Sebastián Depolo30.04.2017
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"Que la candidatura de Lagos no haya prendido en Chile muestra que la gente busca algo distinto"
Por Cristian Lora (Santiago, enviado especial)El jefe de campaña del Frente Amplio chileno explica la estrategia de esa fuerza.

"Organizar el pesimismo". Ese es el estado de WhatsApp que eligió Sebastián Depolo, el jefe de campaña del Frente Amplio chileno, un armado que busca consolidarse como una tercera alternativa a la histórica alternancia entre la Concertación (hoy Nueva Mayoría) y la centro derecha.

El Frente Amplio, una especie de Podemos transandino, irrumpió en el escenario político chileno con fuertes cuestionamientos a la coalición de gobiernos que lidera Michelle Bachelet. Lleva como candidata presidencial a la periodista Breatriz Sánchez, y las encuestas la ubican como una tercera fuerza alcanzando el 11% de las preferencias.

"El sistema político tradicional no es capaz de procesar las nuevas demandas ciudadanas", asegura Depolo a LPO en un pequeño café del barrio Providencia, en Santiago. Sociólogo y profesor del departamento de Ingeniería Industrial en la Universidad de Chile, el jefe de campaña analiza la situación política de Chile de cara a las elecciones de noviembre.

¿Por dónde pasan los desafíos del Frente Amplio para ser una alternativa entre Nueva Mayoría y Chile Vamos?

Nosotros decimos que este es un año clave porque necesitamos emerger para cambiar el sistema electoral en Chile. Eso es muy relevante y hay posibilidades de construir una nueva bancada parlamentaria y una nueva fuerza política. El Frente Amplio emerge como un proyecto de construcción no electoral, sino más político y social de una nueva fuerza política en Chile para disputar la hegemonía que estos dos grandes bloques tuvieron desde la vuelta de la democracia.

¿De dónde surge este frente?

El proyecto del Frente Amplio surge de la unión de distintos grupos políticos que invita a la ciudadanía a ser parte y tomar el poder. Nosotros decimos 'tomar el poder para devolver poder'. Y lo que estamos haciendo es una construcción desde las bases que lleve a construir una nueva fuerza política.

En Chile tenemos un voto voluntario implementado hace muy poco que generó una abstención enorme. En la última elección municipal votó el 35% de los chilenos. Nosotros queremos revertir eso porque sabemos que las coaliciones tradicionales perdieron votación y la gente dejó de votar. Nosotros lo que queremos es ir a buscar a esa gente que dejó de votar para que vote por esta alternativa.

¿Crees que Nueva Mayoría se arrepiente del voto voluntario?

La Nueva Mayoría reconoció que fue un error pasar al voto voluntario, ellos se vieron perjudicados. Acá en Chile el socialismo o la centroizquierda está profundamente colonizada por el modelo de democracia liberal. Nosotros nos oponemos a eso. Queremos un Estado más fuerte donde haya compromiso social y por lo tanto creemos que votar es una obligación. Ahora, también creemos que Chile no puede volver por decreto al voto obligatorio. Hay que hacer una discusión política profunda. Nuestra Constitución es del ‘80, fue reformada varias veces pero no es capaz de dar cuenta del Chile del siglo XXI.

En Chile se está trabajando en modificaciones en la ley electoral, una ley que trae algunos problemas insólitos y que a ustedes les tocó vivir.

Yo pertenezco a un partido que se llama Revolución Democrática. La ley de partidos políticos en Chile es de la dictadura y en su esencia lo que propone es que no existan los partidos y una de las cosas que decía era que los partidos no podían llamar en su nombre a la subversión nacional. Y a nosotros nos prohibieron el nombre por contener la palabra ‘revolución'. El Servicio Electoral nos quiso prohibir y eso generó una polémica muy grande. Finalmente terminamos imponiendo el nombre.

¿En los años en que gobernó la Concertación no impulsaron reformas importantes en esa ley?

En Chile existe una democracia muy protegida, muy resguardada, con muchas barreras que hace difícil que nuevos actores puedan competir.

Lo que nosotros decimos es que esto da cuenta de que todavía existen muchos amarres institucionales que la Concertación no fue capaz de modificar en 25 años y que nosotros creemos que ya no va a modificar. La constitución de nuevos partidos políticos y la emergencia de nuevas fuerzas políticas en Chile es muy difícil. Existe una democracia muy protegida, muy resguardada, con muchas barreras que hace difícil que nuevos actores compitan y nosotros estamos tratando de quebrar eso.

