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Violento motín en Devoto, por donde pasó Aníbal Fernández

Un grupo de presos de buena conducta se preparaba para un festejo en el pabellón, pero irrumpió el Servicio Penitenciario y destrozó el lugar, con gases y balas de goma. Derivó de un pedido de allanamiento de Servini de Cubría en una causa de secuestros virtuales. El ministro visitó hace días el lugar y felicitó al cuestionado Marambio por el funcionamiento.

Por Bruno Solari  |  22.08.2008 13:44:21

La Política Online denunció hace ya varios días la presencia de Alejandro Marambio al frente del Servicio Penitenciario Federal, un hombre del ministro de Justicia, Aníbal Fernández, que no para de acumular denuncias, cuestionamientos, motines y muertos en su gestión al cuidado de las cárceles. Hoy, sumó una mancha más a su prontuario.

Los hechos se dieron este mediodía en la cárcel de Devoto. Allí, la policía del Servicio Penitenciario entró por la fuerza y a los golpes al pabellón de los presos de buena conducta y destrozó lo que era un preparativo de un festejo íntimo de los reclusos y sus familiares.

La respuesta de los presos no tardó. Iniciaron un violento motín que concluyó con las fuerzas de seguridad arrojando gases lacrimógenos y balas de goma, subiendo al pico la tensión en el lugar.

Según informaron a La Política Online, el ingreso por la fuerza de los oficiales penitenciarios tuve que ver con un pedido de allanamiento que elevó la jueza Maria Servini de Cubría, quien investiga una serie de llamados realizados desde el lugar en lo que se denominan “secuestros express” o "secuestros virtuales". Lo que todavía nadie definió es quien autorizó el ingreso del Servicio Penitenciario y el “modus operandi” de las fuerzas oficiales.

Hasta ahora hay unos 19 heridos. Los informantes aseguran que, siguiendo las formas que aplica Marambio en su gestión, en primer lugar no se dejó ingresar a la Procuración Penitenciaria, el ente encargado de bregar por la seguridad de los reclusos.

Este medio ya había denunciado las dificultades y trabas que impone el titular del Servicio Penitenciario a las pesquisas y controles de organismos de Derechos Humanos –ver “Alejandro Marambio, la mano negra que maneja las cárceles”-. Finalmente, lograron ingresar y tomar contacto con los presos.

La trama

Los presos de buena conducta del motín serían estudiantes de Ciencias Exactas. Según informaron fuentes penitenciarias a La Política Online, se disponían a un festejo por alguna cuestión vinculada a sus estudios. Para eso, habían dispuesto un almuerzo al que habían invitado a muchos de sus familiares.

Pero al promediar la reunión, ingresaron violentamente los oficiales del Servicio Penitenciario, rompiendo todo lo que encontraban a su paso: platos, cacerolas, mesas, etcétera. Esto enfureció a los presos, que decidieron comenzar el motín. Esto fue lo que desató la tensión, que todavía continúa en el penal.

Las fuentes confirmaron que la medida apresurada del SPF derivó de un pedido de allanamiento de Servini de Cubría. Desde el teléfono público del lugar figuran salidas de llamadas por lo que se denominan “secuestros Express”.

Lo mismo con la presencia de celulares en el pabellón. Los internos no pueden tener celulares y, en lo que va del mes, se realizaron tres requisas y se incautaron 25 celulares. Igualmente, las críticas vienen por otro lado, ya que la violencia llegó de manos de las fuerzas del SPF, que realizaron la pesquisa "a palazos", según confirmaron fuentes internas.

Francisco Mugnolo, procurador penitenciario, confirmó que apenas comenzó la gresca había gente suya dispuesta a ingresar, pero que la seguridad del penal no les permtió el ingreso hasta horas después.

La visita de Aníbal

El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, había visitado hace pocos días el penal de Devoto ladeado por su delfín Marambio, donde le transmitió a la conducción del SPF su satisfacción por el estado y funcionamiento del Complejo Penitenciario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -cárcel de Devoto ex Unidad 2-, tras la recorrida que realizó en la mañana del viernes último.

“El ministro confirmó en el momento de la visita la inexistencia de sobrepoblación penal en la ex U.2, cuyo número no sobrepasa desde hace varios meses el cupo máximo de 1.680 alojados”, afirma el texto oficial publicado en la página del SPF.

“Asimismo, pudo constatar los avances en cuanto a la mejora en la convivencia en el penal en la que se trabaja y avanza en los últimos años, asociado a la característica de alojar internos de perfil personalístico no conflictivo” agrega, casi en disonancia con lo que ocurrió este mediodía.