Salvataje político y económico de Lula a Cristina
El presidenta brasileño y Cristina Kirchner ratificaron su alianza ante más de 1.000 empresarios. Lula llegó al país para respaldar a la Presidenta preocupado por la derrota del Senado. Se habla de un Plan Marshall brasileño y una inyección de 600 millones de dólares en la castigada economía argentina. Néstor Kirchner estropeó la seriedad del evento, sumando de apuro a Chávez y Evo Morales.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 04/08/08, 09:57
La Política Online anticipó tres semanas atrás en exclusiva el desembarco en la Argentina de Lula da Silva, con la comitiva empresaria y política más importante de su país que alguna vez haya pisado estas tierras.
La magnitud de la movida responde a la preocupación como líder regional que invadió a Lula, cuando luego de la derrota del kirchnerismo en el Senado se enteró que Néstor Kirchner quería forzar una renuncia de su esposa. El entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández, fue quien le pidió que intercediera para “cuidar” a Cristina y darle gobernabilidad.
En un gobierno que además de severa debilidad política enfrenta urgencias financieras, este operativo de protección, obviamente incluye el aporte de fondos, que según publicó hoy Ambito Financiero podrían alcanzar los 600 millones de dólares, que se canalizarían a través del BICE que comanda Miguel Peirano.
Gesto de responsabilidad institucional de Lula acorde con su gravitación en el subcontinente, que fue empañado por Néstor Kirchner, quien cada vez queda más claro, es el principal impulsor de las iniciativas que más daño le hacen a la Presidencia de su mujer.
Es que celoso del protagonismo del brasileño, Kirchner apuró una visita del venezolano Hugo Chávez, para “neutralizar” a Lula. Como si fueran lo mismo. Vano intento por ocultar la creciente gravitación regional y global del brasileño. Y además, feo gesto el de pedir ayuda y luego maltratar al amigo.
Así las cosas, este mediodía, Cristina y Lula encabezaron un almuerzo con más de 1.000 empresarios argentinos y brasileños, en el que se filtró la ambigüedad que provocó en el vínculo el “enchastro” que causó Kirchner frivolizando una visita de inédito nivel estratégico bilateral, apurando una “cumbre” continental con invitaciones apresuradas a Hugo Chávez y Evo Morales.
En el almuerzo Lula y Cristian resaltaron que ambos países están ante una oportunidad "única" y abogaron por reforzar la integración; la Presidenta llamó a construir una "sinergia distinta"; el brasileño destacó que "los intereses soberanos son intocables"
El Marshall brasileño
La visita de Lula, que llegó al país acompañado por más de 300 empresarios, aparece como una clara señal de apoyo del brasileño a la Presidenta, afectada por la crisis que atraviesa el Gobierno tras el prolongado conflicto con el campo y los cambios en el gabinete.
Tras compartir la apertura del seminario, ambos presidentes almorzarán juntos en el Palacio San Martín acompañados por sus cancilleres, funcionarios de ambas administraciones y por un reducido grupo de empresarios.
Ayer, Cristina Fernández y Lula compartieron una comida en la embajada brasileña, de la que también participó el ex presidente Néstor Kirchner y el canciller Jorge Taiana. Junto al brasileño estuvieron el canciller, Celso Amorim, y el principal asesor en política exterior del país vecino, Marco Aurelio García.
Una agenda tensa
El clima político bilateral no es, sin embargo, el mejor. Fuentes del Gobierno comentaron anoche que el vecino país debe explicaciones por su comportamiento en la Ronda de Doha, una semana atrás, en Suiza.
Por directivas de Lula, Brasil apoyó la iniciativa de liberalización de barreras arancelarias industriales en la región sin revisión de los subsidios agrícolas propuesta por Estados Unidos y la Unión Europea en contra de las posiciones de la Argentina, la India y China. Ahora Lula quiere saber si la Argentina está interesada en alcanzar un acuerdo comercial con Europa.
El diario Ámbito Financiero publicó hoy la mejor cobertura de la gira, que va en línea con lo anticipado por La Política Online. Informó que la cargada agenda bilateral se comenzó a tratar anoche en la cena que compartieron en el soberbio Palacio Pereda, sede de la embajada brasileña, Lula, Cristina y Néstor Kirchner.
Alí además de la necesidad de retomar la negociación con Europa, Lula empezó a delinear la necesidad de acordar una relación industrial estable entre ambos países, hoy plagada de conflictos.
En ese sentido, Ambito informa que Lula hizo que el titular de la poderosa federación de industriales de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, participara de la cena y estaría tratando que mantenga un encuentro privado con Cristina, para que le transmita directamente sus reclamos.
Según esta versión Skaf considera poco competitiva la política industrial argentina y reclama una mayor apertura comercial del bloque para que las empresas paulistas puedan pensar más allá del Mercosur. El líder industrial piensa que no es necesario un dólar alto para competir y que la Argentina tiene que pensar más en la seguridad jurídica para atraer inversiones extranjeras, incluyendo las de su país. Simple sentido común, que seguramente no caerán nada bien en el matrimonio Kirchner.
En el capítulo amable de la visita, también se hablará de la manera de convertir al BICE de Peirano en una institución similar al BNDES brasileño, que subsidia a la producción con créditos blandos. Incluso se menciona un aporte de Brasil de 600 millones de dólares para este objetivo. Dinero que en definitiva en gran parte podría financiar la avanzada de empresas brasileñas en la Argentina, en sectores claves como agroindustria y energía.
Por ello, acompañan a Lula en esta visita la plana mayor del BNDES. Sin embargo, como bien informa Ambito Financiero el BNDES es financiado en la mayor parte de los fondos con el aporte de 0,3% de los salarios de trabajadores en relación de dependencia y autónomos, y la mayoría de los créditos van dirigidos a las grandes empresas brasileñas. Política que seguramente sería denunciada como “oligárquica” por los Kirchner.
Más aún si estos fondos van destinados a empresas vinculadas al campo, como en el caso de Brasil que hace rato entendió que en un mundo necesitado de alimentos, el pero negocio es pelearse con ese sector.
De hecho, la última línea (u$s 2.200 millones) anunciada por el BNDES la semana pasada se basa en créditos a una tasa subsidiada anual de 7% en reales (la inflación para este año se calcula en 6,5%), destinada a empresas agroindustriales alimentarias para que exporten a países desarrollados, que aprovecharía en su mayor parte la multinacional Sadia. Se trata, además, de una parte del plan por u$s 20.000 millones en créditos subsidiados.













