El gobierno no tiene nada que festejar
Logró descolocar al campo pero la desorientación que impera colocan al conflicto muy cerca del riesgo de abandonarlo a su propia dinámica.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 10/06/08, 20:09
La jugada del gobierno de crear ayer un fondo social con el dinero de la suba de las retenciones dejó a los dirigentes del campo entre la espada y la pared de levantar la protestas o aparecer ante la sociedad como personas desalmadas que sólo piensan en su bolsillo.
Se trató de un iniciativa astuta del poder, que no es lo mismo que decir que se cree en ella y en la bondad de los intereses que se ocultan detrás. Tal vez una lectura rápida lleve a creer que desde este medio se avalan las manipulaciones que ensaya el oficialismo para lograr la adhesión de la opinión pública. Nada más falso.
Pero una de las funciones del periodismo es tratar de analizar la dinámica política y sus posibles derivaciones con la máxima honestidad posible, guste o no lo que se intuye en la realidad. Dicho esto, es necesario advertir que la sociedad en su conjunto se asoma cada vez más al abismo de una peligrosa anarquía en el conflicto agrario.
Se observa esto en los cortes de camioneros y productores, en los vaivenes de Alfredo de Angelis, que mantienen al interior traumatizado; y algo más grave, sin una línea política clara que les marque a los que protestan el camino a seguir. En las rutas el tiempo corre más rápido. El cansancio y la bronca acumulada después de tres meses de protesta, requieren de una conducción permanente y atenta que evite desbordes no buscados. Es muy riesgoso dejar que florezca la incertidumbre.
La misma rebeldía y extrema dureza que prevalece por estas horas en los piquetes rurales, crece en los camioneros, que ya no responden de manera monolítica al liderazgo de Hugo Moyano. Muy preocupado, el líder de la CGT hizo saber a gremios afines, hace poco más de 48 horas, que pronto comenzará a apartarse del poder.
“El principal sostén de este gobierno somos nosotros y me están exponiendo demasiado, tengo problemas internos y estoy sufriendo un desgaste”, afirmó en una declaración que dejó mudos a sus interlocutores, acostumbrados a la defensa cerrada del “flaco”, como le dice a Néstor Kirchner, que solía esgrimir.
Una situación imposible
El gobierno, es justo reconocerlo, logró cambiar el eje discursivo del campo. Con la iniciativa que lanzó ayer, los líderes agrarios dejaron de hablar de la necesidad de construir un país más federal, inclusivo y equilibrado. Ahora tienen que explicar porqué defienden la lucha contra la pobreza, pero piden que la plata también la pongan otros. Es razonable, pero el discurso ya no es tan atractivo.
“Los que tenían las manos rojas de tanto aplaudir a Cristina, deberían colaborar con este fondo social si tanto les gustó la idea. Pero claro, ellos aplauden como le sacan la plata a otros ¿Por qué no le suben las retenciones a la minería o la pesca? ¿Por qué no aumentan los impuestos del juego o la renta inmobiliaria que tantas ganancias le dio a la propia Presidenta y su marido”, se indignó ante La Política Online, Ulises Forte, el temperamental vicepresidente de Federación Agraria.
Es muy probable que en la quinta de Olivos se viva esto como un triunfo. Néstor Kirchner siempre apostó al desgaste y la atomización de la protesta. Está claro que la sociedad en su conjunto está agobiada por este conflicto que ya lleva más de 90 días. Pero en el poder, deberían pensar algunos segundos antes de chocar las copas de champagne.
En el mismo instante que el conflicto del campo –que todo lo cubre- se corra del centro de la escena, una agenda nada halagüeña recobrará su lugar: inflación, creciente pobreza e inseguridad, crisis energética, los problemas de la deuda, el parate generalizado de la economía, la fuga de reservas y depósitos, son apenas algunos tópicos que regresarán, ya sin la excusa de culpar de todos los males al agro.
Sin embargo, el campo también enfrenta sus contradicciones. Los dirigentes de las cuatro entidades sienten por estas horas el enorme desafío que les plantea desanudar la síntesis que el reclamo agrario hizo entre demandas sectoriales y reclamos políticos de índole general.
La pelea ya ingresó en el terreno de la política y la opinión pública. Es probable que luego del anuncio de ayer, lo más conveniente para ellos sería replantear la estrategia del paro, replegarse, pensar, consensuar nuevos caminos, mientras el gobierno se desgasta en otros frentes. Pero también es cierto que existe un conflicto real al que no se le ha dado solución: las retenciones siguen siendo tan draconianas y perjudiciales para el productor como al inicio de la protesta.
En ese angosto desfiladero, que exige un ejercicio político para el que seguramente nunca se prepararon –con la excepción tal vez de Eduardo Buzzi-, se mueven por estas horas los dirigentes de las cuatro entidades.
Por eso empiezan a insinuarse fracturas más serias que la que alguna vez intentó el gobierno presionando a Coninagro, tal vez la entidad de menos peso en cuanto a representación. Por estas horas, hay dirigentes en la Sociedad Rural y en CRA que plantean la necesidad de empezar diferenciarse, ya que sienten que han quedado atrapados en la dinámica política de Buzzi.
Más allá de que se produzca o no una ruptura, un dato llama la atención: Federación Agraria convocó a un encuentro de su organización para este viernes en Rosario, en el que se podría decidir un nuevo paro general. Seguramente de esto hablarán mañana los dirigentes del campo, cuando se reúna la mesa de enlace por la tarde.
Como sea, el momento crítico que vive el país exige de estos dirigentes la sensatez que no ofrece el gobierno, y la imaginación que tampoco se encuentra en la oposición. El desafío de encontrarle un cause político –incluso legal- al reclamo, que evite la anarquía que tarde o temprano deriva en esa violencia que por ahora no pasó de incidentes aislados, pero que ya contamina el aire frío de los piquetes.













