La interna Young - Montenegro, un conflicto irresoluto para Macri
El enfrentamiento entre el ministro de Justicia y Seguridad porteño con el titular de la Agencia Gubernamental de control continúa. Los cruces y los intereses cruzados. Los problemas de gestión. De fondo, la pelea Larreta - Michetti.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 18/06/08, 20:41
Desde el comienzo de la gestión de Mauricio Macri el 10 de diciembre del año pasado en muchas áreas del gobierno se repite una misma lógica: el enfrentamiento entre la vicejefa Gabriela Michetti y el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta.
Y el caso del ministro de Justicia y Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, Guillermo Montenegro, y el titular de la Agencia Comunal de Control, Federico Young, no es una excepción. El primero es una de las espadas que tiene Michetti, y el segundo es un hombre del jefe de Gabinete.
“Hay diferencias en los criterios para la función pública”, acotan tímidamente de uno y otro lado. Sin embargo, según pudo saber este medio, los conflictos llevaron a que, entre otras cosas, Young no disponga de una oficina y un despacho razonable, o que Montenegro no pueda estar al tanto de las actividades de la Agencia ni tener injerencia alguna.
Cuando se creó la Agencia Gubernamental de Control, se pensó en un primer momento en el ex ministro de Justicia bonaerense Jorge Casanovas para ese cargo. Pero, a pedido de Rodríguez Larreta, y para compensar la preeminencia del michettismo, se puso en funciones al ex juez Young (polémico por haber participado de una charla con Cecilia Pando). Como sea, Montenegro pensó que tendría el control de la Agencia Gubernamental de Control.
Desde allí, la relación nunca fue buena. En un primer momento se pensó que estaba relacionado con un tema de cartel: “hacer clausuras, en especial después de Cromañon, te da prensa y te llevás todos los pergaminos”, afirman desde el ministerio. Así, el conflicto parecía insoslayable, pero de índole mediática nada más.
Sin embargo, los que frecuentan a ambos dicen que hay “una cuestión personal” entre ambos. “Cuando Young le pide algo, Montenegro lo recibe, le dice todo que sí, y después no le da bola”, grafica una alta fuente.
Una anécdota grafica el estado de cosas en la relación: hace algunos meses el titular de la Agencia de control Comunal le solicitó al ex juez del caso Skanska que se le dispusiera personal de seguridad para su área. “Le mandó un tartamudo y un inoperante”, apunta una fuente del área de control en un paso de comedia tragicómica.
A esto hay que sumarle que en el edificio de Barracas, donde funciona la Agencia, está en refacciones y pasan obreros diariamente. De hecho, en el quinto piso, donde se encuentra Young, varios de sus asesores no tienen ni teléfonos ni sillas para trabajar. Mientras tanto, en 2 o 3 meses prometen que la Agencia Gubernamental de Control se mudará de Barracas a Jean Jaures y Perón.
Las complicaciones
En medio de esta situación, en 7 meses Young tuvo que reemplazar a dos auditores internos (uno de ellos relacionado con Montenegro), al coordinador de administración y otros funcionarios menores; aunque algunos fueron reubicados rápidamente en otras áreas.
A ello se le sumó un enfrentamiento abierto con el gremio de municipales, que en no pocas ocasiones protestaron con bombos y cánticos a raíz de la puesta en disponibilidad de una serie de inspectores. Es que su enfrentamiento con parte de la planta permanente es un tema aún no resuelto al interior del organismo.
Por su lado, Montenegro tampoco tiene un panorama fácil: es uno de los ministros más cuestionados por un sector del macrismo y algunos continúan recordándole a Macri su medida inconsulta de dar de baja las fotomultas. A ello hay que sumarle el retraso en el lanzamiento de la Policía Porteña y el Plan de Seguridad.
Bourlot, el hombre en las sombras para el control comunal
Pablo Bourlot es el actual jefe de gabinete de Horacio Rodríguez Larreta. Hábil y viejo conocedor de los temas de control comunal es quien estaría manejando “tras bambalinas” la Agencia.
De hecho, muchos apuntan que las renuncias de los funcionarios de Young estuvieron relacionadas con su injerencia. Lo cierto es que una parte de los funcionarios responden directamente a él.
Fue jefe de gabinete del entonces ministro de Gobierno, Diego Gorgal (quien trabajó en la gestión de Jorge Telerman), y sabe a la perfección cómo es el funcionamiento de la telaraña burocrática del estado y cómo es el trabajo de los inspectores y controladores.
Bourlot es un hombre incondicional del jefe de Gabinete. Fue durante años parte integral del grupo Sophia (fue responsable del Área de Finanzas Públicas) y trabajó con él desde las épocas de la Alianza.
De esos años aún le queda como amargo recuerdo el llamado de la Justicia para declarar como acusado por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, quien lo citó a declarar junto a 25 ex funcionarios por presuntas irregularidades cometidas entre 1997 y 2003 en el manejo de un ente encargado de otorgar créditos blandos a microempresas.
Se investigaba aparentes anomalías en el control de Foncap, una sociedad anónima con participación del Estado creada en 1997 para administrar el Fondo Fiduciario de Capital Social (FFCS), destinado a facilitar el desarrollo de la microempresa nacional. Bourlot era directivo de Foncap.
Por otro lado, también tiene injerencia en el manejo del software y la información para la centralización de denuncias (el 90 por ciento corresponden a control comunal) y, según pudo saber este medio, Montenegro siempre quiso poder tenerlo bajo su control absoluto.
Lo cierto es que, a esta altura, el ministro de Justicia y Seguridad y el titular de la Agencia Gubernamental de Control conviven bajo dos paraguas que engloban la interna del gobierno porteño.












