenzino, muy cercano a Daniel Scioli y a Sergio Massa.
Hoy, casi una semana después del cierre de listas, el intendente sigue presionando para que el PJ baje su lista y quede sólo la suya. Fuentes locales confirmaron a La Política Online que todo el viernes estuvo llamando al ministro del Interior, Florencio Randazzo, y que incluso hubo una comunicación con Néstor Kirchner para que se desista de la boleta pejotista que abre el voto kirchnerista en Vicente López. Pero no consiguió nada. Prevaleció el nuevo estado de “peronización” del ex presidente y el ninguneo a sus viejos aliados radicales.
Búsqueda frenética
En su momento hubo un ofrecimiento de García a Lorenzino ofreciéndoles el segundo lugar de la lista a los peronistas y así confluir todos los kirchneristas en un mismo espacio. La negativa fue rotundo y el PJ decidió ir con boleta propia, llevando a Guido Lorenzino como primer concejal y a Martín Cosentino como segundo, con el dato de que éste también es presidente del Partido Justicialista local.
Mientras tanto, el intendente presentó el sábado una lista que lo tenía a la cabeza como candidato testimonial, seguido de José Menoyo y Marta Guardo. Pero el martes, una vez gastados sus últimos esfuerzos en boicotear la boleta pejotista, renunció a su candidatura.
Ahora, sólo trabaja para conseguir una boleta “espejo”. ¿Qué es esto? Hasta ahora, hay dos boletas peleando: la oficial del intendente y la del PJ. Pero el Japonés quiere que Kirchner le habilite presentar una segunda boleta, con los mismos candidatos nacionales –Kirchner y Daniel Scioli-, provinciales y hasta con los mismos concejales bajo el sello “Acción Vecinal”.
Lo único que ganaría, es tener dos pilas de boletas en el cuarto oscuro el domingo 28 de junio y dar lugar a una paradoja: Habría tres listas compartiendo los candidatos nacionales y provinciales –las dos de García y la del PJ- y además dos llevando incluso hasta los mismos concejales –las dos de García-.
Interna feroz
La bronca del Japonés es con Lorenzino y data del año pasado, cuando se eligieron autoridades del PJ local. Como el radical García tiene muchos funcionarios afiliados al PJ por su alianza con el kirchnerismo, decidió impulsar una lista propia para quedarse con el partido.
“En la interna del Justicialismo de noviembre último, se entrometió y jugó con el sector que representa a la minoría, que siempre estuvo en contra del proyecto de Kirchner, y que ya en ese momento formaban parte del proyecto de De Narváez”, recordó Aleña en diálogo con La Política Online.
Enfrentó a la línea interna que impulsaba Lorenzino y que llevaba a Cosentino como candidato para la presidencia. El resultado fue rotundo: 2.800 a 1.300 votos, aproximadamente.
Con eso, al Japonés se le cayó un sueño. En su imaginario, pensaba quedarse con el control del PJ y, con las elecciones 2009 en la mira, armar una lista única y mixta de peronistas y radicales. El triunfo de Cosentino lo obligó a intentar negociar, desesperadamente, en estos últimos días. Claro está, sin éxito.