IOMA: la enorme y complicada caja bonaerense
La obra social de los empleados públicos de la provincia maneja unos 2 mil millones de pesos al año, pero sólo cuenta con 2.600 empleados para más de 1,7 millones de afiliados. Las "cajas negras" y las manipuladas licitaciones que intentan frenar.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 06/05/08, 17:19
Desde su existencia, las obras sociales han sido señaladas como una enorme caja a la que las cúpulas políticas le han echado el ojo y algo más. En ese marco aparecen dos grandes modelos, como son la ObSBA porteña y su par bonaerense, IOMA, hoy enfrentando una situación compleja –como casi todo el sector sanitario en la provincia- y la esperanza puesta en las flamantes autoridades.
Cómo venía anunciando en su campaña, el gobernador Scioli hace especial hincapié en la cada vez más crítica situación de la salud en la provincia de Buenos Aires. Cómo es lógico, desde el primer día puso sus ojos sobre IOMA. Y cómo acostumbra, puso un hombre de su riñón más íntimo para controlar esa tentadora caja de 2 mil millones de pesos –cifra que movió en 2007-: Javier Mouriño, quien llegó al Congreso de la Nación como diputado en 1997 junto con el ahora gobernador electo en la lista menemista y quien desde hace cuatro años integra el equipo de colaboradores de Scioli.
Al llegar, Mouriño se encontró con el siguiente panorama: un ente oficialmente autárquico pero políticamente cooptado, un vademécum amplio pero costoso para cumplir, una burocracia que hace lenta cualquier proceso, la existencia de “cajas negras” imposibles de controlar por sus vínculos con las cúpulas políticas y una falta de personal tan importante que allí fue donde puso sus primeros ojos.
La información compilada por La Política Online indica que, al día de hoy, IOMA cuenta con 776.500 afiliados directos –incluídos los voluntarios- más 820 mil cargas familiares. Este dato –que la ubica como la segunda obra social de la Argentina detrás de PAMI-, contrastado con la cantidad de personal de la obra social bonaerense, arroja una cifra estremecedora: IOMA cuenta con apenas 2.600 empleados para atender a un total aproximado de 1,6 millones de pacientes.
Por eso, ante esa situación, las nuevas autoridades junto con el directorio decidieron avanzar seriamente en el nombramiento de personal. Aunque claramente al Estado provincial no le hace falta contar con la voluntad del directorio, el cual integra por amplia mayoría.
El Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) está administrado por un directorio integrado por un presidente nombrado por el Poder Ejecutivo, tres directores en representación del Estado Provincial nombrados por el Poder Ejecutivo y sólo tres directores en representación de los afiliados obligatorios, nombrados por el Poder Ejecutivo a propuesta de los sectores correspondientes. O sea, 4 del total de 7 integrantes del directorio son del gobierno de la provincia, mientras que los 3 restantes necesitan de su aprobación.
A su vez, conviven puertas adentro varios sindicatos en una amplia puja gremial. Del total del personal de Ioma, la inmensa mayoría esta en UPCN y unos 120 afiliados a ATE. “Lo que también funciona en la obra social es un consejo consultivo gremial, donde intervienen todo los gremios de la provincia que tengan personería y que sus afiliados tengan como obra social Ioma, se creo en 2004 por decreto de (Felipe) Solá”, aclaró la fuente.
Sobre el problema con la cantidad de personal, un miembro de la obra social bonaerenses explicó a La Política Online que “hay delegaciones donde hay un único empleado. Eso lleva a que en caso de enfermedad o la delegación no se abría o la persona iba enferma porque tenía responsabilidades”.
Este medio dialogó a su vez con un alto funcionario de IOMA que ofreció una anécdota que pinta de cuerpo entero la crisis de la planta estable: “La delegada de Maradiaga es una mujer que estuvo en tratamiento de quimioterapia, el cual no hay donde hacerlo en esa ciudad. Por eso se iba a Mar del Plata y cuando volvía del tratamiento, estuviese como estuviese, habría la delegación”.
Ahora, la idea de las autoridades de Ioma es crear un marco de contención que se resuelva con al menos tres personas por delegación.