Muchos de ustedes surgieron de la lucha estudiantil de 2011. ¿Eso gestó nuevos actores?

Nosotros tenemos tres diputados que surgieron de esas luchas: Gabriel Boric, del Movimiento Autonomista; Giorgio Jackson, de Revolución Democrática; y Vlando Morosevic, que es del Partido Liberal.

Ellos surgieron como consecuencia de la lucha estudiantil.

Eso fue producto de dos cosas: de la lucha estudiantil como movilización masiva que tenía el 80% de apoyo de la ciudadanía. Pero además, es resultado de proyectos colectivos. Nosotros nos dimos cuenta que el sistema institucional no iba a resolver la demanda estudiantil. De hecho, nos estamos dando cuenta ahora que la reforma educacional que está impulsando el gobierno es insuficiente para los objetivos que nos habíamos puesto. Esto da cuenta que el sistema político tradicional no es capaz de procesar las nuevas demandas ciudadanas.

En 2011 hubo muchas movilizaciones en Chile no solo por el movimiento estudiantil. Tenemos problemas ambientales debido a un modelo muy extractivista que genera conflictos ambientales importantes. De hecho una parte importante del Frente Amplio es el Movimiento Ecologista que tiene que ver con nuevas luchas que la ciudadanía está dando a nivel global.

Nosotros emergemos con la fuerza de esta movilización masiva del movimiento estudiantil pero además, con otras movilizaciones que llevaban en Chile mucho tiempo acalladas no representadas por la política tradicional.

¿Crees que Nueva Mayoría renunció a la agenda reformista con la Bachelet que había llegado al poder en 2013?

El problema de Nueva Mayoría es que es una coalición electoral que no comparte un proyecto político común. Esa gran diversidad que era necesaria para poder construir una mayoría política o electoral no devino en una unidad programática. Entonces, lo que sucede es que el gobierno diseña una reforma educacional o una reforma tributaria que luego no es apoyada por los propios partidos de ese gobierno.

Nosotros entendemos que en el debate parlamentario las cosas pueden ir cambiando pero los principios de la oferta de Bachelet en 2013 no se cumpleiron. Educación gratuita no hay, una nueva regulación en el sistema universitario no hay y la reforma tributaria no es suficiente para los desafíos que tiene el país.

¿Porqué no quedaron conformes con la reforma tributaria?

En Chile tenemos una desigualdad brutal. Una concentración de la riqueza muy grande en pocas familias y pocos grupos económicos. Y la reforma tributaria terminó siendo por la presión del empresariado muy y fue muy difícil de implementar. Creemos que es una mala reforma que va a favorecer nuevas formas de evasión. Si bien recauda mal, a lo mejor no recauda de la manera en que nosotros esperábamos, de una manera más progresiva.

Creemos que el gran error del gobierno de Bachelet fue hacer una reforma sin la movilización social detrás. Es decir, avanzó en una reforma mirando a los poderes fácticos de este país como el empresariado y la derecha y dio la espalda a quienes nos habíamos movilizado por estos cambios. Y ese es un grave error de gestión política del cambio. Porque cuando uno quiere cambios profundos necesita tener en claro cómo se gestiona políticamente ese cambio. El gobierno de Bachelet no fue hábil de entender que necesitaba a la ciudadanía de su parte.

¿Vos hablabas de una democracia con amarres con la dictadura. Imagino que son difíciles los cambios en Chile?

Chile es un país muy difícil de cambiar por esos amarres institucionales, pero además porque culturalmente es un país neoliberal. La gente es individualista, existe poca vida de barrio, poca comunidad, poca organización ciudadana y civil.

¿Ustedes llamaron a votar por Bachelet en la segunda vuelta?

Así es. Incluso algunos cuadros nuestros participaron del diseño de la reforma, pero terminamos renunciando cuando entendimos que era insuficiente y que no se cumplían los objetivos y porque nos dábamos cuenta que muchos parlamentarios de Nueva Mayoría en realidad estaban en contra de los principios de la reforma.

Acá hay muchas cuestiones cruzadas. Hay intereses económicos. Nos dimos cuenta que muchos empresarios financiaban a políticos que están en contra de estos cambios y que hay cierto lobby empresarial porque en Chile todo es un mercado. La educación es un mercado, la vivienda es un mercado, la salud es un mercado. Entonces hay actores de esos mercados que presionan fuertemente a los políticos para no cambiar las cosas.

Milton Friedman acuñó el término del milagro chileno. ¿Ese apogeo está en crisis en Chile?

