20.02.2011
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Por una nueva ley de Adopciones en la provincia de Buenos Aires.
Por Raul Pérez
Esta primera nota, forma parte de una sucesión de aportes que estamos dispuestos a plantear, en torno al tema de la adopción junto a distintos profesionales en la materia. 
Sin dudas, la adopción es una problemática en la que debemos avanzar y que nos presenta un doble desafío desde lo humano: El “convertirnos” en padres y el deseo y la necesidad del niño, de encontrar e “identificarse” con una familia, en definitiva, ser parte de ella.

En Europa se habla de adopción e inclusión porque los bajos índices de natalidad, en algunos países, produjeron el cierre de las oficinas de adopción. Esta realidad llevó, a quienes deseaban ser padres adoptivos, a repensar la adopción y así romper con el arraigo a adoptar niños de la propia nacionalidad y abrir las puertas a la adopción internacional.

Esta adopción requiere de una conducta inclusiva de los flamantes padres, son chicos que no sólo han cambiado de familia, sino de país y, la mayoría de las veces, de continente. Las familias adoptan niños de otros orígenes y se ven obligadas a trabajar en la inserción social dentro y fuera del grupo familiar. Algunos niños pueden ser muy diferentes por las características de su cultura, costumbres, idioma de origen. Los padres se enfrentan al desafío de aprender a aceptar e incluir a ese pequeño, nuevo miembro de la familia junto con sus hábitos y su bagaje cultural. Vale la pena mencionar que UNICEF –el organismo creado por Naciones Unidas y que trabaja en forma permanente por el bienestar de la infancia- no considera positivo para los niños la adopción internacional, salvo situaciones muy particulares.

En estas latitudes, el escenario es otro, sin embargo, la adopción también cumple un rol inclusivo.

Muchos chicos pasan la infancia vagando en las calles o en hogares de menores y gran cantidad de parejas o personas solteras buscan ser padres adoptivos. La adopción es el puente que lleva a cada uno de esos niños que, por diferentes razones, fueron abandonados por sus familias de origen, con otra familia que está dispuesta y deseosa de recibirlo.

Así, adoptar un hijo es ser parte de un complejo pero eficiente modelo de colaboración interfamiliar y de inclusión social, que permite la reinserción en el sistema social de un niño que, de otro modo, posiblemente estaría destinado a la exclusión.

En la exclusión, vale la pena aclararlo, estos niños no encuentran grandes propuestas. La mayoría de ellos viven como vagabundos, sin escolarización y siendo explotados y abusados, encontrando sólo el camino de la delincuencia o la prostitución como modo de vida aún en la vida adulta. Muchas mujeres, víctimas de la exclusión, pasan a integrar el mercado de la venta de bebés, algunas veces, siendo ellas mismas víctimas de la trata de personas.

Adoptar es aceptar al hijo como propio sin adueñarse de él, las familias adoptantes saben que el registro de la familia de origen es un documento que el niño adoptado puede consultar a partir de los 18 años. Por lo tanto, las familias adoptivas pasan a ser familias que ayudan a otras familias que, por motivos que ignoran y no deberían juzgar, han renunciado a continuar con la crianza de sus hijos. Estas parejas o familias que adoptan, cambian su estructura y crecen con la llegada del niño y cada integrante, cumple un nuevo rol en la sociedad, se comprometen a brindarle un hogar, una educación, una familia: Pasan a ser padres.

Vivir en la calle o en una institución después de su abandono, no les puede dar a esos niños una contención ni siquiera similar a la que brinda el entorno familiar, ésto nos lleva a repensar y promover la adopción.

Diana Marré dice que la mayoría de los niños abandonados no son huérfanos, sino huérfanos sociales. La sociedad intenta contenerlos desde muchos lugares: ONGs, hogares para chicos huérfanos, asistencia. Sin embargo, la adopción es el camino más sensato para cambiarles la vida y darles un nuevo espacio dentro de la sociedad.

