La renuncia de Alberto y los medios digitales
La crítica situación del jefe de Gabinete fue una primicia de La Política Online que desbordó al poder y los medios tradicionales.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 03/05/08, 13:13
El impacto del periodismo digital en los medios tradicionales y la política ya forma parte de la realidad. Lo que en todo caso está en discusión es como se acomodan los factores de poder tradicionales a la nueva situación.
“Desde que publicaron las versiones de la renuncia de Alberto, recibimos en 2 horas, 77 llamados de periodistas de todo el país”, confesó un vocero del jefe de Gabinete.
La frase resume el nuevo entorno que excede los aciertos –y errores- periodísticos de La Política Online. Los portales de noticias, que hasta ahora eran vistos como el primo pobre de los medios tradicionales se han ubicado en la vanguardia de la información, peleándole a los grandes diarios y a los políticos, la posesión de su bien más valioso: el control de la agenda pública.
Es sabido que nada incomoda más a quien detenta una posición de privilegio, que el cambio que no controla. En la noche caliente del miércoles, el jefe de Gabinete atribuyó en su exposición ante el Senado de la Nación, las versiones de su renuncia, a una información difundida por un portal –que no es este-. Y agregó que se trataba de un medio vinculado a “ex servicios de inteligencia”.
En rigor ese medio había reproducido un artículo de La Política Online. Práctica que realiza cotidianamente y sin autorización, al igual que decenas de portales. Y aquí vemos otro cambio profundo que se va moldeando ante nuestros ojos. La propiedad de la “noticia” pierde importancia y es la sociedad la que en un proceso autogestionado define a qué le asigna prioridad y veracidad.
Ya no son las tapas de los diarios, las que marcan la agenda. Una información surgida desde los márgenes de la comunidad noticiosa, como podría ser este portal, puede propagarse hasta monopolizar el discurso público y convertirse en una referencia que condiciona al poder.
La reacción habitual ante lo nuevo no controlado es la descalificación y el enojo. Primero se lo ignora y cuando la presión de la realidad vuele esa táctica inviable surge la descalificación. Un gran diario habló de “portales de noticias que buscan basura en los tachos”. Una generalización lamentable que no logra ocultar un dato objetivo: Tres días más tarde ese diario tuvo que referirse a un episodio que la sociedad ya había procesado.
Hay medios y medios
Hay periodistas que creen que su tarea se limita a forjar una buena relación con el poder de turno y escribir florido lo que el funcionario le dicta a las apuradas –hasta que llega la inevitable decadencia del poder y se consuma la ruptura previa a la búsqueda de la nueva “fuente”-.
La Política Online no dicta cátedra ni descalifica con agresividad. Bastante tiene con lidiar cada día con el gobierno más cerrado en términos informativos que haya vivido el país desde el regreso de la democracia. Trabaja con fuentes y chequea la información. Como todos los medios bien intencionados, tiene aciertos y errores. Su redacción esta integrada por periodistas que aman el periodismo. Punto.
Así como no todos los diarios ni todos los periodistas son iguales, no todos los portales son lo mismo. La diferencia la hace la gente que es la que otorga o quita credibilidad. Podríamos publicar cada día una lista de las noticias propias que grandes diarios toman de La Política Online sin citar la fuente. No vale la pena. El proceso de cambio cultural que está provocando Internet supera esas peleas de gallinero.
Es tan evidente la transformación que viven los medios, como la decadencia política de Alberto Fernández, que este portal viene informando sencillamente porque ocurre. Puede provocar enojo, pero eso no va a evitar que se informe, por ejemplo, la decisión de Néstor Kirchner de mantenerlo –por ahora- pero vacío de poder.
Ahí está el acuerdo de la carne cerrado por segunda vez por el jefe de Gabinete y por segunda vez desautorizado en la práctica ¿Cuánto falta para que se vaya? ¿Qué otra afrenta necesita para anoticiarse que algo cambio en su relación con Kirchner, quien por otro lado, ya no se cuida de insultarlo en reuniones privadas?
El poder es ingrato. El jefe de Gabinete es tal vez el político que más contribuyó –junto con Eduardo Duhalde- al encumbramiento de los Kirchner. Hoy le toca sufrir la misma suerte que él aplicó a viejos amigos, que dejó en el camino. Siempre pasa lo mismo. Ahora, cuando el sendero se inclina hacia abajo, regresa el diálogo y se abren los teléfonos.
El ejercicio de la humildad es una práctica saludable cuando se ingresa en territorios inexplorados. Un político que sabía mirar más allá de sus pasiones cotidianas lo dijo con más claridad: “Quien no tenga cabeza para pensar, más vale que tenga espaldas para aguantar”. Todo indica que el poder ha decidido fortalecer su espalda.