El modelo que se impuso en Chile a mediados de los 80 se agotó. Dio todo lo que tenía para dar.

El modelo que se impuso en Chile a mediados de los 80 tenía tres características: una democracia de baja intensidad, no mucha participación política; un modelo de desarrollo básicamente importador de manufacturas y exportador de materias primas; y una apertura internacional para poder vender esa materias primas. Ese modelo se agotó. Dio todo lo que podía dar. Pero además, generó consecuencias muy negativas como la privatización de los recursos naturales, la productividad esta estancada desde el año ‘97. Ese modelo, que a lo mejor para las condiciones políticas y estructurales de los ‘80 fue virtuoso. Porque yo no puedo negar que se bajó de 40 a 13% la pobreza en Chile. Eso es verdad, pero todos los modelos tienen su límite.

Lagos se retiró advirtiendo advirtiendo el regreso de una "ola de reestauración mercantilista y conservadora" en Chile. ¿Qué opinión tenés de esa afirmación?

Dos cosas: primero que la caída de lagos es muy simbólica en Chile. Lagos es uno de los actores más importantes de la transición a la democracia. Desde su oposición a la dictadura hasta su gobierno donde se termina de implementar este modelo de mercantilización. Creemos que ellos hacen una mala lectura de decir que la mercantilización viene por otro lado, cuando esa mercantilización la instauraron ellos porque fueron parte de un acuerdo estratégico nacional.

Yo comparto el diagnóstico de que el modelo está en crisis, pero no comparto que la solución sea unirse en torno a las mismas banderas que se levantaron en los ‘90 y en el año 2000 en Chile. Estamos de cara al siglo XXI y que la candidatura de Lagos no haya prendido en la ciudadanía demuestra que la gente busca otra cosa. Algo distinto a lo que vivimos estos últimos 25 años.

Una de las fallas de Nueva Mayoría es que no fue capaz de generar recambio. Ellos están repitiendo el guión de una película que los chilenos ya no queremos ver. 

¿A ustedes los sorprendió que declinara su candidatura o era algo que venían percibiendo?

Se venía viendo porque la política institucional en Chile mira todo el tiempo las encuestas, el comportamiento estratégico de los partidos políticos tradicionales busca todo el tiempo la popularidad para mantenerse en el gobierno. Y como no tenía apoyo ciudadano, como no prendía en las encuestas, veíamos venir que se bajaba de la candidatura.

¿Crees que le hicieron un vacío a Lagos en el partido?

Una de las fallas de Nueva Mayoría es que no fue capaz de generar recambio. Bachelet va por el segundo período, la Concertación llevó dos veces a Eduardo Frei, una vez ganó y otra perdió. Ellos están repitiendo el guión de una película que los chilenos ya no queremos ver. Si Lagos hubiera sido el candidato, sería la tercera vez que la Concertación presenta un ex presidente como candidato. Eso demuestra un agotamiento de la fuerza. Las nuevas generaciones están en el Frente Amplio, no están en Nueva Mayoría. Hay jóvenes, pero no hay nuevas generaciones políticas con liderazgos reconocidos.

Nosotros, en el Frente Amplió, tenemos dos de las tres figuras más reconocidas políticamente y con mayor futuro: Jackson y Boric. El primero es Alejandro Guillier, el candidato de Nueva Mayoría.

¿Quién dice eso?

La encuesta CERC-Mori. Y ahí hay otra cosa característica de Chile: una encuesta que hace el empresariado. Es una encuesta que hace Grupo Matte, un holding histórico en este país abocado a la explotación papelera. Esa familia tiene este centro de estudios públicos desde los años ochenta desde donde se defienden las ideas liberales del modelo. En Chile no hay una encuesta neutra, la Universidad de Chile no tiene encuestas. Eso también te habla de la precarización del debate político.

El hecho de que Piñera esté posicionado para ser el próximo presidente de Chile tiene que ver con la debilidad de Nueva Mayoría y no con la existencia del Frente Amplio como un tercer actor. 

Imagino que muchos de los que votaron a Nueva Mayoría, este año van a votar al Frente Amplio. De manera que eso puede llevar a una victoria de Piñera. ¿No corren riesgo de ser funcionales a la derecha?

