Reforma Previsional19.12.2017
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Exclusivo: La autocrítica en la intimidad del Gobierno por la batalla de la reforma previsional
LPOAdmiten que la combinación de los incidentes con la virulencia de los diputados K los agarró con la guardia baja.

El Gobierno hizo este martes una autocrítica puertas adentro luego de la batalla que se libró dentro y fuera del Congreso por la reforma previsional, que tuvo momentos de un caos social que incluso amenazó con hacer caer la ley.

En el Ejecutivo admitieron a LPO que no sólo los cacerolazos del lunes por la noche los tomaron por sorpresa, sino toda la estrategia del kirchnerismo, que logró instalar un discurso negativo sobre la nueva fórmula para calcular las jubilaciones. En el Gobierno dieron por descontado que el proyecto seguiría su curso con la tranquilidad que se aprovó en el Senado y reposaron sobre el acuerdo que habían firmado con 23 gobernadores.

Como el tema no había traído contratiempos en la Cámara Alta y los medios estaban abocados a la búsqueda del submarino ARA San Juan, la Rosada prefirió no salir a explicar la fórmula previsional. Pero el tema estalló en la tapa de los diarios un día antes de la sesión del jueves pasado y el kirchnerismo, junto al resto de la oposición, lo supo explotar contra el Gobierno, que llegó tarde para dar explicaciones.

En el gabinete reconocen que nunca previeron la explosiva combinación de un bloque kirchnerista de 70 diputados ultra agresivos coordinados con incidentes y protestas en la calle.

El propio Mauricio Macri reconoció en conferencia de prensa que pudo haber fallas en el modo de explicar la reforma. "Siempre se puede mejorar en comunicación", aseguró el presidente.

Pero más allá del impacto del tema en los medios, en el Gobierno nunca imaginaron que el quórum se complicaría por la combinación entre el bloque de 70 diputados kirchneristas ultraagresivos en el recinto y los desmanes que se producían de manera sincronizada en la plaza de los Dos Congresos, monitoreados según el Ejecutivo por algunos de los diputados opositores.

Esa combinación, que el kirchnerismo empezó a explotar el jueves, cuando estrenó el nuevo bloque encabezado por Agustín Rossi, los agarró con la guardia baja.

Además, en el gobierno algunos funcionarios había sugerido a Macri patear el análisis de las reformas para después de fin de año atentos a la fuerte carga simbólica que tienen los diciembres en la Argentina desde el 2001, pero el presidente quiso sacarlas ahora. Algo de ese debate dejó trascender este martes cuando dijo que podría haberse ido de vacaciones tranquilo, pero prefirió acelerar el tratamiento de las leyes.

Al mismo tiempo, en el Gobierno entraron en alarma en plena sesión por la ruptura de acuerdos de algunos diputados, que no responde a la traición de los gobernadores que habían firmado el pacto fiscal y se fotografiaron ayer mismo con los principales funcionarios de la Rosada, sino a una interna entre los propios gobernadores y los diputados de sus provincias que adelanta la pelea por la sucesión.

Máxicmo Kirchner en la agitada sesión del lunes.

En ese sentido, en Cambiemos esperaban que el salteño Juan Manuel Urtubey aportara tres votos, de los diputados Pablo Kosiner, Andrés Zottos y Javier David. Pero en medio de la sesión, David dio vuelta su voto y se pronunció en contra de la reforma, desgajando el acuerdo de Urtubey con el Gobierno. 

El salteño Javier David rompió en medio del recinto el acuerdo con la Rosada y votó contra la reforma. Fue uno de los varios casos de diputados que se enfrentaron a sus gobernadores, que ya talla la interna por la sucesión provincial.

David y Kosiner son dos de los anotados para la sucesión del gobernador salteño, quien luego de la maniobra del primero enfureció y ahora se inclina por bendecir al segundo.

En el gobierno explicaron a LPO la particular dinámica que complejiza los acuerdos: "En las provincias ya empezaron las internas por la sucesión y en muchos casos son los diputados los que buscan ese lugar y se empiezan a pelear con sus gobernadores".

En ese sentido también sorprendió al Gobierno la votación de los santiagueños. El gobernador Gerardo Zamora, que había votado como senador con sus otros dos senadores a favor de la reforma, garantizó el voto de la diputada Graciela Navarro y de los tres radicales de su provincia. Zamora es radical y el Gobierno consiguió gestionar esos votos por medio de Gerardo Morales.

Lo que no esperaban era que la esposa de Zamora, Claudia Ledesma Abdala, votara en contra. Abdala fue gobernadora hasta la semana pasada y tiene mejores índices de popularidad que su sucesor y le advirtió que no estaba dispuesta a pagar el costo político de votar una medida antipática.

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El enfoque de la nota desvía la atención sobre la cuestión de fondo. La verdadera autocrítica sería evaluar la cantidad de gente que se manifestó genuinamente en contra de recortar el ingreso a los jubilados. Tanto durante el día (y esto, más allá de los violentos que sólo sirvieron para tapar esa realidad) como durante la noche con los cacerolazos. Todo lo demás es la bosta corporativa de siempre. Y en la elecciones del 2019 veremos si esto no ha sido una victoria pírrica.