Gobierno04.06.2017
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Durán Barba, Polarización y Moncloa
Por Ignacio Fidanza
Macri entrega a su consultor electoral la definición del rumbo del gobierno.

Entre todas las excentricidades que la política Argentina ofrece, acaba de sumar una muy particular: La consolidación de un consultor electoral, como guía estratégica del Gobierno, con su ineludible impacto en los asuntos del país.

El ecuatoriano Jaime Durán Barba encadenó esta semana una sucesión de entrevistas en los medios, en las que mezcló de manera desfachatada la promoción de su nuevo libro, con opiniones tajantes sobre lo que debería hacer o dejar de hacer su principal cliente, el presidente Macri.

Ganar elecciones es esencial para todo proyecto político democrático y en ese sentido no hay manera de subestimar el aporte de Durán Barba al macrismo. Lo notable es que en este caso, la definición de la estrategia electoral desborda ese ámbito y tiñe el rumbo del Gobierno.

Se podrá argumentar que el problema no es que Durán Barba piense la política, sino que no hay nadie en Cambiemos que se atreva a elaborar y debatir un curso alternativo. El radicalismo, que se supone es un partido de valores, se maneja por momentos con un talante tan contenido, que queda a medio camino entre el pedido vergonzante de "mas lugares" y el acompañamiento timorato. Como si no encontrara la manera de hacer lo obvio con alguna dignidad: Plantear y debatir políticas.

Durán Barba ocupa el vació simbólico que dejan vacante los dirigentes más importantes de Cambiemos y ofrece un resultado poco feliz: El remanido personaje del consultor político cínico y transgresor, desbordado de referencias personales.

Es en ese vacío programático que Durán Barba avanza y se convierte en la voz más visible de la ideología del Gobierno, con un resultado poco feliz: Lo hace desde la construcción del remanido personaje del gurú cínico y transgresor, una suerte de Roger Stone del PRO. Es decir, lo que ofrece como idea de una gestión que proclama que vino a protagonizar un "cambio cultural", apenas supera el nivel de la provocación previsible, desbordada de referencias personales. Se entiende: Durán Barba lo primero que vende es Durán Barba.

En un momento crítico del proyecto de Macri, cuando el cambio prometido no se tradujo en una mejora palpable en la vida de la gente, cuando las inconsistencias macroeconómicas todavía son inmensas, cuando el mundo se pregunta que significa que un año y medio después la líder opositora con más votos sea Cristina Kirchner, el gobierno deja que la voz dominante sea su consultor electoral. Una voz desafinada que proclama el cambio de "abajo para arriba", al tiempo que describe con detalle como manipula electorados.

Y pasa lo obvio: Lo urgente -que es ganar las elecciones- contamina lo estratégico. Durán Barba ideó la polarización con el kirchnerismo como atajo para tapar el malestar con una economía que no termina de arrancar y en ese proceso se llevó puesta la posibilidad de concretar un pacto de gobernabilidad, que le otorgara a Macri el músculo político para encarar las reformas que está postergando.

Durán Barba se trenzó en esa negativa, con destacados miembros de la coalición gobernante como Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Ernesto Sanz y de la oposición más racional, como Sergio Massa, Miguel Angel Pichetto y la mayoría de los gobernadores peronistas, que entienden que las elecciones de octubre no resolverán el dilema de fondo: Macri es el presidente de un gobierno en minoría que tiene que encarar acaso las reformas más profundas desde que asumió Carlos Menem.

Esto Macri lo tiene clarísimo y sabe que cuando le piden ajustar un déficit histórico, que si no se acomoda a mediano plazo derivará en otra crisis de deuda, le están pidiendo una reforma jubilatoria. Es en el gasto previsional donde se va el grueso del presupuesto.

Igual de inaccesible es -sin un acuerdo con la oposición-, concretar una reforma impositiva y laboral que vuelva más competitiva a la Argentina.

Pero claro, si lo que vende o se cree que trae votos es la polarización, armar el escenario de una concertación a la Moncloa es anti climático, por eso Durán Barba pone tanto énfasis en rechazarla. Y lo que vemos es tan sencillo como frustrante: No es que prevalece lo electoral por sobre los intereses del país, sino que se anula la posibilidad de debatir y acordar políticas de Estado. Creer que vamos a salir adelante sin dar ese paso, es volver a engañarse. Es caer una vez mas en la idea de gobiernos providenciales que todo lo solucionan, todo lo saben y todo lo pueden.

Es tan transparente que cuesta verlo: El encargado del marketing electoral, la pura táctica, sin programa, ni ideología, es quien ofrece el panorama global de hacia donde vamos. Ni los ministros, ni los dirigentes mas importantes de la Coalición, logran el peso irrefutable de las palabras de Durán Barba, a las que Macri siempre se termina plegando.

Pero cuidado, el problema no es el consultor. El drama es la atomización fractal del poder que ensaya Macri para concentrarlo en su decisión, unida a su desprecio bastante explícito por la discusión política profunda. Es esa combinación la que hipertrofia el rol del consultor, en el que se terceriza lo estratégico, que no es otra cosa que el corazón de la política.