Asimismo, también apuntan a paliar la burocracia interna, que hoy hace que un afiliado presente un trámite en su delegación y tarde dos semanas en llegar a La Plata. A eso se le suma después las demoras internas.
Números y cajas negras
Hoy, la fuente de recaudación de Ioma es el 4,8 por ciento de la masa salarial sujeta a descuento de los trabajadores mas un monto igual por parte de la patronal (incluye al Estado Provincial y los municipios adheridos), el aporte de entidades que tienen convenio colectivo y afiliados voluntarios individuales, llevando estos dos últimos una contabilidad separada y la obligación de autofinanciarse.
A su vez, Ioma tomó en convenio con el Ministerio de Salud nacional en el Plan PROFE (Programa Federal de Salud) por el que recibe una cápita por afiliado. Actualmente se está discutiendo la actualización de la cápita, ya que este sector por sus características es deficitario con este monto capitado. “Las cápitas que reparte el sistema nacional deben actualizarse de inmediato. Sino, el participar de este plan no hace otra cosa que generar deudas a Ioma”, opinó un diputado provincial especialista en salud en diálogo con La Política Online.
Pero dentro de este sistema, como tristemente ocurre en cualquier espacio estatal que maneje tantos fondos, aparecen “cajas negras”. “Son los manejos turbios de precios y coimas que no se pueden comprobar”, aclara un funcionario de Ioma que habló off the record con este medio.
“Llama la atención a veces una prótesis o un medicamento a alguien se le aprueba y a otros no”, lo que daría lugar a serias suspicacias de dinero entregado a gente de peso que acelera o directamente da el visto bueno a una aprobación.
Lo mismo o parecido existe con las casas proveedoras de insumos. Según la fuente, “se reparten las licitaciones”. “Cuando hay que poner una prótesis de cadera no se presentan cuatro o cinco empresas, sino que arreglan entre ellas y se presenta una sola o aparecen todas con el mismo precio, se van turnando. Así, evitan la confrontación de ofertas”, explicó el vocero desnudando las trampas del circuito.
Médicos auditores
Para controlar este tipo de situaciones, el Ioma cuenta con un plantel de médicos auditores, algunos de planta y otros contratados y especialistas en distintas disciplinas médicas, para auditar las diferentes áreas.
“Cuando alguien dice que necesita hacer determinado estudio por la obra social que no se cubre de previamente, que es un trámite excepcional, alguien tiene que ver si se trata de algo necesario o que el médico no esté pasando cosas de más para generarse ingresos”, explicó a La Política Online uno de esos médicos que controlan las prótesis, los arreglos odontológicos y todas las áreas en general, revisando los costos para que no se generen sobre precios.
Para esto, se están auditando tanto clínicas como afiliados. “Los llamamos y les preguntamos: ¿Es verdad que usted estuvo internado cinco días y se le dieron tal o cual medicamento? Entonces ahí se realiza un cruzamiento de datos con lo que pasó la clínica por esa intervención y se deduce si es cierto o no lo que la clínica exige por la internación de ese paciente”, pone en claro el auditor.
A tal punto llegó esta situación, que hace unos meses estuvo a punto de denunciarse penalmente a una clínica de La Plata, un centro de rehabilitación. Hasta allí llegaron los médicos auditores sin aviso previo, y tras revisar las cuentas resolvieron que de los 3 millones de pesos que reclamaba la clínica sólo había que pagar poco más de 1,3 millones.
Muchas de estas situaciones se dan por una característica distintiva de Ioma. Desde la creación, el afiliado puede elegir libremente el médico con el que desea atenderse. Según explica el vocero, “la libre elección del prestador es un inconveniente para la obra social, ya que la obliga a realizar los convenios con las entidades representativas de los prestadores y no con los prestadores en forma directa. Esto hace que no pueda controlarse férreamente a los casi 47 mil prestadores que existen. Por ello entre otras cosas, se dan los cobros indebidos y cuesta corregir la cuestión”.
Pero hecha la ley hecha la trampa, también hay problemas con los propios médicos auditores. “Algunos no cumplen con las auditorías o las denuncias como corresponde”, afirma la fuente. ¿Por qué? “Porque auditan a sus propios colegas del lugar”, responde entre elocuente y resignado.













