¿Moyano es parte del problema o de la solución?
El camionero es la única fuerza política y social de peso que conserva Kirchner para una estrategia de confrontación con el campo. Los camioneros bloquearon las rutas obligando a levantar la medida de fuerza. Sin embargo, una sutil línea a favor de la negociación une al líder de la CGT con la Iglesia y el ruralista Gerónimo Venegas.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 08/06/08, 17:55
Hugo Moyano es tal vez hoy uno de los actores sociales que mayor responsabilidad tiene en estas horas críticas. Concentra el enorme poder de fuego de conducir a los camioneros, que en un país donde los trenes ya no existen, es igual a concentrar la llave del abastecimiento de la sociedad.
Néstor Kirchner lo sabe y por eso sus estrategias más duras de confrontación no son las que apelan al folklorico Luis D´Elía que salvo repartir un par de trompadas mal dadas, no es mucho más lo que puede ofrecer. Es Hugo Moyano la carta brava del ex presidente, la que jugó días atrás cuando mandó a las camioneros –convenientemente escudados en el sello de “transportitos de granos”- a cortar las rutas para radicalizar la protesta agraria y asfixiar a la sociedad.
Pero mientras avanzaba esa jugada, el mismo Moyano que maneja a los camioneros, le pedía a Néstor Kirchner que aceptara la mediación de la Iglesia. Previsible, Néstor Kirchner tachó el reclamo de “boludez”.
Sin embargo, no es ninguna “boludez” el delicado juego político que por estas horas lleva adelante el camionero. Mientras aplaude a Néstor Kirchner en su raid de actos y plenarios partidarios, mantiene conversaciones privadas con destacados dirigentes de la oposición, así como dialoga con el cardenal Bergoglio.
El progresivo y discreto distanciamiento de los Kirchner que parece haber iniciado Moyano, habla a las claras de su refinado olfato, que en esta época de creciente conflictividad social lo está llevando analizar seriamente la posibilidad de resignar su reelección al frente de la CGT. Es muy poco probable que con el actual proceso inflacionario que demuele los salarios, la central obrera pueda continuar ejerciendo sin problemas, su actual rol oficialista. Algo de esto analiza el camionero.
Una pieza importante que aporta para configurar la aparición de un Moyano dialoguista, fue la sugestiva conferencia de prensa brindada el viernes pasado por el titular del gremio de peones rurales Gerónimo Venegas. Allí este sindicalista que mantiene una excelente relación con el camionero reclamó a las entidades y al gobierno que regresen al diálogo. Pero no se quedó allí. Rodeado de todos los gremios del sector rural, pidió textualmente que sea Moyano el mediador.
Como sea, la presión de pinzas que podrían ejercer Moyano y la Iglesia sobre Kirchner, forzándolo a negociar con el campo, aparece como una de las últimas opciones que le quedan al sistema para evitar la otra posible salida de este conflicto: el caos y la violencia.













