El juicio del Mercado Central que enfrenta a Moreno con Caputo
En 2001, la empresa de Jorge Caputo arregló con autoridades del Mercado la privatización del personal de carga y descarga, pero la licitación fue anulada y ahora pretende cobra millones de indemnización. Cómo Guillermo Moreno frenó el pago.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 16/05/08, 19:36
¿Cuántos quisieran conocer de antemano la existencia de un vacío legal, que bien aprovechado podría dejarles en el bolsillo un cheque de ocho cifras? El constructor Jorge Caputo, padre del exitoso empresario de Puerto Madero, es uno de esos implacables hombres de negocios que saben como sacarles el jugo a los huecos legales.
Claro que para poder concretar este negocio millonario necesitó de la complicidad de funcionarios cercanos al poder y con acceso al manejo de fondos y contratos. Todo lo encontró en el Mercado Central.
La historia comienza en el año 2000. El ingeniero Carlos Grimberg acababa de ser nombrado presidente del Mercado y se presentó en las oficinas de Caputo con una idea: privatizar el servicio de carga y descarga de bultos, tarea que hasta entonces estaba a cargo de “changarines”. Ese fue el génesis de los que a posteriori sería un plan perfecto.
¿Por qué perfecto? Porque desde el vamos hubo voces que alertaron que la privatización de esa mano de obra sería anulada finalmente por las propias autoridades del Mercado Central. ¿Pero no eran estas las que llegaron con la idea? Si, así fue.
La UTE
El llamado a licitación se hizo finalmente público. Hasta salió publicado en diarios importantes, como Clarín. Jorge Caputo inmediatamente se puso en acción para armar una UTE. Así, ya en 2001, la UTE que se quedaría con la licitación –por ser, obviamente, la única oferente- estaba constituida por Cavia S.A. (empresa de Jorge Caputo que siempre fue presidida por su mujer), NES (Núcleo de Emprendimientos y Servicios S.A.) y la Cooperativa 7 de Mayo.
Estas dos últimas serían empresas fantasmas. Un informante interno del Mercado Central le contó a La Política Online que “NES se habría constituido en forma ficticia. Incluso, le atribuyeron ser la que aportó el know-how - el conocimiento de cómo se iba a implementar el mecanismo de carga y descarga de bultos en el mercado central-”.
La Cooperativa 7 de Mayo no tiene mejores antecedentes. Está comandada por dos hombres de apellido Rodríguez y Jiménez – supuestos “capangas del mercado”, según la fuente- quienes manejan a los “changarines” que todas las mañanas se acercan al Mercado Central a ganarse unos pesos cargando y descargando mercadería. “Cobran por camión y hasta los que vienen con camionetas prefieren dejar que sean los changarines los que hagan el trabajo”, aclaró la fuente consultada.
Como sea, la UTE quedó finalmente constituida: Cavia ponía la plata para el desarrollo del plan, NES iba a facturar y la Cooperativa 7 de Mayo dejaba a disposición su mano de obra.
La licitación “perfecta”
“Desde el principio se supo que el negocio estaba en el juicio, era obvio que iban a dar de baja la licitación”, agregó la fuente consultada. Pero la situación fue aún más grave, ya que los oferentes no habrían realizado ni una sola tarea.
Entre los puntos que requería la licitación, figuraba una garantía –que la empresa de Caputo no tenía problemas en cubrir con su patrimonio- y la presentación de una lista donde conste que 500 changarines aceptaban formar parte de ese nuevo trabajo. “Pobres chicos ni sabían lo que firmaban”, se lamenta la fuente en diálogo con este medio.
El día siguiente de aprobado el pliego, los changarines cortaron la autopista Richieri, reclamando que se revoque la licitación. Entre los improvisados piqueteros, figuraban casi todos los que meses atrás habían dado vía libre a la iniciativa con su firma.
Los changarines no son precisamente gente a la que le tiemble el pulso a la hora de confrontar. Basta con recordar la batalla campal que armaron en los pabellones cuando desocupados de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) fueron a reclamar alimentos.
Tras estos sucesos, el propio Grimberg –aparente ideólogo del negocio- firmó un decreto donde dio por suspendida la licitación por “cumplimiento imposible”. Inmediatamente, se inició el recurso administrativo y se abrió paso al reclamo millonario que según las fuentes fue el objetivo inicial del negocio.
Cuando se licitó, los pliegos aclaraban –según una fuente interna del Mercado- “que en caso de incumplimiento por alguna de las dos partes se pagaría una indemnización que era calculada de acuerdo a cierta cantidad de bultos”. Como nunca hubo un bulto, hoy el informante asegura que “están por arreglar en unos 30 millones de pesos de indemnización”.
Así, todo parece haber resultado en un negocio millonario para aquellos que controlaban la gestión, planearon el asunto y después lo anularon; así como para las empresas como Cavia que dieron un contorno legal a una movida siniestra.
La intervención morenista
El directorio del Mercado Central es un ente tripartito. Está integrado por representantes del gobierno nacional, bonaerense y porteño. Por eso, ni bien el gobierno de Mauricio Macri puso un pie en la ciudad y se actualizaron los directores, un abogado de Caputo se presentó en las oficinas del Mercado.
Allí, tras aclarar que venía en representación de “Jorge Caputo y no de Nicolás”, quien tiene fuertes vinculaciones políticas con el macrismo tras ser asesor e íntimo amigo de Macri, aclaró que llegó hasta allí para “recordarles” que el pago de la indemnización todavía no había salido.
Como es sabido, el control de la Corporación Mercado Central está en manos de la Secretaría de Comercio Interior, que conduce Guillermo Moreno. Al enterarse de la gestión, de su boca sólo salió una frase que sentenció la cuestión: “Ni en pedo le vamos a pagar”.
Situación similar, extrañamente, se escuchó muy cerca de “Nicky” Caputo cuando alguna vez se lo consultó sobre este tema que involucraba a su padre: “No le den bola”, habría dicho sin más explicaciones el poderoso operador inmobiliario.













