Campo12.02.2018
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Reformas que se prometen y no llegan
Por Dardo Chiesa
Las anheladas reformas que anunció el presidente Macri en el CCK quedaron sólo en palabras.

Las tan anheladas transformaciones comunicadas por el presidente Mauricio Macri durante octubre del año pasado en el CCK parecían aire fresco para el sector agropecuario. 

Pero, en el detalle, han sido solo palabras y cuando analizamos los bocetos de las reformas, junto a las últimas acciones que han tomado desde el gobierno tanto nacional como provinciales, vemos que el sector agropecuario sigue siendo el que paga. 

Es el momento de hablar de la responsabilidad fiscal, de la inflación y los impuestos. Esto no es negociable. Hay que reducir la carga tributaria. Argentina debe diseñar un sistema de impuestos equitativos.

Desde diciembre del 2016, ya tenemos más de 13.000 millones de pesos en aumentos de combustible sobre la campaña agrícola. De ese número, alrededor de un 64% responde a la cuestión impositiva del gasoil, y este es un insumo constante para el sector. Entonces impacta de lleno en el bolsillo del productor, el cual es uno solo. 

Las transformaciones anunciadas por el presidente Macri en el CCK han sido sólo palabras. El sector agropecuario sigue siendo el que paga. Desde diciembre ya tenemos 13.000 millones en aumentos de combustibles.

Junto a todo esto, se suman las tasas viales y el escalonamiento de impuestos Nación-Provincia-Municipio, y afectan claramente al sector. 

Sumado a estos aumentos, la burocracia tampoco cede. La creación de un nuevo registro como el TIRE sin la eliminación de otros va en sentido contrario a lo que se explicita por el Presidente. Para el productor agropecuario es una nueva carga.

El campo no puede ser el pato de la boda que pague los costos. La situación se torna inviable con aumentos constantes que impactan directamente en el bolsillo de los productores.

Todo impuesto distorsivo afecta la confianza y la previsibilidad. Todo insumo tiene una carga impositiva asfixiante. La componente impositiva de la energía actúa como freno a la producción y el empleo. 

Hay un camino largo, donde se reforzará el diálogo y ese es el camino para entenderse y lograr acuerdos. Es el momento de entender al campo como un generador de trabajo, arraigo local, desarrollo del interior y por sobre todas las cosas, entender que el campo no es solo producción y exportación, sino también un eslabón social dentro del vasto territorio argentino.

Por eso, el 2018 debe ser el año donde la competitividad empiece a llegar a nuestro sector, con reglas claras, y avanzar hacia las metas necesarias.

Con algunas medidas alentadoras, el sector agropecuario ha aumentado las exportaciones en más de un 30% desde 2016 y el país volvió a ser líder mundial.

La producción agrícola, por su parte, creció un 24%, mientras que la venta de maquinarias aumentó en un 60%. Y un dato no menor: se mejoró la calidad ambiental de los suelos agrícolas al incorporar más superficie de los cereales como trigo y maíz.

Esto es solo el principio, se debe consolidar a las economías regionales y apostar a generar más y mayor empleo agregando valor a la producción en origen. Esa es la manera de poder alcanzar resultados que hagan a nuestro país más competitivo.

Con un tipo de cambio retrasado y altas tasas de interés, la consecuencia es la contracción del sector. La reforma tributaria sin ajuste por inflación, aumentos de los inmobiliarios inmediatos y confiscatorios contra la reducción de tasas y sellos a 2 años, son ejemplos de que la reforma va en sentido contrario a la competitividad. Los estados provinciales y municipales se fagocitan el intento de la Nación de bajar la carga impositiva.

Columna publicada por la agencia de noticias Télam.

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Por favor, la Toyota Hilux en enero fue la más vendida, casi 4900 vehículos solo por dar un dato de lo bien que la va al campo. Y encima se siguen quejando!
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Aldus, es cierto todo lo explicás. Pero entonces, cuando escriben un artículo que no generalicen, porque en este país, los grandes siempre buscan ocultarse tras los chicos para sacar más ventaja. Además, creo que antes de plantear una reforma impositiva, nos debemos una discusión de fondo sobre cuál es la mejor distribución de la carga impositiva entre el capital y el trabajo. Y donde aplicamos la carga tributaria si sobre los patrimonios personales o sobre los bienes transables. Después hablamos por sector. Y en cada sector, por tamaño de las empresas.
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Debe aclararse que eso a lo que le llaman "el campo" no es, de ningún modo, un sector uniforme. Esto queda en general reflejado en lo que representa cada entidad: en la Federación Agraria se juntan los pequeños y medianos (digamos, entre 50 y 300 hectáreas), en Carbap, donde está Chiesa (que creo que es de Macachín) los medianos, y en la Sociedad Rural los terratenientes más grandes, aunque esto tampoco es siempre cierto, mientras que Coninagro, regenteada históricamente por los comunistas, se ocupa de las cooperativas. Fuera de esto, no es la misma la situación de uno que hace trigo, soja o que tiene tambo. Y las llamadas economías regionales también son otra cosa. Así que es un tema complejo.
Lo que sí es evidente que los grandes beneficiarios son los oligopolios exportadores, de los que Dardo no habla nada. Y es terrible que, luego de haberles sacado o reducido las retenciones este gobierno, no se les haya impuesto un plazo razonable para liquidar, como fue casi siempre. Con esta ventaja, están esperando un dólar alto para liquidar y son un eslabón más de la larga cadena de especulación que arruina a este país.
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La gran fuente de rentabilidad del campo durante los últimos 12 años (la soja) ahora no es tan rentable, mientras que los costos de producción siguen subiendo. Y no todos sembramos soja, eh?
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El Sr Presidente Macri debe producir un cambio drástico en su gabinete. Los ineptos Peña, Dujovne, Caputo y varios más le llevarán a la ruina como gobierno, y nos seguirán hundiendo como país. Macri debería reflexionar seriamente porque las oportunidades se van acabando. Basta de pseudogradualismo y de fulbito para la tribuna. Es hora de meter mano en el lodo del gasto público y producir un giro notable en la política macroeconómica. No se puede seguir con los impuestos más altos del mundo y aún así con un deficit público infinanciable. El camino actual es demencial e inviable.
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La que faltaba. El campo, el gran beneficiado de la era Macri por la baja de retenciones entre otras cosas, quejándose de lo que le toca pagar. Que queda entonces para un jubilado o un maestro. Por favor, Sr Chiesa: el campo es un sector privilegiado, queda bastante ridículo seguir insistiendo con este tipo de discursos donde los ricos se quieren hacer pasar por necesitados
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ustedes lo pusieron. Ahora haganse cargo del muerto
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Pero yo pregunto: ¿cuánto ganaron? No sólo hay que ver cuánto pagan de impuestos, sino los patrimonios que tienen acumulados. Este no es el único país donde los impuestos pesan tanto, y sin embargo, las riquezas se siguen acumulando entre los empresarios, no entre las personas de ingresos fijos. Basta mirar la evolución de la distribución de los ingresos para comprobarlo. Lo que pasa que ahora no pueden ocultar plata en paraísos fiscales con tanta facilidad como en el pasado, y entonces avanzan sobre la estructura de los impuestos. Sobre todo, teniendo un empresario en el gobierno acostumbrado a tener cuentas ocultas en el exterior.