Hospitales: una chicana hábil
El anuncio de la presidenta de construir centros médicos con los fondos de las retenciones no atiende de ninguna manera a la emergencia sanitaria. Como el Tren Bala, es un anuncio espectacular sin prioridad social.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 20/06/08, 20:18
El anuncio de destinar el excedente de las retenciones a la construcción de 30 hospitales me parece una chicana hábil. Lo que intentan es descolocar a los dirigentes del campo poniéndole un aparente noble destino a los fondos recolectados y con eso evitar tener que enfrentar el fondo del asunto, que no se modifica.
Hay que tener en cuenta las condiciones de aplicarlo así. ¿Qué van a hacer cuando las retenciones móviles tengan que disminuir por la evolución de los precios? ¿En lugar de hospitales de diez pisos van a hacer hospitales de cinco?
O, peor, ¿se van a frenar las obras? De acá a que se empiece algo van a pasar muchas cosas y la gente ya se va a haber olvidado. Mi objeción igualmente, aún en el supuesto que se hicieran, es que de ninguna manera apunta a lo sustantivo.
Todos estamos conformes de que se destinen fondos a salud, pero en Argentina la construcción de nuevos hospitales no es de ninguna manera una prioridad sanitaria. Mucho menos para un gobierno que no toma ninguna decisión con respecto a los problemas estructurales que tiene todo el sistema de salud.
El problema principal no son paredes, no son camas ni son aparatos de rayos. Es la organización y el funcionamiento, que esta llevando a un deterioro del sector público de las provincias principalmente. Ahí poco incide la Nación porque las provincias son las dueñas de los hospitales. Entonces mantener el modelo arcaico que tenemos en los hospitales, funcionando con las mismas pautas desde hace ochenta años, eso si es un tema importante. La fragmentación, la estratificación y la desigualdad que hay en los servicios de salud, también.
Esto es lo importante y no la solución fácil de hacer nuevos hospitales que después, si no son indispensables, plantean un problema más serio. Construir es lo más barato, lo costoso es operar.
La urgencia entonces está en fortalecer el sector más débil, que no es el hospitalario sino el de atención primaria. Hay que reconocer que la gestión de Gónzález García trató de darle cierto énfasis a la atención primaria. Esa es la prioridad, no el deslumbramiento en la opinión pública. Acá lo que hacen es poner ladrillos porque se ve y luce. Es mucho más lindo un pabellón hospitalario de siete pisos que un humilde centro de barrio que es lo que en realidad hace falta.
Además, si bien se plantea que el control de las obras va a estar en las provincias, la Nación mantiene la centralidad y la arbitrariedad de decidir a quien le da y a quien no, que es lo que hace con todo el programa de obras públicas. Esto refuerza la estrategia Néstor Kirchner de tener un gobierno nacional rico y provincias pobres y sometidas.
Otro tema es la disponibilidad de personal. Obviamente, no van a tener problemas con médicos, que sobran, pero si con enfermería y con otros técnicos tan importantes como los médicos. Presupuestariamente, el gasto de sostenimiento de un hospital, en dos años, ya es equivalente a lo que costó construirlo y equiparlo. Menem como gobernador hizo en La Rioja un hermoso hospital, totalmente sobredimensionado en relación a las necesidades de la provincia y tardaron años y años en poder habilitarlo porque les comía el presupuesto de la provincia.
Asimismo, todo este personal sería un crecimiento del gasto de las provincias importante. Yo no estoy diciendo que no hay que hacer inversiones en hospitales, pero esta espectacularidad no es una necesidad social.
Hay serias similitudes con el anuncio de la construcción del Tren Bala. Se nota fundamentalmente en la búsqueda de medidas espectaculares pero que no son leales a la bandera que el gobierno agita, la redistributiva. En la práctica, es una gran mentira. Es un golpe de efecto sin prioridad social. El binomio Kirchner, en estos dos últimos años ha dado innumerables vías de subsidios que beneficiaron a los sectores medios y altos porque los quería conquistar electoralmente y apenas emparcharon los bajos. Son dos casos similares en ese sentido: en la espectacularidad de la medida y la falta de prioridad social que tienen.