Otra forma de adopción todavía más llamativa y que demanda un compromiso social altísimo, es la llevada a cabo por madres y padres que adoptan niños con enfermedades crónicas o algún tipo de discapacidad cuando sus familias no pueden continuar con su cuidado. Estas familias suelen ser familias transitorias, aunque a veces se logran adopciones permanentes de este tipo.

Así, la adopción interviene en forma directa y positiva en la inclusión social. Los chicos sin padres tienen la posibilidad de encontrar un hogar, una educación y, una familia. Un chico adoptado, es un chico menos en las instituciones, en la calle, o en el mercado de trata de niños con lo terrible que es ese destino. Los padres adoptivos, saben que están siendo parte de una cadena de favores.

Las demoras en los trámites de adopción, llevan a brechas generacionales entre padres e hijos que suelen tener, más de una década de diferencia con sus pares en la escuela.

Promover y facilitar responsablemente la adopción, colabora en desalentar la trata de bebés y niños, la trata de mujeres, la exclusión social, el analfabetismo y, en ocasiones, de plantear la delincuencia o la prostitución como las únicas alternativas posibles. 
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"Diana Marré dice que la mayoría de los niños abandonados no son huérfanos, sino huérfanos sociales" -ENTONCES QUE EL ESTADO HAGA ALGO CON LA GENTE DE ESTA SUCIEDAD QUE SE APROVECHA DE LOS MENORES DE EDAD Y LOS HACEN TRABAJAR ARRANCÁNDOLOS DE SU ENTORNO, UNA MUJER TIENE HIJOS X DOCENAS PARA COBRAR UN SALARIO Y LOS REGALAN A ESOS ABUSADORES QUE LOS MANDAN A VENDER A UN BONDI. EL ESTADO, LO SABE. ENTONCES PORQUE NO PROTEGEN AL MENOR? HAY MUCHO POR HACER CON RESPECTO A LAS LEYES... ME PARECE QUE VENIMOS RETRASADOS
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quisiera que en esta ley se incluyan los niños que son criados por padres de corazon y no adoptados.que despues de mucho tiempo la madre quiera llevarselos,aunque nunca perdieron el vinculo biologico..y los niños no quieren irse del lugar donde se criaron,pero si ver a sus padres biologicos..y la justicia los obligan a vivir en un lugar no deseado
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Por una sociedad sensata. Y para que se termine la compra-venta clandestina de niños.
Apoyemos al diputado Raul Perez.
Y VICTORIA, VICTORIA PARA LA HUMANIIDAD.
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Este individuo es el que opera en Diputados en contra de las leyes anti-tabaco. Una verguenza.
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VOS CHANTA, SINVERGUENZA, A VER CUANDO DEJAS DE OPERAR$$$ PARA LOS BINGO$$$ Y TABACALERA$$$ Y DEJAS QUE LA LEGISLATURA APRUEBE UNA LEY 100% LIBRE DE HUMO, ASI LA GENTE SE DEJA DE ENFERMAR.
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Totalmente de acuerdo contigo, Raáául. Hay que reformar la Ley de adopciones. Se debe agilizar, para que miles de niños no crezcan en hogares mientras miles de parejas ven pasar los años llenos de frustraciááon por no poder adoptarlos.
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Felicito y adhiero ,no sólo al proyecto de adopción,sino a una situación que me tocó muy de cerca y es la fertilización asistida gratuita y para todos aquellos que desean y por impedimentos producidos por alguna patología de algunos de los componentes de la pareja,no lo pueden ser (padres).La ley de adopción en Argentina es,hoy en día casi un imposible,y habiendo como bien dice la nota tantos niños que son HUERFANOS SOCIALES,es de destacar lo que este diputado está realizando en materia legislativa para fortalecer los lazos familiares o poder conformar una familia como todos la soñamos.Felicitaciones Dip.Perez