La relación de Jaime con Alstom y el escándalo del Tren Bala
El secretario de Transporte es el nexo de la empresa con la Casa Rosada. La multinacional construyó una aceitada relación con el funcionario que le permitió llevarse muchos contratos de la era K. El pago “cash” de una obra de U$S 4 mil millones y la furia de Siemens que podría terminar en escándalo.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 27/04/08, 21:53
A la pila de denuncias penales que acumula el secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, podría sumar una más: la que el grupo alemán Siemens podría lanzar por las serias irregularidades que el funcionario realizó en el proceso de contratación de la fastuosa obra del Tren Bala para beneficiar a la firma ganadora, la francesa Alstom.
Según supo La Política Online, el gobierno abrió la licitación internacional con pliegos que guardaban una exigencia al menos llamativa: que el oferente llegue, además de con el proyecto para la obra que unirá las ciudades de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con el financiamiento acordado.
Por esto habría sido que Siemens, otro compañía acostumbrada a gozar de guiños oficiales en obra pública por las buenas migas que supo hacer con el ministro de Planificación, Julio De Vido, no tuvo otra alternativa que bajarse.
Lo curioso es que cuando quedó la francesa Alsom como única oferente, estas condiciones sufrieron notables modificaciones. Casi como si todo hubiera sido una maniobra para sacar a Siemens de la competencia y allanarle el camino a Alstom para que se quede con la obra más cara de la era Kirchner, que se dijo en un principio iba a costar 1.500 millones de dólares y antes que se mueva una sola excavadora ya escaló a los 4 mil millones.
Es muy difícil avanzar sobre precisiones fehaciente en este contrato, porque el gobierno lo encriptó ya que es conciente de sus vulnerabilidades, por decir lo menos. Pero fuentes del mercado, muy importantes, confirmaron a La Política Online que es que una vez que la firma germana se “abrió” de la compulsa, “Alstom y el gobierno renegociaron todo y prácticamente hicieron un pliego nuevo”.
Ahí es donde se haría presente tal vez la irregularidad más fuerte en todo el proyecto del Tren Bala.“Alstom inicialmente ofreció la financiación del Société Générale, quien exigía que la Argentina emita un bono por el total de la obra y lo ceda al banco a Francia. Es decir, pedían que paguen el total de la obra antes de poner un solo ladrillo”.
¿Cómo funcionaba esto? Muy simple. El banco se quedaba con el bono argentino e iba liberando los fondos a medida que avanzaba la obra. “Esto en la industria se considera como un pago cash, porque el Estado le da todos los fondos antes de empezar la obra. Un caso único en el mundo”, concluyó elocuente la fuente consultada.
Situación que se agravaría si se confirma un rumor que actualmente investigan diputados de la oposición: La empresa no habría ofrecido garantías sólidas y de fácil ejecución, en caso de que incumpla con los plazos y los términos de la construcción.
El secretario francés
Jaime guarda una estrecha relación con la francesa Alstom. Esta empresa francesa desembarcó en el país de la mano del Grupo Roggio, a quien le vendían vagones para el subte que refaccionaban en Brasil en los noventa. Pero fue de la mano del secretario de Transporte kirchnerista con quien tocaron el cielo de los grandes negocios en la Argentina.
Al inicio de su gestión, Jaime les “facilitó” unos talleres en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Allí empezaron a fabricar coches para los subterráneos porteños. Con Metrovías –propiedad de los Roggio- cerró un importante negocio, a quien le vendió 16 carros, un nuevo sistema de señalización para la línea A, equipos de señalización para las líneas B y E y un centro de control para todas las líneas del Metro de Buenos Aires.
Claro que nada esto era casual. A la Casa Rosada había llegado el comentario de que eran “buenos para los negocios”, según expresó con delicadeza una fuente empresarial, y de allí en más el vínculo de Alstom con el gobierno kirchnerista se afianzó. No es extraño que desde la Casa Central en París inviten seguido a altos funcionarios a visitar la ciudad luz y disfrutar de su lujosa y variada propuesta de atracciones.
Incluso, en su reciente visita a Francia, la propia Cristina Kirchner mantuvo un encuentro con los directivos de Alstom, encabezados por Patrick Kron, ya casi un conocido en la Casa de Gobierno, aunque en la Argentina es una mujer la que está al frente de la sede local de la compañía.
Además del Tren Bala, Jaime llevó a Alstom a quedarse con el tranvía del Este en Buenos Aires, y participar de las licitaciones para el tren Buenos Aires-Mar del Plata, la millonaria obra del soterramiento del Sarmiento, el subte de Córdoba y una infinidad de otro tipo de obras, todas concedidas de manera al menos apresurada.