Yo creo que Piñera estaba posicionado a ser el próximo presidente de Chile antes que nosotros existiéramos. Esto tiene que ver con la debilidad de Nueva Mayoría y no con la existencia de un tercer actor. Si bien nuestra apuesta estratégica es llevar a votar a la gente que no está votando, mucha gente que está decepcionada con la Nueva Mayoría va a votar por nosotros. Eso es una realidad. La acusación que nos hacen de que va a volver la derecha por nuestra aparición es injusta porque la derecha iba a volver por los errores de Nueva Mayoría.

¿Existe esa acusación?

Existe muy fuerte esa acusación. Por ejemplo nos hacen muchas preguntas sobre qué vamos a hacer en segunda vuelta. Nosotros decimos: ‘bueno, veamos primero quién pasa a segunda vuelta'. Yo creo que nueva mayoría es un proyecto que fracasó.

¿A diferencia de su primera campaña electoral, Piñera esta apostando al contacto con los chilenos?

No lo vi en el terreno, ellos tienen un problema serio y es que en Chile hay un cuestionamiento muy fuerte a la vinculación entre riqueza y política. Y Piñera esa contradicción en sí misma. Es un empresario que se focalizó en la especulación financiera y nunca tuvo una empresa productiva, su fortuna es comprar y vender empresas. Es una fortuna financiera.

¿Coincidis con quienes dicen que el Frente Amplio debe demostrar que es una alternativa seria y no solo una fuerza molesta con los partidos o coaliciones tradicionales?

Coincido en que estamos desafiados, pero estamos desafiados porque estamos emergiendo. Estamos haciendo un programa desde las bases. En Chile hay 360 comunas y ya tenemos Frente Amplio en 100. Apostamos a un debate programático de abajo hacia arriba.

Es un trabajo arduo. A diferencia de lo que estamos acostumbrados en Chile donde un candidato dice: ‘éstas son mis propuestas. Apoyenme', nosotros queremos buscar los problemas y las soluciones junto a la ciudadanía. Tenemos una crisis muy importante con el sistema de pensiones, un sistema privatizado, individualizado. Todas las promesas que hizo como sistema no se cumplieron, la cobertura es muy baja y con una brutal diferencias entre hombres y mujeres. Ese sistema hay que cambiarlo de raíz, y lo que propone Nueva Mayoría es sólo reformarlo.

¿Te molesta la comparación entre el Frente Amplio y populismo?

Depende de lo que entendamos por populismo. En América Latina es como una etiqueta que le ponemos a la gente que quiere gobernar con la mayoría. Yo tengo una visión distinta, y es la de gobernar para la mayoría y construyendo mayoría. Es una etiqueta difícil de quitar cuando decimos que queremos que la gente sea protagonista, pero no protagonista en el sentido de lo carismático, nosotros no estamos construyendo peronismo. Lo que estamos construyendo es una fuerza política y social que tenga arraigo en la ciudadanía, en los movimientos sociales pero que también tenga capacidad para disputar institucionalidad. En Chile existió durante toda la transición una izquierda extra parlamentaria, donde estaba el comunismo y otras fuerzas políticas y esas fuerzas políticas no daban el paso a lo institucional. El Frente Amplio es una apuesta de pasar de la movilización social a la disputa institucional.

Lo que está pasando en Chile es parecido a lo que pasó en España donde de dos grandes coaliciones se licua a tres o cuatro. Nosotros miramos más el proceso político español que otros latinoamericano.

También entiendo que miran la experiencia del Frente Amplio uruguayo.

Exacto, en Uruguay el Frente Amplio tiene 46 años y surge mirando la experiencia de la Unidad Popular chilena. Entonces lo que planteamos es una reconexión histórica, no con el 70, pero sí en cómo podemos tener una Unidad Popular del siglo XXI que tenga respaldo ciudadano.

Contás todo esto y pienso cómo el PC, con la historia que tiene en Chile, está afuera del Frente Amplio.

Yo creo que el PC está en un error estratégico importante de cara al siglo XXI. Yo quisiera que la nueva generación del partido comunista se sume al Frente Amplio. Pero entiendo que eso es impensable a corto plazo. Ellos están muy comprometidos con Nueva Mayoría y sienten que ahí está el espacio de transformación. Son procesos largos y también pasa por que nosotros demostremos que somos un proyecto serio para Chile.


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Pel0tudo cuántico. No le pifia al diagnóstico: le pifia en forma descomunal a la estrategia política.

Me pregunto si este partidejo continuará luego de las elecciones.
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Bien, la misma m....a que gobierna Uruguay, de la misma familia ideologica del chavismo, correismo, evo, ortega y el PT brasilero, la misma lacra, tristisimo la verdad.