El día que Argentina votó en su propia contra en el FMI
Jorge Taiana, cuando era vicecanciller, impulsó una estrategia para que los países en desarrollo tuvieran más peso en las decisiones del Fondo Monetario. Pero, aunque finalmente se logró, la Argentina votó en contra.
Buenos Aires, lapolíticaonline, 06/05/08, 18:36
Una de las tantas frustraciones que está viviendo por estos días el staff de la Cancillería es la decisión que a último momento tomó la Argentina de votar contra una resolución dentro del Fondo Monetario Internacional, por la que nuestro país estuvo trabajando durante tres años, junto a unos 20 países integrantes del llamado Grupo de los 77, que en realidad son 133 países de desarrollo medio en el mundo, que pugnaban por aumentar su derecho a voz y voto en el FMI. Y lo lograron. Y Argentina fue parte de ese logro. Pero votó en contra.
Fuentes inobjetables aseguraron a La Política Online que fue Jorge Taiana, por entonces vicecanciller, quien lideró la iniciativa de que Argentina dispusiera recursos humanos para librar una batalla de largo plazo en Washington D.C. para ampliar la representación de los países de desarrollo en el Fondo Monetario, emulando lo que tantos países hacen en esa capital o en cualquier otro lado del mundo: apostar a lograr objetivos estratégicos nacionales con la inversión de staff capacitado y alineado con esa visión de las cosas.
Y lo convenció a Alberto Fernández: “el primer año no te dan la hora, el segundo te escuchan por compromiso, el tercero tienen que empezar a interesarse, el cuarto empezás a lograr cosas”. Y así fue, aunque mucho más rápido.
El FMI es un organismo cuya representación es proporcional a la cuota, razón que hace que los Estados Unidos detente el peso mayor. Pero también hay otros bloques: Japón, la Unión Europea, entre ellos.
En los bloques de mayor poder, hay una clara conciencia del declive fenomenal de los organismos multilaterales, que afecta particularmente al Fondo. Si los países de desarrollo medio ya no generan intereses de sus deudas, porque pagan sus acreencias al contado y no vuelven a endeudarse, como hicieron Argentina y Brasil, pierden ingresos, y por lo tanto deben iniciar un proceso de reconversión hasta llegar a la mínima expresión, algo que por supuesto provoca tensiones.
Sobre este diagnóstico trabajó Taiana, convenciendo no sólo al jefe de Gabinete, sino también al Canciller de entonces, Rafael Bielsa, entre quienes se decidió afectar a dos funcionarios para que, junto a otros 20 países miembros del Grupo de los 77, llevaran adelante la difícil misión de aumentar en forma grupal la representación en voz y voto.
El grupo empezó a trabajar en el 2005. Y la buena noticia es que se logró el objetivo antes de lo esperado. La crisis económica generada en los Estados Unidos aceleró el proceso, aumentando también el terror del staff del FMI a quedarse tan pronto sin sus buenos salarios.
Sólo tres años después, hace pocas semanas, la Junta de Gobernadores del FMI integrada por los representantes de los 185 países socios aprobó la reforma al estatuto para gobernar el organismo, que otorga un mayor peso en las decisiones a las naciones en vías de desarrollo, con el respaldo del 93 por ciento de los países miembros: a saber, 175 votaron a favor, hubo 5 abstenciones, 2 votos en blanco y 3 votaron en forma negativa. ¿Quiénes? Angola, Islas Palau y, claro, Argentina.
Qué fue lo que realmente pasó es algo que todavía el Gobierno argentino no explicó suficientemente. Los problemas internos son demasiado acuciantes como para tal dislate despierte interés de la opinión pública. Una justificación lanzada fue la pérdida de peso relativo de la Argentina en relación a otros países emergentes. Pero la verdad tiene que ser otra. O la molestia de Néstor Kirchner porque Martín Lousteau semanas antes había asegurado la votación.
O el enojo de Néstor Kirchner con el mundo, un estado de ánimo que parece predominar en los últimos tiempos, una profunda ira contra todo, que le impide encontrar armonía durante el transcurso de los días y lo lleva a evaluar negativamente cualquier suceso que no haya pergeñado en forma personal y monitoreado a diario.
Un diplomático brasileño, que habla perfecto español y viaja habitualmente a Buenos Aires, comentando este voto, dice que “Argentina es un caso para el psiquiátrico”. ¿Está hablando de la Argentina o de Kirchner?, le pregunta La Política Online, sin obtener ningún tipo de respuesta. Obvio. Estamos hablando con un diplomático.