La furia de Siemens
El triunfo de Alstom en la adjudicación del Tren Bala dejó un claro perdedor: Siemens. Los alemanes confiaban en que el lobby de De Vido les facilitaría el acceso al proyecto, pero Jaime, que mantiene línea directa con el matrimonio presidencial, logró que se impongan los franceses. Pero esta movida tuvo serias consecuencias de las que aún se esperan repercusiones.
Las llamativas modificaciones de las condiciones licitatorias podrían derivar en una denuncia contra el Estado Nacional de la misma Siemens.
El pasado 16 de enero se adjudicó la ejecución de la totalidad del proyecto al consorcio que lidera la francesa Alstom Transport SA y que integran, entre otras empresas, Iecsa de Angelo Calcaterra y otro grupo muy cercano a Jaime, la española Isolux Corsan SA, que el secretario de Transporte intenta meter en Aerolíneas Argentinas. Se acompañó la propuesta de financiamiento del banco Société Générale.
“Posteriormente ese banco fue reemplazado por el Natixis, lo que podría ser impugnado, ya que Alstom no contaba con financiamiento firme, y el consorcio presentó, a través de este último, una nueva propuesta con la estructura de financiamiento para la obra”, informaba La Nación el pasado 4 de abril. Esa impugnación es la que estarían tramando en las oficinas de Siemens.
A su vez, otras voces afirman que estos cambios bruscos y grotescos habrían influido directamente en la renuncia del ex ministro de Economía, Miguel Peirano, quien afirman se negaba a convalidar con su firma la emisión de los bonos necesarios para financiar la operación, que dicho sea de paso, aumentarán la ya abultadísima deuda externa argentina. Misma situación que tiene muy preocupado a su reemplazante, Martín Lousteau.
“Por algo el gobierno todavía no sacó ni un solo papel del tren Bala. Saben que en cuanto publiquen algo, les cae la impugnación”, explicó la fuente de la industria que consultó La Política Online.
En este marco, no es casual que, de a poco, la empresa alemana se esté empezando a distanciar de la Argentina.
En primer lugar, Siemens comenzó a reducir sus actividades en la Argentina. Si bien es cierto que no abandona el país, reducirá su presencia y trasladará el poder sobre sus decisiones en la región a Bogotá. Así, sus actividades en América tendrán tres sedes: Estados Unidos, Brasil y Colombia.
Pero sin dudas, lo más fuerte fue el relanzamiento del caso de coimas por la confección de los DNI.
Un ejecutivo de la multinacional Siemens declaró ante la justicia alemana que la empresa pagó sobornos por 80 millones de dólares a funcionarios argentinos para garantizar un negocio multimillonario en la digitalización de documentos de identidad. Estas afirmaciones pegarían de lleno en el gobierno de Carlos Menem, ya que la coima sería para adjudicarse en 1998 la licitación del sistema de digitalización de documentos y la informatización en los controles fronterizos, un negocio valuado en unos 1260 millones de dólares.
Pero el testigo arrojó además un dato importante que repercute en el corazón del kirchnerismo. El mismo testigo afirmó que, entre 2002 y 2003, fue presionado por el entonces presidente de la empresa, Heinrich von Pierer, para depositar otros 10 millones de dólares en una cuenta suiza, destinados a intermediarios argentinos. Pretendían reflotar así el contrato de concesión que había sido anulado un año antes por orden del gobierno de Fernando de la Rúa.
Esto tocaría algunos nombres que hoy transitan las oficinas K de Puerto Madero. “Al promediar su gobierno, Néstor Kirchner intentó llegar a un acuerdo con la multinacional alemana Siemens: la empresa tendría amplias oportunidades de negocios en el área energética a cambio de retirar su demanda internacional por el fallido contrato de los DNI de los años 90”, aclara La Nación en su edición del domingo.
Datos interesantes
Por lo que se ve hasta ahora, el Tren Bala contará por lo menos 4.000 millones de dólares, contará con un máquina que viaja a 320 Kilómetros por hora a lo largo de 1.000 kilómetros de vías que solo podrá usar este tren, ya que no sirven para los trenes comunes, y sólo para transportar pasajeros.
Cálculos provisorios y optimistas –que no tienen en cuenta el impacto de la inflación- estiman que el pasaje que costaría entre 300 y 400 pesos, inaccesible para la mayoría de la gente. La iniciativa además sólo comunicaría 3 ciudades (Buenos Aires, Rosario y Córdoba), en una país totalmente desarticulado a nivel ferroviario.
A su vez, agudiza la dependencia tecnológica de la Argentina, ya que todo el proyecto depende de los desarrollos franceses. “Este tipo de tren bala no ha funcionado en ningún otro país fuera de Europa porque necesita desarrollos tecnológicos muy complejos con los que nuestro país no cuenta para su mantenimiento” afirmó un experto. Por esto, tampoco reimpulsa la industria ferroviaria nacional, que fue una de las promesas de campaña de los Kirchner. Claro que desde el poder se empiezan a percibir otras razones.