Lo estratégico es importante porque trasciende y ordena en una determinada dirección. Durán Barba impuso al inicio del gobierno la vía del gradualismo y ahora a mitad del mandato, la polarización. Lo que vivimos, con sus luces y sombras, es el resultado de esa definición.

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Cuando el corto plazo prevalece y la táctica se impone a la estrategia, poco puede surgir de bueno. Ahora los del pro la van a tener a Krispación y a Massa de candidatos a senador, y enfrente aún siguen enganchados en cambiemos con poner a ilustres desconocidos.
Ese es el problema de creer que los políticos son sólo un producto y pueden venderse como si fueran un shampú ó un celular de última generación.
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Al margen de lo que sugiere Duran Barba, y sin dudar de sus conocimentos, considero que no se quiere o no conviene decir verdades de lo que ocurre en el pais.
Nunca ocurió ni tampoco hay posibilidad alguna, que se debata o haya una discusión "sincera con la corporación política"
En primer lugar un gran error del actual gobierno, es la poco clara y oportuna comunicación. (se le atribuye argumentos al ecuatoriano)-Los opositores casi en general, comunican x momentos con montones de falacias y/o mentiras repugnantes. También les meten denuncias a granel. Poe ejemplo Sergio Massa....ni que hablar de Kristina y sus delincuentes...
El Poder Judicial es un gran mamarracho.
Los medios, juegan del mismo modo que e la farandula y puterio...
Por otra parte, aceptamos el desastre del gobierno anterior, nunca deberian haber prometido arrgelar las cosas en pocos meses.....(ni en las elecciones ni cuando asumieron)
A los delincuentes K, lo único que les cabe es la carcel y que devuelban el botin (ninguna otra especulación)- Si la justicia es lenta y recontracorrupta no lo hace, gritarlo cuantas veces sea necesario y no tarde....
Si Kristina y sus secuaces, toman algo mas de fuerza, la gente será mucho mas descreida de todos y del actual gobierno...
Ojo tambien y como siempre hay una montaña de enemigos del pueblo y del pais, que son poderosos economicamente hablando....esos tambien tienen responsabilidad. Supongo que esto...si es complicado...pero es un tema que no prestarle atención y de nunciar hace imposible producir verdaderos cambios.
Habria que si o si investigar las fortunas......de miles y miles de tipos que es imposible la hayn juntado trabajando formalmente.
Otro tema es reconocer el deterioro infernal en gran parte de la sociedad
No existe ninguna posibilidad en Argentina de un gran pacto, que una esfuerzos para un pais mejor.
Discutir, cuando quienes se enfrentan tinen cero sinceridad...no conduce a nada
Quienes les importa un bledo el pais y tienen mucha guita, se mueven y ganan mas cuando el poder está llenos de ladrones*
Obviamente, siempre, siempre, siempre se joden los verdaderos laburantes y que para comprarse una modesta vivienda cumplen el 100% de las formalidades impositivas y tiene que gatillar hasta la última monedita.

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Muy lucida reflexión. Las reformas que se necesitan, que implicaran un cambio cultural con vistas al futuro, no se pueden concretar en soledad. Requieren un acuerdo político, empresarial y sindical como condición imprescindible para su implementación. Las reformas probablemente han de abrir un espacio con complicaciones durante los primeros años, por ello se requiere acuerdos y una permanente difusión que explique las características de la situación, el camino a recorrer y la meta a lograr.
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ESTE ME HACE ACORDAR AL CONSULTOR PIRINCHO,,,, VIVE EN EL AIRE
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Ningún pacto de la Moncloa funcionaría en la Argentina y sería sospechoso desde el principio. No estoy avalando las pobrísimas razones de ese descerebrado de Durán Barba, sino, simplemente, haciendo hincapié en la frondosa corrupción del sistema político argentino, que inmediatamente transformaría un pacto de políticas básicas a largo plazo en, simplemente, un pacto de impunidad. Ya hemos pasado por eso.
Por otra parte, considerar que pagarle a los jubilados lo que les corresponde después de toda una vida de trabajo es un costo, es no ver el fin social de la política. No es ajustando a los jubilados o cambiándoles el régimen (en un contexto de miseria y sin red de contención) la manera en que se ataca el déficit. Estoy seguro de que, si hilan fino y hacen bien las cuentas, van a encontrar mucho gasto al pedo por ahí, más que nada para usos políticos.
Personalmente, cuando veo que mis gastos superan mis recursos, sólo veo dos soluciones: o me achico con el mismo nivel de recursos y vivo cada vez peor (y además tiro la pelota hacia adelante endeudándome) o hago algo para incrementar mis ingresos. Esto último es la mejor opción. Y el marco lo tiene que dar la política económica del gobierno.
El mejor pacto es que haya una ley por la cual no sólo exista la obligación de obtener los recursos para jubilados, salud pública, educación y seguridad, sino que además ninguna suma de carga impositiva supere el 15 por ciento y se necesiten 3/4 de los votos del Congreso (reunido en Asamblea) para aprobar cualquier toma de deuda. A ver qué mierda hacen con semejante camisa de fuerza. Seguramente, ponerse a trabajar.
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lamentablemente, el comentario describe lo visible. No es bueno.